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políticos al habla / OPINIÓN

Están locos estos romanos

25/01/2019 - 

Ustedes me perdonarán pero estos días tras los actos de precampaña del Partido Popular y de Ciudadanos en Valencia con sus líderes al frente, Pablo Casado y Albert Rivera, acompañados de las políticas (Isabel Bonig y Mª José Catalá) y políticos (Toni Cantó y Fernando Giner), que respectivamente aspiran a representar a la ciudadanía valenciana desde sus instituciones; me viene a la cabeza la famosa frase de Obelix: "Están locos estos romanos". No es para menos. ¿Qué toman que no pisan tierra firme?

Sostienen que el castellano está en peligro y por eso el PP ha corrido presto y raudo a presentar una proposición en el Congreso para defenderlo y protegerlo, para que nadie sea discriminado por utilizarlo. Argumentan que el valenciano y el catalán no son la misma lengua cuando la unidad está fuera de duda. Lo dice la Academia Valenciana de la Lengua –quien por cierto les ha llamado al orden y les ha instado a abstenerse de utilizar la lengua como arma arrojadiza en campaña electoral-, lo establecen 45 sentencias del Tribunal Superior de Justicia valenciano y hasta la Comisión Europea lo tiene claro: son la misma lengua.

Dicen que la sanidad es víctima de la ideología botánica. Lo hacen valer quienes han hecho negocio con nuestra salud durante todos estos años, quienes han privatizado servicios públicos sanitarios fundamentales poniéndonos en riesgo real a los valencianos y valencianas; y lo critican porque el botánico ha comenzado a revertir la gestión a lo público. 

Se levantan, como por resorte, se erigen en defensores y garantes a ultranza de la libertad en todos los órdenes, sin matices. Ellos, quienes fueran los autores de la Ley Mordaza.

No sé lo que es más preocupante, si que quienes aspiran a ejercer el liderazgo máximo de estos partidos en el territorio valenciano desconozcan la realidad a la que van a tener que dar respuestas con sus políticas; o que decidan inventarse el contexto o deformarlo a su antojo. Las declaraciones surgidas de esos actos dan claras muestras de sendos ejercicios de irresponsabilidad. Ambos han decidido desde ya que su campaña pase por menospreciar a la ciudadanía que por otra parte precisan como el agua para llegar al poder. Quizá piensan que la gente beberá de sus pócimas electorales sin pensar bien lo que dicen porque son sumamente desconocedores de cuanto les rodea. Quizá creen que han perdido la memoria o que la tienen de pez, que marcados por la inmediatez, se olvidaron de los pecadores o que ya los redimieron de sus pecados. Que no saben de alianzas, las que suman y las que restan. Las que hacen avanzar en derechos y las que nos devuelven al pasado.

Nuestro pueblo tiene memoria, es consciente de lo que ha vivido y de lo que ha sufrido bajo sus gobiernos. Sabe por descontado lo bien que podría estar en la actualidad si todas las recetas que hoy cocina y sirve el Partido Popular, como si nada, de cara a la campaña electoral, las hubieran puesto en práctica en los 20 años que gobernaron la Comunitat y en los 24 que hicieron lo propio en el cap i casal. Es consciente de que podríamos tener ya un territorio libre de listas de espera y de barracones, dotado de instalaciones públicas suficientes y bien mantenidas y de recursos humanos capaces en formación y número para atender todos los servicios públicos. Una Comunitat con las necesarias residencias de mayores y menores, vanguardia de políticas económicas generadoras de empleo, y de empresarios de pequeña y mediana empresa reconocidos y respaldados desde lo público. Una tierra libre de fraude y corrupción

No fue así. Durante veinte años los populares nos engañaron, nos estafaron, "se lo llevaron crudo". Nos endeudaron gestionando mal nuestras arcas públicas, el dinero de todos. Recortaron nuestros derechos y socavaron nuestro bienestar ya hipotecado por el modelo de financiación autonómica. Una infrafinanciación que hoy seguimos sufriendo las valencianas y valencianos. Hoy se rasgan las vestiduras. Pero hoy están desnudos. La justicia nos ha mostrado sus vergüenzas. Ha descubierto a los pillastres, a los recaudadores, puesto nombre a los zombies y a quienes sisaban. Todos esos piezas nos gobernaron y muchos de quienes hoy aspiran a cargo miraban para otro lado o coqueteaban con ellos. De lo que no hay dudas, es que nunca gobernarán para la mayoría. Su política fiscal en ciernes los delata. Gobernarán para los de siempre, para los que más tienen, para que sigan acumulando riqueza.

La ciudadanía también sabe que Ciudadanos no es una opción seria de gobierno, es un partido más propio de un sainete valenciano. Que Toni Cantó es como el Buen Moso de Escalante, con buena planta, pero que a nadie convence ni engaña. El pueblo valenciano ha visto hasta qué punto los diputados en Corts obedecen fielmente el dictado de Madrid en temas valencianos, bueno no todos, algunos –cuatro- abandonaron el grupo parlamentario defendiendo la infrafinanciación valenciana frente a un impasible Rajoy. Un presidente marcado por la corrupción al que Rivera apuntaló en solitario hasta el último suspiro. Sabe que no harán ascos a subir en la grupa del caballo de Vox, aunque le hayan cedido el paseo por Andalucía al Partido Popular. 

No puede olvidar que no quisieron -fueron los únicos- que se negaron a defender la reforma del Estatut de Autonomía en el Congreso, que nos posiciona en mejor lugar del que estábamos de cara a decidir con voz propia las inversiones en infraestructuras en nuestra Comunitat, que necesitamos para nuestra seguridad. El naranjito, como así mismo le gusta decirse a Rivera, es más bien como la Ruperta, a veces el premio de la confianza en ese partido puede romper la magia y convertirse tan sólo en una carabassa, que no pueda conducir a la ciudadanía a ningún buen puerto.

Abstenganse en la próxima cita electoral de dar cobijo a la locura, porque con ellos, como decía Quevedo, las cosas no sólo no son lo que parecen, es que no son ni siquiera cómo se llaman. 


Fabiola Meco es diputada autonómica y portavoz adjunta del grupo Podem en Les Corts

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