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EL INVERSOR ESTÁ DESNUDO / OPINIÓN

Emoción de censura

6/06/2018 - 

VALÈNCIA. Si a alguien se le había olvidado lo patética que es la lucha por el poder seguramente lo habrá recordado la última semana en España e Italia. Traiciones, engaños, mentiras y urgentes compañeros de cama, todo por conseguir o conservar el poder. El poder. ¿El poder de qué? ¿Sobre quién? ¿Está justificado este revuelo? 

Los políticos tienen una capacidad de acción muy limitada sobre los ciclos económicos. En particular desde que se dedican a trasponer directivas de la Unión Europea (UE), ese gran comité de comités que nos tiene a todos mutualizados a través de la deuda, queramos o no, lo votemos o no. Pero esto no es un obstáculo para que gobierno y oposición se pongan medallas cuando el ciclo es favorable y acusen de herencia recibida y de mala gestión cuando no es así.

Muy poco está en manos de los políticos, realmente. ¿Qué les queda? Lo más importante. Lo único importante. La ideología. Una ideología es una emoción disfrazada de justicia y vendida como motivo legítimo para mover a las masas en la dirección deseada. Y no hay nada tan potente como la emoción, el origen de todo lo que hacemos. Razonamos después, filtramos por unos cuantos argumentos y justificamos con mayor o menor solidez, pero la emoción siempre es más rápida.

Si queremos un ejemplo reciente, esta es la respuesta de los mercados italiano y español a los acontecimientos recientes: en una palabra, miedo. El miedo ha hecho vender primero y preguntar después, metiendo a los índices en números rojos y dejando que la prima de riesgo despierte y que los bonos paguen algo más por fin. Es la esencia de los mercados financieros: miedo y avaricia proyectando sus fantasías en el futuro y moviendo el presente.

Recordemos: Italia y España son la tercera y cuarta economías de la UE, ambas con gobiernos inestables pero con clara vocación europeísta. Gobierne quien gobierne, volverá a convertirse en una correa de transmisión de la unión. Por tanto, si el mercado fuera racional tendría muy pocos motivos para moverse, dado que los candidatos sólo buscan permanecer en el poder el mayor tiempo posible (y para eso hay que ser lo más obediente posible sin que los votantes se alteren demasiado). 

La anatomía de las sesiones de miedo ante la incertidumbre es casi siempre similar, incluyendo el uso interesado de las oscilaciones del mercado para validar o denigrar el resultado de cualquier decisión política, como si fuera el mercado un juez omnipotente al que acudir en busca de aprobación o censura. No ha sido diferente esta vez, con medios y políticos españoles e italianos usando los mercados partidistamente sin querer reconocer que los mercados, tras el primer brote de emoción, usarán la razón para filtrar la realidad y obrar en consecuencia. Siempre igual.

El resto es ruido

Por el lado de los bonos, el resultado es, para nosotros, una oportunidad clara dada la determinación del BCE de seguir comprándolos con la misma regularidad. Esto es lo único que importa, el resto es ruido que puede entretenernos o hastiarnos que hay que ignorar. Por el lado de la renta variable, a nadie se le escapa que si la tesis de inversión que teníamos ha patinado debido a la situación política, quizá deberíamos revisarla. 

Podemos estar en un fin de ciclo -a tenor de las valoraciones y subidas de tipos americanas-, pero los estímulos se mantienen y no seremos nosotros quien trate de anticipar el futuro. Por ahora preferimos apostar por seguir adaptándonos al presente, que sigue llamándose EE UU.

Alejandro Martínez es socio director de inversiones y cofundador de EFE & ENE Multifamily Office

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