Entrevista a la rectora de la Universitat de València

Mavi Mestre: "La futura ley de universidades no va a servir si no se elimina la tasa de reposición"

10/05/2021 - 

VALÈNCIA. A menos de dos meses para que finalice el curso universitario, es conveniente echar la vista atrás para evaluar cómo ha sido el desarrollo de la docencia dentro del segundo año que cuenta con medidas excepcionales a causa de la crisis sanitaria. Una mirada que muestra dudas si se enfoca en el futuro y que vive el presente en función de la evolución de la pandemia. Es por ello que, hasta el momento, todavía se desconoce qué rumbo tomarán la universidades en septiembre y si se seguirá con el funcionamiento del modelo híbrido que se implantó a fin de garantizar la seguridad en las aulas.

Pero, sin perdernos en lagunas futuras, el día a día universitario cuenta ya de por sí con bastantes incógnitas derivadas de la covid y que se encuentran en búsqueda de una solución que no llega. Es aquí donde desde la Universitat de València (UV) se muestra la preocupación por diversos aspectos como, por ejemplo, la vacunación del estudiantado en prácticas clínicas, la próxima movilidad Erasmus, la EBAU (Evaluación del Bachillerato para el Acceso a la Universidad) para aquellos que no puedan realizarla en primera convocatoria por el virus, la futura ley de universidades, el plan plurianual de financiación o la tasa de reposición, esa que determina el número de trabajadores que se pueden incorporar a la institución según las bajas producidas el año anterior y que afecta a las plantillas tanto de PDI (Personal Docente Investigador) como de PAS (Personal de Administración y Servicios).

De esta forma, la rectora de la UV, Mavi Mestre, atiende a Valencia Plaza a fin de tratar estos temas y hacer un balance del funcionamiento del centro universitario a lo largo de estos meses marcados por la pandemia. Asimismo, también presenta los retos que aún quedan por afrontar desde la institución para ofrecer una mayor calidad en la docencia y aclara si se presentará de nuevo a rectora en 2022 tras el fin de su primer mandato.

-Como bien sabemos, la crisis sanitaria ha impulsado un modelo híbrido de enseñanza con sus correspondientes medidas sanitarias. ¿Qué balance hace del funcionamiento de las mismas tras casi dos cursos en esta situación?
- Hago un balance positivo porque realmente fue una prueba, ya que nadie se podía imaginar que íbamos a vivir una pandemia de esta magnitud. De hecho, cuando se planteó el tema del confinamiento en marzo, hacíamos medidas prácticamente para revisarlas al mes porque no pensábamos que la duración iba a ser como la que ha sido. En aquel momento, se puso de manifiesto que las universidades estábamos preparadas, puesto que habíamos estado invirtiendo en la administración electrónica y pudimos cambiar radicalmente de forma de enseñar en una semana a fin de pasar a un modelo de docencia online. No obstante, queremos ser una universidad presencial, debido a que la convivencia también educa y contribuye a una formación integral mediante la transmisión de valores transversales. Pero, efectivamente, siempre hemos seguido las normas que ha marcado Sanidad porque, si esta convivencia ya es importante para nosotros, todavía lo es más la salud de las personas.

-De forma concreta, ¿qué medidas se han implantado a causa de la pandemia?
- Cuando Sanidad recomendó pasar a una docencia online, lo hicimos, del mismo modo que también trasladamos al personal de administración y servicios al teletrabajo. La Universidad y la investigación no podían parar, de manera que todo lo que se podía hacer por teletrabajo se hacía, mientras que la investigación que requería de una presencialidad se realizaba con todas las medidas de protección y de seguridad. Además, también contratamos informadores covid. Un hecho que fue importante porque necesitábamos que la comunidad universitaria estuviera informada y tener las garantías de que se cumplían las normas. Incluso, empezamos este curso con un programa de informadores conformado por estudiantes voluntarios, ya que pensamos que esa información de igual a igual podría ser más próxima. La verdad es que funcionó muy bien. A su vez, también contamos con rastreadores covid propios de la institución a fin de poder hacer un seguimiento de los posibles casos positivos que se detecten, aunque afortunadamente no ha habido contagios dentro del centro universitario. Asimismo, hemos seguido todas las medidas de protección y hemos mantenido ventanas abiertas a pesar del frío para garantizar la mayor seguridad posible. 

-Entonces, ¿las aulas son espacios seguros?
- Claro. Por todas las razones que comentaba anteriormente, a mí siempre me ha gustado decir que las aulas son espacios seguros. Pero esto se debe gracias a la responsabilidad de todos y todas y, sobre todo, porque los equipos decanales han sido muy responsables y se han implicado mucho en esta coordinación y toma de decisiones conjunta que hemos establecido con reuniones semanales o cada quince días. Después, también trabajamos con los representantes de estudiantes en consejo de gobierno y en la asamblea general de estudiantes, puesto que hay que entender el esfuerzo que les supone un cambio radical como este. Me imagino especialmente a los de primer curso, quienes llegan a la Universidad con la ilusión de conocerla y se encuentran con que se tienen que quedar en casa a causa de la situación actual. Por tanto, era muy necesario contactar con los representantes de los diferentes centros e informarles de la situación y sensibilizar tanto de la importancia de ser responsables como del riesgo que todos corremos.

-¿Se han añadido algunas novedades a fin de garantizar una mayor seguridad en las aulas?
- En estos momentos, podemos decir que todas las aulas están monitorizadas con un control del aire a tiempo real para garantizar que sean un espacio seguro y que no haya riesgo de contagio. Por otro lado, también hemos actualizado aulas del campus de Tarongers porque hubo un problema de fachadas que tuvimos que atender. Hay que tener en cuenta que este es un momento en el que había que dejar abiertas las ventanas que son enormes, por lo que hemos tenido que intervenir sobre eso y hemos aprovechado para mejorar algunas clases de la zona. Somos una Universidad que tiene 520 años y, es verdad que no todos los edificios son tan antiguos, pero sí que nuestros campus tienen mucha edad. En Burjassot, por ejemplo, hay algunos que tienen más de 50 años, mientras que los de Tarongers cuentan aproximadamente con 25. Son edificios que se utilizan muchísimo porque entra y sale mucha gente, de forma que cuando nosotros hablamos de nuestra Universidad, pues también nos referimos a un centro que necesita financiación para las infraestructuras a causa de su antigüedad. 

"En las prácticas externas sí que hemos tenido problema a causa de los aforos limitados"

-¿Considera que este modelo de enseñanza afecta a la calidad de la docencia universitaria?
- Dentro del modelo híbrido que nosotros hemos establecido, las clases son las mismas porque realmente el profesor está en el aula y la diferencia es que la mitad de los estudiantes asiste a clase, mientras que la otra se conecta desde casa y a la semana siguiente se invierten. Por lo tanto, la calidad de la docencia no se ve afectada porque el docente imparte la misma clase, pero a través de la pantalla para el 50% de los alumnos. Del mismo modo, las actividades prácticas en el aula también se hacen de la misma manera. No obstante, en las prácticas externas sí que hemos tenido problema a causa de los aforos limitados y no por la Universidad. Esto, por ejemplo, afectaba a la asistencia a juicios de los estudiantes de Derecho o al alumnado de Trabajo Social que tenía que acudir a servicios sociales. Entonces, ahí sí que hemos tenido que trabajar mucho para que, aunque sea reduciendo el número de estudiantes por cada uno de estos centros, los jóvenes puedan ir para no perder la experiencia que les proporciona competencias para el desarrollo posterior de su rol profesional. Sin embargo, en los casos en los que no se ha podido llegar al 100%, lo que hemos hecho son actividades de simulación para que no salgan perjudicados en su formación. Esta decisión nos ha permitido ver la necesidad urgente de acelerar procesos que ya teníamos en marcha como la necesidad de un hospital virtual para simular las prácticas de Ciencias de la Salud. En estos momentos, tenemos una Facultad de Enfermería nueva, en donde hemos podido poner salas de este tipo para formar allí y no solo en hospitales.

-¿Qué se va a realizar en la antigua Facultad de Enfermería?
- En la facultad antigua, creo que antes de verano vamos a poder tener un hospital de simulación de los diferentes ámbitos de la salud a fin de que los estudiantes puedan hacer estas prácticas de manera virtual. Es un reto muy importante el que tenemos ahí, pero ya tenemos el espacio, el diseño e, incluso, se han pedido ya todos los aparatos que necesitamos para ello. Esto no quiere decir que podamos prescindir de las prácticas en hospitales y centros de salud. Nuestros estudiantes necesitan ir a los centros hospitalarios y, por esa razón, se insistió tanto a Sanidad para que volvieran a las prácticas sanitarias.

-¿Cree que las innovaciones tecnológicas implementadas para la docencia híbrida han llegado para quedarse en los próximos curso?
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Sí, por supuesto. Esto era un proceso en el que, como comentaba anteriormente, ya estábamos inmersos. Es por ello que pudimos cambiar en una semana al modelo híbrido al contar con pantallas y conexión a redes que ahora tenemos en todas las aulas. Se ha acelerado lo que veíamos que era necesario y, además, hemos tenido muy en cuenta cuál es la situación de los alumnos y alumnas, debido a que en la época de confinamiento vimos que había estudiantes que no tenían un ordenador para conectarse a la red o que no contaban directamente con la conexión. Cuando se habla de la importancia de la digitalización, parece que solo seamos las universidades las que tenemos que acceder a ella cuando la necesitamos también en los lugares a los que no llega la red. Ahí nosotros sí que hicimos un programa de ayudas a los estudiantes que tenían una necesidad, o bien de conexión o bien de ordenador, e incluso se lo mandamos por mensajero a su casa porque estaba la restricción de movilidad. Ese ordenador o esa conexión wifi les permitió seguir las clases y los exámenes online cuando se tuvieron que realizar así por la cuarentena. Este hecho pone de relieve la necesidad de ser muy sensibles y estar muy pendientes de las personas más vulnerables a causa de los cambios situacionales de esta crisis sanitaria.

"Es nuestra responsabilidad ser proactivos y no esperar a que ocurra la desgracia"

-¿Qué más ayudas se ofrecen?
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Debido a los imprevistos derivados de la crisis, también tenemos un paquete de ayudas propias de la Universidad. Unas becas para completar las del ministerio y las de conselleria, pero con un nivel de renta más alto. No obstante, aquellas personas que necesitan una ayuda y no entran en las dos anteriores pueden tener la nuestra, sobre todo, atendiendo a situaciones sobrevenidas o que no aparecen en la declaración de la renta anterior. Por ejemplo, si de repente un estudiante se estaba pagando sus estudios y por la pandemia se ha quedado sin trabajo, no podemos permitir que se quede fuera de la Universidad. Así pues, tenemos que ser muy sensibles para detectar estas situaciones y, si en estos momentos con el modelo híbrido hace falta disponer de un mejor ordenador o de una mejor conexión, también tenemos las ayudas TIC. El otro día aprobamos en consejo de gobierno la compra de 1.300 ordenadores para atender este tipo de problemas. Creo que es nuestra responsabilidad ser proactivos en estas situaciones y no esperar a que ocurra la desgracia, sino anticiparnos a ese posible problema para que cuando alguien lo tenga ya sepa a dónde recurrir.

-Respecto al tema de la presencialidad, el cuatrimestre pasado hubo quejas de una parte de los estudiantes en cuanto a la realización de los exámenes. ¿Cómo se prevé que se lleven a cabo este cuatrimestre?
- Aquí siempre hemos seguido lo que Sanidad ha dicho. Por ejemplo, en el confinamiento dijo que no convenía la presencialidad porque el riesgo era máximo y, por lo tanto, hicimos los exámenes online como el resto de universidades españolas. Luego, empezamos el curso y la propia Conselleria de Sanidad aconsejó ese modelo híbrido que viene, sobre todo, determinado por el aforo. Es decir, el aforo es un aspecto muy importante en estas decisiones. De hecho, cuando tuvimos la semana pasada una reunión con la consellera de Universidades y me comentó que cómo pensábamos empezar el próximo curso, yo le devolví la pregunta y le dije que qué aforo íbamos a tener. Si se me da esa información, yo digo cómo vamos a comenzar. ¿Sabe la Generalitat qué situación vamos a tener a nivel de aforo y a nivel de vacunación? Estas son claves para decidir cómo va a iniciar el curso universitario. Entonces, esto es un poco lo que ha regido las decisiones que hemos tomado y las modificaciones que hemos ido aprobando en el consejo de gobierno, siempre a partir de lo que Sanidad ha dicho y que hemos acordado todas las universidades públicas valencianas junto con Universidades. Nosotros somos presenciales y nuestra voluntad es volver a recuperar la presencialidad por lo que he dicho al principio de que no queremos prescindir de ninguno de los valores formativos que esta aporta. Pero, lo más importante es la salud de las personas y tengo que decir que la comunidad universitaria ha funcionado con muchísima responsabilidad.

-¿Cómo valora los brotes que han ido surgiendo a lo largo de estos meses en distintos colegios mayores?
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A mí me duele cuando oigo los casos de los colegios mayores y dicen que los jóvenes son unos irresponsables y que no se dan cuenta del riesgo que se corre de contagiar a otros, al igual que no se atienen a las normas. Y a mí me duele porque realmente ellos son una minoría. La mayoría de los estudiantes se han comportado correctamente y han respetado las normas y han sido responsables: han llegado a las aulas respetando las distancias, las señales de entrada y salida, el aforo de dentro del aula, el no quitarse la mascarilla... Lo han respetado todo. Entonces es verdad que hay una minoría, pero mayoritariamente los universitarios y las universitarias han sido responsables.

-En cuanto a la EBAU, ¿se sabe algo sobre cómo se examinará al alumnado que por motivo de contagio o cuarentena no pueda hacer la prueba?
-La próxima semana hay una reunión de la gestora a la que irá también nuestra vicerrectora de Estudios para abordar este tema. Nosotros, por ejemplo, lo hemos abordado en los exámenes de la Universidad de forma que, si uno ha estado en cuarentena o ha estado hospitalizado, ha hecho el examen en otro momento. Nadie se ha quedado sin examen de evaluación por el tema de la covid. Esto, además, ha llevado a tomar un seguimiento en donde el alumnado afectado lo ha comunicado y se han organizado los exámenes en diferentes días. Una situación que ha supuesto un esfuerzo de los equipos decanales y también del profesorado por establecer otras fechas y otros modelos de prueba. En las EBAU tendrá que ser algo coordinado con todas las universidades porque tiene que ser el mismo examen para todos los estudiantes de la Comunidad Valenciana. Por tanto, se tiene que hacer coordinadamente con la gestora que depende de Universidades y decidir en qué fechas y qué exámenes son los que hacen. Así pues, se está trabajando para, dentro de las medidas, establecer en caso de cuarentena o contagio cómo hacerlos. Pero, como decía, esto tiene que ser de forma coordinada y no depende de cada universidad, sino de la conselleria.

-El pasado miércoles, realizaste un vídeo en el que afirmabas que se había solicitado tanto la vacunación del personal universitario como del alumnado en prácticas sanitarias que todavía no lo está como, por ejemplo, quinto de Odontología. No obstante, señalaste que la respuesta había sido negativo. ¿Se va a seguir insistiendo en el tema? ¿Cómo lo valora?
-A mí me preocupa. El otro día volví a ver a la consellera de Universidades en la clausura de la asamblea general de la CEV (Confederación Empresarial de la Comunitat Valenciana) y, allí mismo, el presidente de la patronal comentó el tema de la vacunación en sus empresas, ya que se firmó un convenio con Presidencia para que las mutuas puedan realizar este proceso y que los trabajadores puedan estar inmunizados. Escuchaba esto y me dolía, puesto que ¿por qué los universitarios y universitarias no? Nosotros hemos vacunado para la gripe sin ninguna incidencia y con gran rapidez, por lo que pedimos lo mismo, es decir, tenemos nuestros gabinetes de salud con los que podríamos vacunar. A algunos ya nos llaman para la vacunación por la edad, pero ¿por qué no somos docentes? ¿Es porque podemos hacer una docencia online? Se lo he dicho muchas veces tanto a la consellera de Universidades como a la de Sanidad y, en los actos, les digo que lo que más me preocupa es lo que me comentabas de que, por ejemplo, hay estudiantes que hacen prácticas de Odontología con el paciente delante y que no han recibido ninguna dosis. Ahí es cuando se me contesta que se prioriza a los colectivos vulnerables por edad, pero ¿estos no son colectivos vulnerables? ¿Por qué en el mes de marzo lo fueron y se vacunó a los que estaban en los hospitales? ¿Por qué ya no lo son los que se han incorporado ahora como los de tercero de Enfermería? Claro que lo son.

-¿Cuántos alumnos y alumnas se encuentran en esta situación?
-Tenemos aproximadamente 1.400 estudiantes de grados de la salud que están haciendo todos los días prácticas sanitarias y que no están vacunados. Entonces, para mí sí que es un colectivo vulnerable. El hecho de que ellos se puedan contagiar y no sean sintomáticos no me vale para decir que, por tanto, son más vulnerables lo que tienen más edad por los síntomas que se puedan desencadenar. Y sé que es verdad porque eso se ha comprobado, pero es que cada vez se está viendo que gente más joven entra en los hospitales, en la UCI, y que ya no es como al principio. Además, es que estos estudiantes también pueden contagiar a gente mayor con la que conviva. Por ello, a mí es un tema que francamente me preocupa muchísimo y, dentro de la comunidad universitaria, son los que más me preocupan en estos momentos.

-¿El tema de la vacunación puede afectar a las movilidades Erasmus?
-Hay universidades de otros países que están diciendo que para poder ir a ellas hay que estar vacunado y, aparte, también hay que tener en cuenta el tema del pasaporte de vacunación para la cuestión de la movilidad. Por tanto, aquí hay un doble problema, donde el primero es esta solicitud de vacunación. Después, el otro es si no lo piden y un estudiante erasmus se va a otro centro, pero luego lo llaman de aquí para vacunarse, ya que llegará un momento en el que les tocará a los jóvenes. Si está en Austria, por ejemplo, ¿quién lo vacuna? ¿Cuándo? Esta duda se la hemos trasladado también al ministro de Universidades y se nos ha dicho que trabajará con el SEPIE de movilidad. Las estancias Erasmus son muy apreciadas para los alumnos y, de hecho, tenemos gente frustrada del año pasado porque no pudo hacerla o se tuvo que volver antes a causa de la situación y le gustaría realizarla este año. No obstante, si la hacen ellos, a los que les toca este curso no la pueden hacer porque no podemos duplicar plazas. Entonces, ahí el tema de los Erasmus es muy importante tanto para el caso de que exijan la vacunación como para el de que no la requieran y uno se vaya porque ¿qué garantía tienes de que luego te van a vacunar aquí o te van a vacunar allí? Por nuestra parte, no pasa nada si sale un convenio a nivel europeo por el que digan que hay que vacunar a los estudiantes incoming que vengan de otras universidades, puesto que entonces nosotros vacunaríamos a los que llegaran a nuestro centro.

"estamos pendientes de la resolución que depende de la jurisdicción estatal"

-¿Cómo evoluciona la rehabilitación del edificio del Colegio Mayor Luis Vives? ¿Qué nuevas funciones adquirirá la instalación?
-En primer lugar, para nosotros es un edificio emblemático en pleno campus de Blasco Ibáñez y, la verdad, es que siempre actuar sobre edificios protegidos es mucho más complicado. Aquí nos afectó los plazos de la covid, puesto que realmente se ha ralentizado todo el proceso de sacar a concursos, presentar los proyectos y licitar. De hecho, se hizo la licitación y se presentó un recurso por parte de una empresa que no fue la adjudicataria y ahora estamos pendientes de la resolución del mismo que depende de la jurisdicción estatal. Nosotros el proyecto lo tenemos realizado y están diseñados los servicios que queremos que vayan allí en cuanto se resuelva. Está todo preparado para empezar y a mí me gustaría que fuera lo antes posible, pero estamos pendientes del recurso. En concreto, este va a ser un edificio de servicios para el estudiantado, es decir, que cuando un alumno o alumna que estudie en la Universitat de València vaya a pedir, por ejemplo, una beca, un Erasmus o información para hacer una actividad de voluntariado pueda tener ese centro de referencia. Incluso, una buena parte de la infraestructura también será para actividades culturales de los estudiantes. Así pues, se tratará de un espacio para atender las necesidades del alumno desde el punto de vista de la internacionalización, de los diferentes estudios, de las matrículas, o del tema del servicio de información y dinamización (SEDI) del estudiantado, entre otros aspectos. 

"Otra ventaja del convenio es poder tener otra figura de contratación como es la del profesor sustituto"

-¿Cómo valora la denuncia que interpuso el PDI asociado a la UV por discriminación salarial? ¿Se prevé realizar alguna actuación al respecto?
-Nosotros el problema que tenemos con el profesor asociado es uno especialmente de la Comunidad Valenciana porque, es lamentable decirlo, pero somos la única comunidad que no tiene un convenio colectivo para el profesorado laboral. Contamos con uno que se pactó con los sindicatos, las universidades y la conselleria. No obstante, esta última no firmó cuando llegó el momento y es algo que permitiría, por una parte, la mejora de las condiciones salariales de los contratos laborales del PAS y PDI. Además, tendría otras ventajas como tener otra figura de contratación como es la del profesor sustituto que sí que tienen otras universidades públicas de otras comunidades autónomas. Mediante esta, tendríamos un docente contratado a tiempo completo para sustituir a un profesor que, por ejemplo, va a servicios especiales y que ahora se sustituye mediante un asociado que necesitamos contratar de forma temporal. Así pues, es una lástima que ese convenio colectivo no se firme. En concreto, el motivo que se nos da es porque supera la masa salarial de la permitida para la Generalitat. Entonces, lo que queremos es que se busque una solución y que haya esa mejora para todo el profesorado contratado laboral, temporal y también permanente, de forma que tengan un mejor salario que esté equiparado entre todas las universidades valencianas y tengamos, a su vez, esa otra figura de contratación para que la del asociado sea realmente lo que necesitamos que sea.

-¿Se debería de eliminar la tasa de reposición entonces?
-Totalmente. Ahora mismo está en proyecto una futura ley de universidades y le comenté al ministro, cuando tuvimos una reunión de un grupo de rectores, que esta no va a servir de nada si no va acompañada de una memoria económica que implique una mejor financiación del sistema público universitario y la eliminación de la tasa de reposición. Esto lo digo porque esta tasa, que lleva desde abril del 2012, fue inicialmente del 0% para el PAS y PDI, luego del 5%, después del 10%, del 50% y ahora estamos en el 100%. Pero ¿y lo qué hemos perdido? Recuerdo que, al principio, en la Universitat de València se jubilaban 55 personas y solo podíamos recuperar cinco plazas, mientras que en el PAS cero. Eso ha supuesto una pérdida de plantilla en unos años en los que estábamos implantando el Espacio Europeo de Educación Superior, donde las nuevas metodologías requerían de una ratio menor profesor-alumno. Además, también ha habido titulaciones con muchos estudiantes que pasaban de tres a cuatro años y, en ese momento, el mismo Gobierno que había aprobado tanto esa implantación del Espacio Europeo como los nuevos grados nos puso la tasa de reposición que ningún otro posterior ha quitado. 

-¿Qué ha supuesto esta tasa?
-Esta tasa ha supuesto en el PAS la pérdida del 5% de plantilla, justo en un personal que necesitamos cada vez más especializado. En cuanto al PDI, hubo también una caída de plantilla, pero ahora diríamos que estamos en los mismos niveles de 2010 cuando empezó la implantación de los nuevos planes de estudios. Sin embargo, no es la misma plantilla que teníamos antes porque hemos mermado mucho el funcionariado, ya que se jubilaron profesores, titulares y catedráticos, cuyas plazas no pudimos recuperar en aquel momento al ser la tasa de un 5%. Es por ello que nos tocó hacer contratos temporales. Entonces, ahora nos encontramos con un envejecimiento de la plantilla y con jubilaciones, incluso voluntarias por la covid, dentro de una situación en la que sí que podemos recuperar el 100%, pero en plazas de ayudante a doctor cuando todo lo que hemos perdido en años anteriores siguen siendo contratos temporales. Así puesla única figura a la que hemos podido recurrir ha sido a la del profesorado asociado. Esa es la única razón por la que tenemos tanto, debido a que es la única figura de la que disponemos para atender necesidades que las universidades tenemos y que nos vienen determinadas por la tasa de reposición. Si nos la quitaran, podríamos utilizar otras figuras de contratación. Mientras esta no se elimine y no tengamos una mejor financiación, no se van a solucionar los problemas de la universidad pública.

-¿Hay un buen funcionamiento respecto a la financiación y los pagos de la Administración?
-Aquí tenemos dos problemas. En primer lugar, la ley de universidades que depende del Gobierno de España y que pienso que requiere tanto de un consenso con las universidades como de una memoria económica porque sino no se va a poder realizar una bajada de tasas. Y, por otra parte, tenemos pendiente un plan de financiación que es una promesa de la Generalitat y que está sin hacer. Lo venimos reivindicando las universidades desde hace años porque es urgente, ya que en estos momentos tenemos una financiación como hace una década. Además, con el agravante de que no tenemos una previsión, puesto que en noviembre siempre preguntamos a la conselleria que cuál va a ser el presupuesto para el año que viene. ¿Esto qué política universitaria nos permite hacer? No podemos hacer ninguna planificación porque no sabemos qué presupuesto vamos a tener. 

"Lo que nos transfiere la Generalitat es prácticamente para pagar las nóminas"

-¿En qué aspectos afectan estos dos problemas?
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Antes hemos estado hablando de digitalización, de mejoras de infraestructuras... Todo eso requiere de financiación. Asimismo, nuestra universidad cuenta con edificios protegidos como La Nau o el Jardín Botánico que necesitan de una planificación de mejora de infraestructuras, al igual que también precisamos de más aularios por los grados que han pasado de tres a cuatro años. Esto sin una financiación no se puede hacer, aparte de que en ese plan se tienen que contemplar todos los costes derivados de las normativas autonómicas y estatales. ¿Quién está pagando el sexenio de transferencia, por ejemplo? Para nuestra universidad supone casi un millón de euros, pero no tenemos ninguna financiación para ello. La Generalitat nos está pagando el 30% de todos estos complementos como los quinquenios, trienios o sexenios de investigación. Por otro lado, nosotros somos una universidad, que me orgullezco en decirlo, con 1.100 estudiantes con discapacidad en grados y másteres que cuentan con matrícula gratuita, lo cual me parece genial. Sin embargo, tanto esto como los auxiliares necesarios los paga la Universitat de València a coste cero. Lo hacemos porque creemos que la inclusión tiene que ser un valor y que nadie tiene que quedar fuera ni por cuestiones económicas, ni por cuestiones de discapacidad. A mí me parece bien un plan que tenga en cuenta al estudiantado, las titulaciones, la investigación y los resultados, pero también se deben considerar las infraestructuras, el patrimonio o las cuestiones de matrícula gratuita. No tenemos ninguna transferencia al respecto de esto último y, en estos momentos, lo que nos transfiere la Generalitat es prácticamente para pagar las nóminas. Entonces, cuando el ministro dice que baja las tasas universitarias, soy partidaria de eso. También lo soy de una política de becas, pero feroz, para que todo el mundo pueda estudiar. En el momento en el que pasamos el último recibo de matrícula durante el confinamiento, por ejemplo, hubo estudiantes que decían que no podían pagar porque su padre o madre se había quedado en el paro y no dimos de baja a nadie. Por todo, necesitamos una financiación justa y que responda y recoja todas las necesidades que las universidades públicas tenemos a fin de dar el servicio social de calidad que hemos de ofrecer. 

-¿Se cuenta ya con un borrador del plan plurianual de financiación?
-En mi discurso de toma de posesión como rectora, ya reivindiqué ese plan de financiación que se nos prometió. Ahora estoy en el último año de mi periodo y no contamos ni siquiera con un borrador. Tenemos la promesa de que antes de verano nos lo darán, pero también la tuvimos en enero. Así pues, en estos momentos no tenemos nada, ni los indicadores que está trabajando el grupo de expertos. Aquí, además, pienso que también los equipos económicos de las universidades públicas tienen mucho que decir. No se puede hacer un plan unilateral, sino que debe ser consensuado con los centros universitarios. Sin embargo, en estos momentos no se ha reunido a los equipos económicos para librar un documento que podamos estudiar. Eso es muy preocupante.

"No pudimos implantar Veterinaria a causa del coste que supone, ya que es la titulación más cara"

-¿Con este plan de financiación se podría poner en marcha la carrera de Veterinaria en la UV?
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Cuando fui vicerrectora de Estudios con el rector Paco Tomás, ya era una firme defensora de los estudios de Veterinaria en nuestra universidad porque no hay oferta de esta titulación en ninguna universidad pública de la Comunidad Valenciana. En aquel momento, recuerdo que fui a visitar diferentes facultades de este grado a fin de diseñar un plan de estudios que al final hicimos. No obstante, no la pudimos implantar a causa del coste que supone, ya que es la titulación más cara al tener que costear un hospital clínico veterinario. Por tanto, no la pudimos poner en marcha por falta de financiación, a pesar de que trabajaron mucho en el plan las facultades de Ciencias Biológicas y Farmacia. Al año siguiente, nos pusieron la tasa de reposición y no me gustaría pensar en una titulación de este tipo solo con contratos temporales. Después, con el rector Esteban Morcillo seguimos trabajando con la vicerrectora de Estudios que también continúa conmigo, Isabel Vázquez, en la posibilidad de implantar Veterinaria. La verdad es que es una reivindicación que hemos hecho reiteradamente a conselleria porque somos una universidad que tenemos recursos intelectuales y de ramas de conocimiento como, por ejemplo, Medicina, Farmacia o Ciencias Biológicas. Pero necesitamos, a su vez, de una financiación económica para poder ponerla en marcha, al igual que vemos que la tasa de reposición es un hándicap muy importante. Entonces, realmente pienso que es una responsabilidad también del gobierno valenciano el que no haya una oferta pública de unos estudios como los de Veterinaria.

-A un año del final de su primer mandato, ¿tiene pensado postularse para repetir en 2022?
-Sí, claro que sí. Pienso que un período de cuatro años es corto para desarrollar todo lo que es un programa electoral y, justo en estos momentos con la covid, se han ralentizado algunas cosas como el Colegio Mayor Luis Vives que ya hemos comentado. Pero, otras como la digitalización las hemos acelerado y vale la pena acabarlas. Creo que hay que seguir con el tema de la digitalización para dotarnos de las mejores infraestructuras en ese sentido. Además, hay que seguir reivindicando un plan de financiación a fin de que podamos hacer política universitaria. Tenemos el proyecto también de desarrollar las infraestructuras necesarias que sabemos que hacen falta en los diferentes campus. En Tarongers es necesario un nuevo aulario por el incremento del alumnado y en Burjassot también porque hemos implantado dobles grados que eran importantes. En este último, a su vez, hace falta una Facultad de Ciencias Biológicas porque con las nuevas titulaciones se ha quedado insuficiente. Así pues, realmente quedan proyectos para poder desarrollar y, sobre todo, para mí un reto importante, y en el que seguiré luchando hasta el final, es continuar con el apoyo a la carrera académica, la estabilización y la promoción de nuestro profesorado y del PAS. En estos momentos, a nivel de PAS se requiere de una especialización, es decir, de una adecuación a los diferentes puestos de trabajo que son necesarios. Hay que renovarse y actualizarse. Luego, a nivel de PDI, tenemos que rejuvenecer las plantillas y promocionar a todo el profesorado que se acredite para recuperar esa plantilla funcionarial que hemos perdido por la tasa de reposición.

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