VALÈNCIA. España ha experimentado en los últimos años un importante crecimiento en las exportaciones de servicios digitales. Las ventas de estos servicios al exterior ascendieron a los 83.212 millones de euros durante el pasado ejercicio, lo que representa casi el 37% del total de las exportaciones de servicios de España. Un dinamismo que se ha mantenido con fuerza en los últimos años, pues el volumen exportador ha venido creciendo a doble dígito desde 2019, con un incremento acumulado que roza el 67%.
Así lo muestra una nueva entrega del informe Esenciales elaborado por la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie). Los servicios digitales engloban aquellos servicios profesionales que son susceptibles de prestarse por medios digitales, como son los servicios financieros, informáticos, de consultoría, de asesoramiento legal o de diagnóstico médico. Determinados servicios de ocio suministrados a través de plataformas digitales también forman parte de este 'paraguas'.
El tirón de todos estos servicios, según el informe, "ha contribuido significativamente" a que las exportaciones españolas de los servicios no turísticos superen a los turísticos desde hace algunos años. Un "cambio estructural" que, no obstante, "requiere de actuaciones" que permitan "afianzar" la posición de la plaza española como exportadora neta de estos servicios.
El documento pone de relieve una expansión del comercio de servicios digitales en los últimos años, motivada especialmente por el desarrollo tecnológico, que ha permitido digitalizar algunos servicios que antes no podían comercializarse internacionalmente. En este escenario, los autores del informe esperan que las ventas sigan su expansión durante los próximos años por "la creciente acumulación de activos intangibles" y por la extensión del uso de la inteligencia artificial (IA) por parte de particulares y empresas.
Ante este escenario, analizan un contexto a nivel nacional con "luces y sombras". Los servicios digitales tienen cada vez más peso en el 'mix' exportador y crecen a mayor ritmo que el conjunto de las ventas al exterior del sector servicios, lo que ha llevado a consolidar la posición de España como "exportadora neta" de este tipo de servicios, con un superávit de 25.360 millones de euros durante el pasado ejercicio.
Concentración geográfica y barreras regulatorias
El ritmo de crecimiento español supera al de otros grandes exportadores de la Unión Europea, como Francia o Alemania. De hecho, solo Reino Unido ha mostrado un incremento más dinámico que el español en los últimos años. Con ello, España ya roza el 1,8% del total del mercado mundial de servicios digitales, en torno al peso nacional en el PIB mundial, pero todavía "muy por debajo" de las economías que lideran este sector.
En esta línea, los autores observan que la "elevada concentración sectorial y geográfica" de las exportaciones españolas condiciona la solidez de su crecimiento reciente, por lo que creen que se trata de "uno de los principales retos" de cara a consolidar el mercado español en los próximos años. Una cuestión a la que se suma el "ligero endurecimiento de las barreras regulatorias" en los últimos años, que sitúan a España como uno de los países de la OCDE "con mayores restricciones al comercio de estos servicios".
Una circunstancia que, según el informe, "lastra la competitividad" española por una doble vía. Por un lado, encarece las importaciones de los insumos digitales de las empresas españolas y, por tanto, su capacidad exportadora. Por otro lado, la fuerte presión regulatoria "reduce el atractivo del país como plataforma desde la que prestar servicios digitales a terceros países". Los autores, de hecho, remarcan que aquellas economías con "una posición dominante en estos mercados" presentan un patrón claramente distinto: "El Reino Unido, primer exportador mundial de servicios digitales, es el país de la OCDE con menores barreras al comercio de estos", apuntan.
Cómo reforzar la posición de España en el mercado internacional
Los expertos, en esta línea, reclaman una reducción de las restricciones y una armonización normativa con otros países como elementos enfocados a reforzar la posición española en el mercado internacional de servicios digitales. Unos factores a los que deberían sumarse otras cuestiones como la formación de personal especializado o el apoyo a la internacionalización de las empresas. Para ello, prosiguen los autores, "resulta necesario aumentar la inversión en activos intangibles y digitales".
En cualquier caso, consideran que España cuenta con una posición favorable para afrontar estos retos por diferentes motivos. En este sentido, ponen de relieve la calidad de las infraestructuras de telecomunicaciones, la "fuerte vocación exportadora" de algunas empresas de servicios digitales, la capacidad de acceso al mercado de la Unión Europea, así como la "proximidad lingüística y cultural con América Latina". "Aprovechar estas ventajas para ampliar la base sectorial y geográfica de las exportaciones de servicios digitales es la condición para que su elevado dinamismo de los últimos años se traduzca en una mejora duradera de las posiciones en los mercados mundiales", sentencian.