VALÈNCIA. El sector portuario reivindica la necesidad de armonizar la normativa europea y española, acelerar las inversiones estratégicas y reforzar la conexión entre los puertos y la sociedad para no perder competitividad en un mercado global cada vez más exigente. Así lo apuntaron representantes empresariales, institucionales y logísticos, quienes coincidieron además en reclamar una mayor coordinación administrativa, el desarrollo de terminales logísticas exteriores conectadas por ferrocarril y una estrategia común que permita acompasar sostenibilidad, crecimiento y eficiencia operativa.
Unas cuestiones que centraron el desayuno informativo "La Estrategia Portuaria de la UE y el futuro del transporte multimodal", organizado por Plaza para analizar los retos regulatorios, logísticos y tecnológicos del sector portuario. En el encuentro, organizado en el SH Valencia Plaza, participaron Javier Herrera, CEO de Portsur; Máximo Buch, exconseller y ex directivo en empresas portuarias; Ignacio Ballester, director general de MSC; Rubén Ibáñez, presidente de la Autoridad Portuaria de Castellón; Carlos Prades, CEO de Grupo Torres; Mercedes de Juan, directora técnica de Logistop; Reme Mazzolari, diputada provincial y representante del Colegio de Ingenieros Industriales; Rafael Aznar, miembro del consejo editorial y expresidente de la Autoridad Portuaria de València; y Rafael Milla, fundador y presidente de Raminatrans.
Exceso de regulación y pérdida de competitividad
La falta de homogeneización normativa entre territorios fue otra de las cuestiones que más preocupación generó entre los participantes. Rafael Milla, presidente de Raminatrans, puso el foco en las diferencias de criterio existentes entre puertos españoles en cuestiones aduaneras, sanitarias e inspecciones logísticas, y reclamó una mayor coordinación entre administraciones y operadores. Como ejemplo, criticó los distintos tiempos y procedimientos que afrontan las empresas según el territorio en puntos críticos y lamentó la elevada burocracia que soporta el sector. "Parece que somos los malos del puerto, cuando tenemos inspecciones constantes", afirmó. En la misma línea, defendió la necesidad de "sentar a todos en una mesa" para homogeneizar procesos y agilizar la operativa logística.
Rubén Ibáñez, presidente de la Autoridad Portuaria de Castellón, lamentó que una misma normativa europea se aplique de manera distinta según el territorio o el organismo competente. "Son reinos de taifas", sentenció, al considerar que la disparidad de criterios resta competitividad y ralentiza inversiones estratégicas. A su juicio, Europa ha impulsado medidas medioambientales positivas, pero sin tener suficientemente en cuenta que los puertos europeos compiten con mercados asiáticos o africanos sometidos a exigencias regulatorias mucho menores. Ignacio Ballester, director general de MSC, compartió esta visión y alertó de que la excesiva burocracia acaba perjudicando al conjunto de la economía. Como ejemplo citó el retraso acumulado en proyectos estratégicos como la terminal norte del Puerto de València o la ZAL. "Cuando penalizas a los puertos, penalizas al país", aseguró.

Javier Herrera, CEO de Portsur, criticó que muchas decisiones legislativas se adopten "sin tener en cuenta a las empresas" y lamentó la lentitud de determinados procedimientos administrativos. Como ejemplo, explicó que su compañía lleva años esperando la resolución de ayudas vinculadas a proyectos estratégicos. También defendió una mayor participación del sector privado en el diseño normativo y puso como referencia la mayor agilidad operativa de los puertos del norte de Europa. En la misma línea, Máximo Buch recordó que el ferrocarril de mercancías representa el 18% del transporte europeo frente al 4% español y advirtió de que la competitividad logística depende de que las políticas comunitarias se acompasen con la realidad del mercado global. "El éxito de Valencia está en su agilidad y proximidad logística, pero si se ponen zancadillas, el tráfico se va a otro sitio", afirmó.
Mercedes de Juan, directora técnica de Logistop, advirtió también de la creciente influencia de determinados grupos de presión en el diseño de la normativa europea vinculada al transporte y la sostenibilidad. En este sentido, señaló el peso que organizaciones medioambientales tienen en Bruselas y en organismos como la Agencia Europea de Seguridad Marítima, condicionando parte de las políticas regulatorias que afectan al sector portuario y logístico. Asimismo, puso el foco en la transformación del modelo portuario tras la liberalización y concesión de terminales iniciada con la ley de 2011. Según explicó, las navieras han ido ganando capacidad de gestión sobre la cadena logística completa, también en tierra, lo que les permite disponer de una visión integral del negocio. "Las autoridades portuarias han perdido mucha información y capacidad de negociación", apuntó, al considerar que esta situación puede afectar a la capacidad estratégica de unas instituciones que, recordó, "representan el interés del país".

Terminales externas y conexiones ferroviarias
La necesidad de desarrollar infraestructuras auxiliares y plataformas logísticas exteriores apareció también como uno de los grandes ejes del debate. Carlos Prades, CEO de Grupo Torres, defendió la creación de terminales alejadas de los recintos portuarios conectadas mediante lanzaderas ferroviarias para evitar la saturación de los puertos y reducir el tráfico pesado en los accesos urbanos. "Los puertos llega un momento en el que no dan para más", apuntó, al tiempo que reclamó una mayor anticipación administrativa para acompañar el crecimiento logístico. Una idea compartida por Rafael Aznar, expresidente de la Autoridad Portuaria de València, quien defendió la implantación de shuttle services y plataformas exteriores que permitan descongestionar las terminales y mejorar la fluidez de la mercancía.
En esta misma línea, Milla insistió en la necesidad de habilitar espacios logísticos fuera del puerto para almacenar y gestionar contenedores vacíos, reduciendo así tanto la presión operativa sobre el recinto como la circulación de camiones por la ciudad. Por su parte, Reme Mazzolari, diputada provincial, subrayó la importancia de acelerar infraestructuras estratégicas como el Corredor Mediterráneo y los accesos ferroviarios, defendiendo que este tipo de proyectos deberían quedar al margen de los ciclos políticos. "Las infraestructuras vienen a atender necesidades del territorio y necesitan continuidad", apuntó.

La relación entre los puertos y la sociedad
La percepción social sobre los puertos y su actividad ocupó buena parte del encuentro. Varios participantes coincidieron en que el sector no ha sabido trasladar adecuadamente su impacto económico, laboral y ambiental. Ballester lamentó que, de cara al exterior, "los puertos solo dan noticias malas" y recordó que el transporte marítimo continúa siendo el sistema más sostenible para mover mercancías a gran escala. En la misma línea, Herrera explicó que muchas compañías portuarias están realizando inversiones millonarias para reducir emisiones acústicas, mejorar maquinaria o minimizar impactos ambientales, aunque admitió que en ocasiones existe temor a comunicarlo ante la fuerte contestación social que generan algunos proyectos.

Ibáñez reconoció también la dificultad de compatibilizar el crecimiento portuario con la aceptación ciudadana, especialmente en un contexto donde cualquier ampliación genera oposición vecinal y política. No obstante, defendió que el transporte marítimo seguirá siendo clave en la economía global y recordó que el Puerto de Castellón ha reducido un 43% su huella de carbono en los últimos años. Mazzolari coincidió en que existe una imagen distorsionada del sector y consideró necesario poner en valor las inversiones, el empleo y el desarrollo económico que generan los puertos. "Hay que trabajar por cambiar esa percepción", sostuvo.
Digitalización, IA y transición energética
La digitalización y la inteligencia artificial aparecieron también como herramientas clave para mejorar la eficiencia del transporte marítimo y multimodal. Javier Herrera destacó que el uso de tecnologías basadas en IA permitirá optimizar procesos y operaciones, aunque advirtió de que todavía existe cierta reticencia a compartir datos por miedo a la fiscalización o al uso posterior de la información. De Juan explicó que Europa trabaja ya en sistemas interoperables que permitirán que las mercancías circulen sin papel entre distintos puertos europeos. Entre ellos destacó la ventanilla única marítima y el proyecto Simple, orientados a crear trazabilidad integral y formatos digitales comunes en toda la cadena logística.
Respecto al impacto de la automatización, el consenso fue que la tecnología ayudará a ganar eficiencia sin eliminar el componente humano. "Los puertos seguirán siendo intensivos en mano de obra", defendió Herrera, mientras que Ballester consideró que el transporte y la logística serán de los sectores donde la IA tendrá una implantación más progresiva. Sobre la transición energética, los participantes coincidieron en que todavía no existe una solución definitiva respecto a combustibles alternativos como el metanol, el amoniaco o el hidrógeno. Mercedes de Juan advirtió de que muchos de estos combustibles solo serán realmente sostenibles si proceden de fuentes renovables, mientras que desde MSC se insistió en la necesidad de aplicar las exigencias medioambientales de forma coordinada a nivel internacional para evitar pérdidas de competitividad en Europa.