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el tintero / OPINIÓN

Empieza lo bueno (y lo malo)

Foto: EVA MÁÑEZ

Llevo años escuchando el mantra de que el verano de un mes ya no existe y que nadie desconecta tanto tiempo pero cuando llega septiembre y todo se activa, creo que la realidad es bien distinta. Habrá vida en agosto pero el mundo empieza a girar en este mes en muchos ámbitos y el político arranca con fuerza

5/09/2018 - 

VALÈNCIA. Estamos a seis meses de la convocatoria de las próximas elecciones municipales y autonómicas en la Comunidad Valenciana, se abre un curso político electoral y por lo tanto empieza la carrera y la batalla por captar el voto de los valencianos. Ello con la particularidad de tener un gobierno bipartito con un apoyo externo, hace que las espadas tengan que desenfundarse con cierta cautela pero siempre afiladas.

El verano ha sido caliente en sentido literal pues un brutal incendio ha demostrado que los que venían a salvarnos de todos los males no han sido los gestores rigurosos y eficaces que presumían ser, al menos para evitar cualquier accidente o catástrofe que ocurrida bajo los gobiernos del PP siempre eran una clara muestra de responsabilidad política no asumida, mala gestión y hasta operaciones sospechosas o fraudulentas que nos dejaban sin recursos para asuntos prioritarios.

No ha habido un clamor en los medios sobre las más de 3000 hectáreas pasto de las llamas y tampoco a la hora de cruzarse acusaciones en redes y demostrar que las relaciones entre socialistas y nacionalistas no son ni de lejos las que venden la mayoría de periodistas. Algunos de éstos con tal de no conceder un poco de aire electoral a los partidos de la oposición, siempre matizan y disculpan los errores del Consell en un curioso ejercicio que podríamos denominar como de “a favor del poder”, en lugar del tantas veces llamado y necesario ejercicio de “contra poder” que pueden y deben ejercer los medios.

Foto: RAFA MOLINA

La próxima semana con el debate de política general podremos ver si la batalla por reivindicar los “logros” y sumar tantos a su marcador, llega al debate parlamentario o no. En cualquier caso estamos en campaña y los ciudadanos debemos valorar cada manifestación y cada declaración de nuestros gobernantes, para conformar una idea real sobre cuáles son sus intenciones. Porque en una primera legislatura mestiza, se han hecho cosas pero no tantas como podrían hacerse en una reedición del Botànic, quizá con la coalición nacionalista como primera fuerza.

Como empieza el curso, el cole, la universidad, el trabajo y la vida real, no dejaré este Tintero con ideas entrelíneas, algo difusas y propias de las tardes calurosas del verano. Bajaremos a la plaza y apuntaremos detalles importantes a tener en cuenta. Por ejemplo, la política educativa controlada por Compromís e íntimamente ligada a la política lingüística no pretende dejar libertad sincera para que los padres elijan cómo educar a sus hijos, y ahí muchos padres de la escuela concertada tendrán que valorar algo tan importante como la educación de sus vástagos; a nivel lingüístico, y así lo han demostrado las sentencias del TSJCV, en línea con la educación, pretenden ir ganando parcelas de uso exclusivo del valenciano normalizado (porque la lengua valenciana no era normal y había que normalizarla), donde el uso del español sea una forma de marcarse y destacarse como un “mal valenciano o valenciano de segunda”, siempre bajo un hipotético bilingüismo y hasta trilingüismo.

Siguiendo con las declaraciones que según el altavoz mediático y la gravedad que se les dé llegan o no a la audiencia, me dolió leer como él presidente de las Cortes, persona que conozco y a quien considero sensata, utilizaba la expresión “presos políticos” para referirse a los políticos catalanes encarcelados que tanto daño han generado y generan en la antaño próspera sociedad catalana. Si de verdad los socios de los socialistas, consideran digna de apoyo la causa del nacionalismo independentista que vemos a lo que conduce, creo que los valencianos deben saberlo y pensarlo el día que tengan que votar. Porque vivir en la miopía de “eso aquí no va a pasar” y otras frases salvíficas que solo convienen a los maestros de la ingeniería social, no es una opción muy recomendable.

Y en el lado del socialismo, solo con analizar los desaguisados en nuestra Sanidad de la actual ministra del ramo -qué ojo Sánchez-, y especialmente la cesión constante de las áreas más sensibles para inocular ideología en la sociedad a sus socios, no debería estar muy tranquilo el presidente Puig. Y para echarle un capote o tres, la política sectaria y frente populista del gobierno central, con episodios que tampoco chirrían lo suficiente a la sociedad como la purga en RTVE de grandes e históricos profesionales. Éstas y otras tantas situaciones, no me parecen un buen cartel de presentación ante una sociedad libre y democrática que se precie. Empieza lo bueno (y lo malo).

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