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el tintero / OPINIÓN

El valor de los enchufes

¿Cuántas veces buscamos por casa desesperadamente un ladrón o alargadera para poder utilizar un enchufe con varios dispositivos? Es curioso el rico lenguaje español: enchufe, ladrón, empalme y sobre todo el doble sentido de estas (y otras) palabras

6/10/2021 - 

Los enchufes nos permiten cargar las baterías de casi todos los dispositivos con los que convivimos hoy en día, incluso cuando caen las redes sociales y parece que vamos a volver a mirarnos a la cara o coger un libro, buscamos esos puntos de recarga para alimentar a esos bichos insaciables que nos trasladan a todo tipo de situaciones y de informaciones, que nos conectan y aíslan al mismo tiempo, de manera casi mágica. Los enchufes son la toma de contacto en nuestras vidas con la energía eléctrica, sí la que ahora se supone que está de moda porque el recibo de la luz es más caro que nunca en la historia.

La bendita casualidad ha unido la polémica sobre el aumento del precio de la electricidad y los enchufes en su acepción popular y no como punto de recarga. La noticia que ya toda España conoce es el flamante fichaje de un ex cargo socialista, Antonio Miguel Carmona, como vicepresidente (nada más y nada menos) para España de la compañía Iberdrola. El hecho de su militancia política podría ser irrelevante pero su pasado como tertuliano, seguro que ha dejado alguna declaración que ahora preferiría eliminar, aunque aquí la hemeroteca tiene un valor muy limitado. Piensen en las declaraciones y tremendas contradicciones (cuando no mentiras) de Sánchez sobre todos sus socios de gobierno, que el domingo pudimos ver en televisión y la nula repercusión e indignación que generan en la sociedad.

 La cuestión que se evidencia con todos los acontecimientos donde vemos como muchos de los responsables públicos acaban en puestos de alta dirección es clara: las relaciones sociales y personales son fundamentales a la hora de encontrar trabajo, más que otros parámetros que, aunque también son importantes quizá no son tan decisivos. En el lenguaje de la calle se dice enchufe a la situación en la que se coloca a alguien en un puesto de trabajo sólo por amistad y sin cumplir los requisitos mínimos o incluso desempeñando mal sus funciones. Pero eso cada vez ocurre menos, es decir, quien no vale para un puesto acaba fuera de él. Ahora bien, la recomendación y la relación personal si que facilitan el acceso, luego hay que demostrar la valía. Pero en España como todos sabemos, el chisme y la crítica fácil nos apasionan.

El protagonista del último episodio de lo que algunos denominan puertas giratorias, tiene la oportunidad de demostrar su capacidad de desempeñar su nueva responsabilidad con rigor y profesionalidad, lo que queda claro es el valor de los contactos y la oportunidad que ofrece el mundo de la política para conocer a muchísimas personas en diferentes sectores y con responsabilidades, algo que no sucede en muchos otros ámbitos laborales. De ahí que, pese a todo, la actividad pública siga siendo un trabajo que tiene una imagen de que se pueden obtener mayores beneficios que en otros, aunque también es cierto que la exposición mediática de sus protagonistas es una de las cargas más duras, y la ausencia de anonimato y de privacidad.

Los españolitos de a pie seguiremos rebuscando entre los cajones un ladrón o una alargadera para poder conectarnos a la red y así pagar un poco más en el recibo de la luz, mientras el señor Carmona disfrutará de unos emolumentos con los que olvidarse hasta de buscar enchufes por casa, porque en su actividad profesional seguro deberá buscar muchos y aumentar su red de contactos para facilitar la actividad de su nueva empresa. Nunca los enchufes estuvieron tan solicitados como en estos tiempos de baterías descargadas y millones de personas en paro, qué necesarios van a ser para que, al menos algunos, salgan de la crisis post pandemia.

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