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javier andrés, catedrático de análisis económico y miembro del cosejo asesor de la airef

"Con el prestigio de la AIReF, su evaluación sería un plus para conseguir fondos en Europa"

Foto: KIKE TABERNER
18/04/2021 - 

VALÈNCIA. Javier Andrés es catedrático de Fundamentos de Análisis Económico de la Universitat de València, Máster en Economía por la London School of Economics y miembro del consejo asesor de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF). Sus más de treinta años enseñando macroeconomía en la UV y su vasto curriculum investigador le convierten en una de las voces más autorizadas del país para analizar el complejo escenario económico derivado de la pandemia y marcar el camino para superar una recesión sin precedentes.

En esta entrevista, ofrece su visión sobre la reforma fiscal en ciernes o sobre el rediseño pendiente del sistema de financiación y destaca el prestigio internacional alcanzado por la AIReF, a la que aboga por atribuirle protagonismo en la evaluación del uso eficiente de los recursos que recibirá España del fondo Next Generation EU.

–Acaba de ser renovar como miembro del consejo asesor de la AIReF. ¿Cuál es su aportación es este órgano?

–Con el anterior presidente, José Luis Escrivá, nuestras funciones eran asesorar sobre cuestiones estratégicas. Ahora que ya está más asentado, la presidenta Cristina Herrero quiere darle un cariz más técnico, de forma que sus miembros podamos apoyar al equipo de dirección en las grandes discusiones estratégicas pero también a las direcciones generales de la AIReF vinculadas con nuestra disciplina. Vamos a desempeñar ese doble papel.

–¿Cree que los Gobiernos se toman en serio las recomendaciones que realizan este tipo de entidades?

"La credibilidad de la AIReF hace que sus opiniones sobre la política fiscal sean escuchadas en Europa"

–Se podrían tener mas en cuenta las opiniones, pero esto pasa con todos los reguladores en todo el mundo. Siempre va a haber una relación dialéctica con las diferentes administraciones. Me gustaría que se escuchase más, pero creo que se le escucha bastante. La AIReF ha conseguido una credibilidad internacional que hace que sus opiniones sobre la política fiscal en España sean escuchadas aquí, pero también mucho en Bruselas, porque en Europa este tipo de organismos juegan un papel muy importante. La AIReF está ganando una gran reputación en la evaluación de políticas públicas.

–Una de las tareas más importantes que realiza la AIReF son los informes sobre la eficiencia en el gasto público (spending review). ¿Qué utilidad deberían tener estos trabajos que tienen unas conclusiones tan claras?

–A la vez que hace las evaluaciones, la AIReF está elaborando unos protocolos para que estas sean útiles. Una de las cosas en las que más énfasis se ha puesto en los últimos años es en que los destinatarios de estas evaluaciones tienen la obligación de aplicar las recomendaciones que le hace la AIReF o justificar por qué no las aplica. Es decir, en el encargo de las administraciones va implícita la obligación de responder a las recomendaciones. Hay un margen de actuación muy importante. Por ejemplo, se hizo un estudio sobre subvenciones públicas que concluyó que había un altísimo porcentaje que se desperdiciaba por falta de seguimiento. La AIReF no puede obligar a la autoridad que solicita la evaluación a aplicar lo que concluya el informe, pero sí a explicar por qué en el caso de que no las apliquen.

Foto: KIKE TABERNER

–El Gobierno central acaba de nombrar a su comité de expertos para la reforma fiscal. La Ministra Montero y el presidente Sánchez han admitido que buscan aumentar algunos impuestos de competencia autonómica vinculados a la riqueza, en particular sobre el Patrimonio, ¿va esto en detrimento de la autonomía fiscal de las CCAA?

–En el mundo hay una corriente, ejemplificada con Joe Biden y su propuesta sobre el impuesto de sociedades, para buscar una homogeneización de mínimos en ciertas figuras impositivas para evitar el dumping o el arbitraje fiscal. Mi opinión, ya no como consejero de la AIReF, es que esa homogeneización siempre chocará con la autonomía. 

"Imponerles la misma estructura fiscal impide que las CCAA puedan hacer valer sus ventajas"

Es bueno evitar el dumping fiscal, pero no está mal que haya cierta autonomía. La autonomía fiscal está bien porque las autoridades económicas deben tener derecho a hacer políticas económicas distintas, pero las que afectan directamente a la solidaridad interterritorial son muy delicadas. No tengo claro si se podría homogeneizar, pero otra cosa es que se pueda poner un mínimo; buscar criterios de homogeneización es bueno, pero imponer la misma estructura fiscal a todas las CCAA es imposible porque se les impide que cada una pueda hacer valer sus ventajas.

Una cosa que creo que no está bien y a la que soy contrario es a que se contemplen las distintas medidas fiscales de las CCAA de forma troceada. La financiación autonómica en España ha avanzado mucho, no es ningún desastre, pero todavía tiene muchos parches. De esa manera, igual que una reforma fiscal tiene que considerar en su conjunto todos los impuestos, aquellos que afecten a lo territorial deberían contemplarse en conjunto con todos los aspectos que afecten a la financiación autonómica.

–¿Cree por tanto que la reforma fiscal debería abordarse en paralelo a la reforma de la financiación autonómica?

–Estoy totalmente de acuerdo. En la Comunitat Valenciana tenemos lamentablemente un ejemplo de una financiación que todos sabemos que necesita muchos arreglos. Se tienen que contemplar conjuntamente porque uno puede tener autonomía para organizar sus cuentas, pero en función de como sean estas puede contribuir mas al pool común de recursos para lo españoles. Si solo se compite a la baja, las CCAA se ven en una política fiscal de rebajas que no puede ser. Combinemos la autonomía fiscal de verdad, con márgenes para decidir, con una mejor definición de los fondos de solidaridad interterritorial. No encorsetar demasiado, lo justo para que no haya carreras hacia abajo.

—El presidente de la Comunitat, Ximo Puig, ha lanzado en varias ocasiones a Madrid la acusación de dumping fiscal, ¿cree que es adecuada esa calificación?, ¿cree que es un ejemplo de mal uso de la autonomía fiscal?

"La autonomía fiscal, con márgenes para decidir, debe combinarse con una mejor definición de los fondos de solidaridad interterritorial"

–La reforma fiscal y la autonómica se han de contemplar conjuntamente porque uno puede tener más o menos autonomía para organizar sus cuentas, pero también en función de cuáles sean sus cuentas debe contribuir más o menos al pool de solidaridad con todos los españoles. Esa parte no se puede romper. Si una comunidad está en mejor posición porque utiliza sus instrumentos fiscales de una determinada manera, bienvenido sea, pero a cambio debería aumentar su contribución a los fondos de solidaridad interterritorial porque otras comunidades que no lo podrán hacer por otras razones. Todo el mundo tiene la libertad de moverse a donde más le interese, pero si solamente se compite fiscalmente a la baja, las CCAA se ven obligadas a una política de rebajas fiscales permanente que no se puede hacer. Si se encorseta demasiado ex ante la autonomía fiscal de las comunidades, podemos estar perdiendo oportunidades de mercado y de hacer un buen uso de la política fiscal. Hay que combinar la autonomía fiscal, dentro de unos márgenes para decidir, con una mejor definición de los fondos de solidaridad interterritorial. Dicho de otra manera: a mi me encantará que a Madrid le vaya bien, pero ello debe repercutir también en que a todos nos vaya un poco mejor.

Foto: KIKE TABERNER

–La ministra María Jesús Montero ha vuelto a dar largas a la Comunitat sobre la reforma pendiente de la financiación, ¿se puede continuar sosteniendo esta prórroga indefinida?

–Todos lo ministros recientes reconocían que la Comunitat está maltratada. Ximo Puig decía y es verdad que la Comunitat tenía cierto déficit de credibilidad por el pasado y eso nos penaliza. Ahora no tanto, pero en los primeros años de la crisis financiera aún se escuchaban estos tópicos. Es muy difícil desde una comunidad como la valenciana que los gobiernos de Madrid te hagan caso. Lugares como el País Vasco, Cataluña o Galicia parece que tengan más voz por su estatus político. Si la alternativa es ir hacia una idea más autonómica, personalmente no soy partidario porque al final estaremos todos peor. Pero es el momento de que los consensos que se labran en la Comunitat Valenciana sean más sólidos y que todo el mundo ceda para que realmente haya una sola voz en Madrid. Si no, va a pasar lo mismo: vienen aquí y dicen que saben que lo sienten mucho, pero como no hay una reforma de todo el paquete, no pueden hacer nada. No soy muy optimista con la reforma de la financiación, sino más bien pesimista.

–Existía una propuesta técnica para la reforma que heredó la ministra Montero, pero Gobierno y oposición se culpan mutuamente de falta de avances en la parte política. Da la impresión de que se rehuye de la reforma...

"es momento de que los consensos que se labran en la Comunitat sean más sólidos y que todos cedan para que haya una sola voz en Madrid"

–Todo el mundo sabe que va a ser juzgado por el resultado de sus decisiones y busca tener una vía de escape. Soy partidario de una solución federal, que no independiente, porque para mí el federalismo es la coordinación entre dos administraciones fuertes, la central y la federal, con unas competencias muy claras. Pero aquí, aunque la configuración autonómica ha sido un gran logro, como se ha ido haciendo poco a poco e inventando nuevas cosas, la impresión que da es que siempre hay dos instituciones a la greña. Hay que cerrar el estado autonómico y definir de una vez por todas qué cuestan los servicios y que todos deben satisfacerse por igual en toda España. Soy bastante pesimista porque las condiciones iniciales importan. Los gobiernos nacionales no tienen mucho interés porque para mejorar la situación de las comunidades peor financiadas habrá que sacarlo de algún sitio, habrá que quitárselo a alguien. Es muy difícil llegar a un acuerdo en este asunto porque no hay un incentivo político ni para el Gobierno, que siempre es más realista, ni para la oposición que reivindica porque sabe que no va a tener que gestionar.

–Organismos como Fedea han propuesto una minireforma urgente con un fondo de nivelación para que las CCAA peor financiadas vayan convergiendo con el resto, pero manteniendo el statu quo, ¿puede ser una solución transitoria?

–Estoy de acuerdo, pero implica un riesgo porque sería un parche más. La Comunitat está en una situación financieramente mucho peor que el resto, lo sabe todo el mundo y podría ser una solución como forma de desatascar esto, pero siempre que quedase claro que es realmente transitorio. Sería un parche, pero un parche necesario.

–La AIReF acaba de advertir precisamente de que la Comunitat se alejará seis décimas del déficit de referencia fijado para este año del 1,1%, ¿cree que la llegada de recursos extraordinarios por la Covid actúa en contra del rigor fiscal de las CCAA, en particular de la Comunitat Valenciana?

–La situación de partida de la Comunitat Valenciana es mala. Su actividad económica en la se resiente mucho. Si encima no tenemos capacidad de incidir con medidas anticíclicas más fuertes, la propia economía lo nota más. Soy bastante ortodoxo en lo fiscal, pero estamos en una situación de emergencia y es más el momento de buscar compromisos a largo y no asfixiar a la economía a corto plazo. En este caso yo no hablaría de relajación fiscal porque son muchas las necesidades. Estamos en una parte muy negativa del ciclo, estamos hablando de un déficit que tiene un origen muy claro.

Foto: KIKE TABERNER

–El presidente del Gobierno ha dado esta semana las pinceladas del plan de recuperación español, que estará centrado en la movilidad sostenible, el vehículo eléctrico, y la reforma para la eficiencia energética de la vivienda, sectores muy intensivos en capital y en empleo, ¿qué le parece lo que se va conociendo del Plan España?

–El plan en general, en la parte que conozco más profundamente como el de transición digital, tiene buena pinta porque se han identificado bien los problemas. Ahora bien, para que los objetivos no se queden en papel mojado hay dos cuestiones clave: tener capacidad de evaluación y hacer un seguimiento porque en Europa nos van a estar mirando con lupa para que gastemos bien y en programas con impacto en la modernización de la economía y el empleo.

"en Europa nos van a estar mirando con lupa para que gastemos bien y en programas con impacto. Es una tarea de país, no de un gobierno"

La segunda condición es que, si esos planes no nacen con un consenso político y social a medio y largo plazo, son muy difíciles de aplicar. Es muy importante que junto a esos planes haya un gran acuerdo porque esto es una tarea de país, no de un gobierno. En la medida en la que no sabemos cómo se van a llevar a cabo muchas de estas reformas, soy moderadamente optimista pero estoy expectante en ver si reformas como la fiscal, laboral o la de las pensiones que nos piden en Europa se van a llevar a cabo porque son más dolorosas. Cuando digo que ha de haber un consenso y un compromiso con Europa me refiero a estar dispuestos a aceptar los fondos y gastarlos en la dirección adecuada, pero también a que me den las pautas de cómo reformar la economía española y hacerlo.

Por ejemplo, una parte de los fondos europeos (SURE) es para financiar el seguro de desempleo y existe una idea de establecer un subsidio europeo; nuestros socios nos van a decir que no podemos tener permanentemente el doble de paro que el resto. Si nos dan dinero para que nuestro mercado de trabajo esté como el resto, habrá que hacer las reformas para que nuestro mercado de trabajo funcione como el del resto porque no hay ninguna razón por la que el nuestro deba ser peor. Quiero ver más carne en el asador, buscando consensos en España y con Europa, aceptando que se va a aplicar la cara A y la B de las propuestas que nos hacen. No es que sea pesimista, pero en esto creo que no se ha avanzado lo suficiente.

–¿Debería la AIReF desempeñar el papel protagonista en la evaluación de uso del dinero europeo?

– Creo que sí, no sé si puede haber algún problema práctico porque las evaluaciones de la AIReF se hacen a petición de las administraciones. Lo que no está claro es que hoy por hoy la pueda hacer independientemente o a petición de Bruselas. Sería muy positivo, y esto lo digo como opinión personal, y un daría un marchamo de calidad que la evaluación la hiciera una institución lo más independiente posible como la AIReF porque eso daría mucha fuerza a la hora de pedir los fondos, que no van a venir de golpe, sino en cascada. En la medida la que la AIReF tiene una reputación internacional, tener su evaluación sería un punto adicional para seguir consiguiendo fondos en Europa. No sé si será posible, pero me gustaría.

– La contundencia de la tercera ola ha obligado a revisar a la baja las expectativas de crecimiento para este año, ¿cómo prevé la salida de la crisis, rápida o lenta y sostenida?

"LA MEJOR INDUSTRIA QUE PUEDE TENER UN PAÍS ANTE UNA RECESIÓN SON UNAS CUENTAS PÚBLICAS SANEADAS"

–Si hablamos de los meses que quedan hasta la salida, que no será antes del año que viene, todo el mundo sabe que va a depender mucho de las vacunas. En la salida de la crisis va a a tener mucha importancia una cuestión que aún está siendo debatida, cuál va a ser el policy mix de la política monetaria y fiscal en Europa a partir de 2022. Ahora lo que hay que hacer es gastar lo que haga falta, sin perder de vista que si hubiéramos tenido unas finanzas públicas mejores, hubiéramos podido gastar mucho más. Como Alemania, que con una recesión mucho menor ha podido gastar casi el doble que nosotros porque tenía holgura fiscal.

Esto es una lección de la importancia de tener unas cuentas públicas saneadas. Últimamente ha habido mucho debate sobre si en una crisis como esta deberíamos haber tenido una mejor industria sanitaria, pero yo siempre digo que la mejor industria que puede tener un país ante una recesión son unas cuentas públicas saneadas porque entonces puede gastar en lo que necesite.

Foto: KIKE TABERNER

Habrá que consolidar sí o sí. Si nos vamos al 120% de deuda vendrán más recesiones que afrontaremos peor. Ahora bien, mi opinión es que el exceso de deuda no se va a poder absorber para volver a niveles del 60% o ni siquiera el 80% solo con superávits fiscales. Es imposible, no podemos estar veinte años con un superávit fiscal permanente. Habrá que tener disciplina fiscal, pero no puede ser que esta nos ahogue porque estamos en niveles de deuda muy altos y estar haciendo nosotros durante quince años lo que no ha hecho la pandemia.

"saldremos de la crisis con una disciplina fiscal suavizada, un poco de inflación y mucho crecimiento"

Una parte muy importante de esta deuda se tiene que absorber con un poco de inflación, y ojalá volvamos pronto a niveles del 2% o un poco por encima, y con crecimiento potencial con los proyectos europeos. Tenemos que hacer buenas políticas, hacer más eficiente  nuestra economía, reducir el paro sustancialmente para aliviar nuestras cuentas publicas muchísimo y con un policy mix fiscal-monetario un poco más expansivo como el que contempla Europa, sin volvernos locos. Necesitaremos las tres cosas: una disciplina fiscal suavizada, un poco de inflación y mucho crecimiento. Eso no es una fatalidad, hay países que lo logran y otros que no. Si nos ponemos las pilas, lo hacemos bien y tenemos un poco de ayuda, podremos. Si lo fiamos solo a una de esos instrumentos, no podremos. Debemos ser muy cuidadosos con las políticas que diseñamos y para eso hacen falta mayorías parlamentarias fuertes y muy comprometidas con Europa. Las cosas se consiguen así, no vienen porque sí. Otros países lo han hecho, han estado en una situación como la nuestra y han salido. No hay ninguna razón por la que nosotros no debamos salir, pero necesitamos esta vez ponernos manos a la obra.

Esta es la gran tarea de la generación actual como en su momento lo fue entrar en Europa y luego en el Euro. La gran tarea ahora es dejar de ser la economía que más sufre en cualquier recesión, la que peor reacciona a los vaivenes porque no hay ninguna razón para que en los momentos buenos crezcamos hasta parecer los grandes de Europa y en los malos nos hundamos. No hay ninguna razón para que sea así porque países más pobres que nosotros no tienen esos vaivenes. La gran tarea es demostrar en Europa que podemos ser una economía eficiente y resiliente.

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