Del transporte a los cuidados: Europa afronta un nuevo ciclo de inversión en infraestructuras

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PwC prevé que el gasto anual europeo crezca un 42% hasta 2050, con la modernización de las redes y el envejecimiento de la población entre los principales motores

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VALÈNCIA. Europa afronta un nuevo ciclo de inversión marcado por la necesidad de renovar sus infraestructuras y adaptarlas a una población cada vez más envejecida. La modernización de las redes de transporte y el refuerzo de los equipamientos sanitarios, educativos y de atención a mayores condicionarán las prioridades de las próximas décadas. Según el informe Global Infrastructure Outlook 2025–50 de PwC, el gasto anual europeo en infraestructuras aumentará un 42% entre 2024 y 2050, desde los 641.000 millones hasta los 909.000 millones de dólares.

El documento sitúa las infraestructuras sociales entre los principales destinos de esa inversión. Con una población de 65 años o más que alcanzará el 27% del total europeo en 2050, el gasto anual en este ámbito pasará de 145.000 millones a 205.000 millones de dólares, convirtiéndose en el segundo sector por volumen de inversión. En el sur de Europa, PwC señala que España e Italia priorizarán las infraestructuras sociales y eléctricas, mientras que la urbanización y el transporte impulsarán el crecimiento de Turquía.

La sanidad y los cuidados ganan dimensión

El peso creciente de estos equipamientos forma parte de una transformación mundial. El informe prevé que la inversión anual en instalaciones sanitarias y de cuidados de larga duración alcance los 441.000 millones de dólares en 2050, alrededor de 1,7 veces el nivel de 2024. Este avance acercará su volumen al de las infraestructuras educativas, para las que se proyecta un gasto de 471.000 millones anuales al final del periodo. El envejecimiento modificará así la distribución de los recursos destinados a los servicios que sostienen el bienestar de la población.

Estas necesidades convivirán con la renovación de las conexiones existentes. En Europa, el transporte representa aproximadamente el 30% del gasto en infraestructuras contemplado por el estudio, con actuaciones sobre puentes, túneles y ferrocarriles envejecidos. También ganarán relevancia las instalaciones de defensa destinadas a logística, alojamiento, formación y apoyo al personal, en respuesta a las nuevas necesidades de seguridad.

España ante un incremento de la inversión

Para España, las proyecciones apuntan a un aumento de la inversión anual en infraestructuras del 51% entre 2024 y 2050, desde unos 49.000 millones hasta 73.000 millones de dólares. Así lo detalla Antonio Sánchez-Recio, socio de PwC, en un análisis de los resultados del estudio. Esta evolución elevaría la participación española en el mercado europeo desde el 7,6% hasta el 8,1%. La previsión responde a la necesidad de renovar las redes existentes y adaptarlas a cambios como la electrificación y el envejecimiento de la población. En este contexto, el informe sitúa las infraestructuras eléctricas y los equipamientos sanitarios, educativos y de atención a mayores entre las prioridades de España.

  • Residencia de mayores en una foto de archivo. Foto: KIKE TABERNER 

Sánchez-Recio plantea orientar ese esfuerzo hacia proyectos con capacidad de transformación y reforzar la conservación y el mantenimiento de los activos. "Habrá que invertir más y hacerlo pensando en el largo plazo", señala en su análisis. También identifica una fortaleza empresarial en la experiencia internacional de las compañías españolas de construcción, concesiones, movilidad, energía y gestión del agua. Su capacidad para diseñar, financiar, construir y operar proyectos complejos constituye, según el directivo, una ventaja para modernizar las redes del país y reforzar su posición en la economía global.

Un cambio de escala mundial

El escenario europeo se integra en una expansión global de las necesidades de inversión. PwC estima que el gasto acumulado mundial en infraestructuras alcanzará los 151,1 billones de dólares hasta 2050, mientras que la inversión anual pasará de 4,4 billones en 2024 a 6,9 billones al final del periodo. El análisis abarca nueve sectores y 45 países y territorios, y vincula esta evolución a transformaciones como la urbanización, la electrificación y el desarrollo de la inteligencia artificial.

El transporte y la energía concentrarán alrededor de la mitad de la inversión mundial. En paralelo, la expansión de la inteligencia artificial está acelerando la construcción de centros de datos: PwC calcula que la inversión anual en estas instalaciones pasará de 113.800 millones de dólares en 2024 a 251.800 millones en 2027. Posteriormente, el esfuerzo se desplazará hacia una mayor utilización, eficiencia y adaptabilidad del parque construido.

Planificar y financiar a largo plazo

"No estamos ante un ciclo de inversión como los anteriores", sostiene Sánchez-Recio en la presentación del informe. La transformación también afectará a la manera de concebir las infraestructuras. El estudio anticipa una mayor integración entre energía, transporte y redes digitales, con activos conectados y electrificados capaces de responder a nuevas demandas. Esa relación entre sistemas obligará a acompasar las inversiones para que la capacidad de unas redes permita desarrollar las demás.

Para España, PwC plantea adaptar la contratación pública a modelos que garanticen el mantenimiento a largo plazo de las instalaciones existentes y permitan cubrir las necesidades de nuevos activos. Entre sus propuestas figuran incentivar la colaboración público-privada e impulsar fórmulas de autofinanciación. El reto será sostener la inversión durante toda la vida de unas infraestructuras llamadas a prestar servicio durante décadas.

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