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Fagocitosis política: ¿absorción o eliminación del rival?

10/02/2022 - 

Fagocitar. El termino, en cualquier diccionario, hace referencia en su primera acepción al quehacer biológico de algunos microorganismos. Fagocitar es ejercer la fagocitosis, acción por la cual un microorganismo engulle a otro o, también, a una partícula. En cuanto a la segunda acepción de la palabra, por ejemplo, diccionarios como la Real Academia Española (RAE) o la Academia Valenciana de la Llengua (AVL) ya no se ponen tan de acuerdo al reducir la acción al ámbito más humano. En el primero, fagocitar tiene como sinónimo “absorber”; en el segundo, simplemente van al grano: “Eliminar (un rival, la competència)”.

Normalmente, nos basamos en términos bélicos para hacer metáforas sobre las relaciones entre partidos políticos, así que sirva esta pequeña divagación etimológica para renombrar en este artículo un proceso político que dio una vuelta de tuerca la semana pasada con el comportamiento de los diputados de la Unión del Pueblo Navarro (UPN), hoy en trance de expulsión en su partido y con las puertas abiertas en el PP. Aunque en el partido de Pablo Casado lo puedan llamar reunificación del centro derecha, en el último año desde Ciudadanos han acusado a los populares de comprar voluntades y cargos de la formación en una estrategia que bien se parece más a la vida de un “comecocos”, que fagocita todo lo que encuentra por su camino, que a un acto de fina ingeniería política. Y hoy lo mismo podrían hacer en la formación navarra.

Los dos diputados de UPN hicieron caso omiso a la negociación mantenida entre su partido y el gobierno estatal para aprobar la que es hoy el único acuerdo laboral alcanzado en décadas entre sindicatos y patronal. Rompieron la disciplina de voto para oponerse a la reforma para gozo y gloria del Partido Popular y Vox, amagando sus intenciones reales no solo a los medios de comunicación sino a su propio partido. Llámenlo transfuguismo, llámenlo traición, llámenlo como crean menos democracia.

Curiosamente, la jugada, que no le salió bien al PP gracias al lio que se hizo uno de sus diputados con el voto online, parece tener más efectos negativos en UPN que en el PP, pudiendo quedarse los navarros sin diputados en Madrid y con amenaza de escisión en casa de un sector minoritario. A Ciudadanos les sonará esta canción. Bien si piensan en la región de Murcia, cuando su partido quedó roto después de impulsar una moción de censura fallida contra el PP de la que se desdijeron tres de sus firmantes para optar por el transfuguismo; o bien si recuerda, los movimientos tras la salida de Toni Cantó de portavoz parlamentario para fichar por el PP de Madrid, que también partió al grupo de Les Corts Valencianes. Ser socio del PP se paga caro.

  

El Partido Popular busca fagocitar a C’s, como estos hicieron lo propio en su momento a UPyD. Pero más que una absorción, que señalaría la RAE, a mis ojos parece una simple eliminación del rival, que diría la AVL. Y es que el matiz de la academia valenciana es perfectamente aplicable al fenómeno del transfuguismo que se ha dado en la Comunitat Valenciana y que ha vuelto con fuerza y descaro desvergonzado desde que Carlos Mazón es presidente del PPCV. Les ha valido para sostener la Diputación de Alicante entre 2015-2019 gracias a la marcha de un ex de C’s al grupo mixto, y en esta legislatura para ganar lo que no ganaron en las urnas. Me remito a las mociones de censura sufridas por gobiernos progresistas -tránsfugas mediante- en Teulada, Agres, la Torre de les Maçanes o Massalfassar, acontecidas en esta legislatura. Alguna de ellas incluso se perpetró días antes de que el propio Mazón firmara el nuevo acuerdo antitransfuguista en la Federación de Municipios y Provincias; otra en Nochevieja… Como si pudiéramos olvidar quien fue su mentor, Eduardo Zaplana, quien llegó a alcalde de Benidorm escondiendo en un hotel a una tránsfuga socialista. Fue en 1991. Diez años después, con Zaplana todavía como president de la Generalitat, la Comisión de Seguimiento del Pacto Antitransfuguista nos colocaba en el podio de los territorios con más mociones de censura con tránsfugas.

Se suele apuntar mucho a las disensiones en el seno de la izquierda, cuando disentir es un acto humano previo a la búsqueda de un acuerdo. La reunificación de la derecha que abandera el PP no obedece a acercamientos y acuerdos entre iguales. Es, por usar un término empresarial, una OPA hostil que acaba en el cierre de la empresa comprada, sin apenas aprovechamiento de sinergias entre diferentes. No tiene ningún sentido de estado, ya que impone la fagocitación del socio-rival antes que la reafirmación, como observamos la semana pasada, de un pacto social como el alcanzado por Gobierno, sindicatos y patronal. Son procesos que no aglutinan pareceres, que restan matices y opiniones, apelan a un modelo (el de la concentración del poder) que va a destiempo con los tiempos actuales de las sociedades plurales, es pura nostalgia bipartidista.  No existe tal reunión o reunificación de la derecha, sino una fagocitosis caníbal, una relación a bocados del PP hacia sus socios (C’s, UPN…) exenta de componentes éticos o morales y aliñado con un discurso de confrontación desmedida y fake news para neutralizar el de la extrema derecha de Vox.

Nota 1: acabando este artículo consulto varios diccionarios buscando si existen equivalencias entre la acepción valenciana y otras que puedan darse en Cataluña o Baleares a la palabra fagocitar. Encuentro un diccionario en lengua catalana que aglutina las dos acepciones que dan tanto la RAE como la AVL: “Absorbir o neutralitzar una cosa en una altra”. Coincidencias endiabladas de la vida que sea en el Diccionari manual de la llengua catalana Vox...

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