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Chips Act 2.0

Europa amplía su apuesta por los chips: de atraer fábricas a crear un ecosistema industrial propio con foco en la IA

La nueva estrategia comunitaria amplía el foco desde la producción hacia la demanda, los centros de datos y las gigafactorías de inteligencia artificial mientras la industria reclama más financiación y menos burocracia

  • Arian Zwegers, deputy head of unit de Microelectronics and Photonics de la Comisión Europea
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VALÈNCIA. La Unión Europea ya está volcada en el Chips Act 2.0, la segunda gran ofensiva comunitaria para reforzar la industria europea de semiconductores en plena carrera global por la inteligencia artificial. La futura regulación, que esta semana ha dado sus primeros pasos con la presentación del nuevo paquete de soberanía tecnológica de la Comisión Europea, busca corregir algunas de las limitaciones detectadas en el primer Reglamento de Chips aprobado en 2023 y ampliar el foco desde la fabricación hacia el diseño, la generación de demanda y el desarrollo de un ecosistema industrial capaz de competir con Estados Unidos y Asia.

Las principales líneas de esta nueva estrategia fueron abordadas este jueves durante la apertura del Valencia Silicon Forum, que se celebra en CaixaForum València este jueves y viernes. Allí, representantes de la Comisión Europea y de algunas de las principales compañías del sector analizaron el futuro de una industria que se ha convertido en una pieza clave tanto para la competitividad económica como para la autonomía estratégica del continente. El encuentro llega además apenas un día después de que Bruselas presentara oficialmente el Reglamento de Chips 2.0 como una de las piezas centrales de su nuevo paquete de soberanía tecnológica, junto a iniciativas vinculadas a la inteligencia artificial, la computación en la nube y la digitalización energética.

La explosión de la inteligencia artificial está transformando el mercado mundial de los semiconductores y obligando a replantear las políticas industriales. Según expuso Maria Marced, presidenta del Industry Advisory Group que asesora a Bruselas en la elaboración del Chips Act 2.0, los semiconductores se han situado entre las industrias más rentables del mundo y alcanzaron los 800.000 millones de dólares de negocio en 2025. "La inteligencia artificial ha provocado una aceleración de la industria", afirmaba. La directiva defendió que Europa dispone de los recursos necesarios para competir en esta nueva carrera tecnológica. "Seamos claros, en Europa tenemos todo lo necesario para abordarlo. Somos casi 450 millones de personas, solo tenemos que tener la ambición", señalaba.

Marced advirtió además de que la geopolítica ha cambiado por completo las reglas del juego. "Los problemas geopolíticos son materia de negociación, pero los semiconductores y la electrónica son armas", destacaba. A su juicio, la irrupción de la IA generativa, la IA agéntica y la futura IA física está acelerando todavía más una industria que se ha convertido en estratégica para la competitividad económica, la defensa y la autonomía tecnológica de los países.

Del Chips Act 1.0 al 2.0

La Comisión Europea plantea esta segunda fase como una evolución de la estrategia iniciada en 2023. El primer Chips Act permitió flexibilizar ayudas públicas, atraer inversiones industriales de gran escala y poner en marcha infraestructuras como las líneas piloto, los centros de competencia o la plataforma europea de diseño de chips. Entre los proyectos movilizados con los fondos ya asignados figuran inversiones de empresas como STMicroelectronics, Infineon o GlobalFoundries, que han contribuido a reforzar parte de la capacidad industrial europea. Sin embargo, Bruselas considera que los resultados obtenidos no son suficientes para revertir la pérdida de peso europeo en el mercado mundial.

La propia Comisión admite que Europa sigue dependiendo de terceros países para buena parte de la producción avanzada y del diseño de semiconductores, mientras que los chips vinculados a la inteligencia artificial representarán más del 70% del mercado global antes de que termine la década. Por ello, el nuevo reglamento busca reforzar las capacidades europeas tanto en fabricación como en diseño avanzado, al tiempo que incorpora nuevas herramientas destinadas a generar mercado para las tecnologías desarrolladas dentro de la Unión Europea.

Entre las medidas planteadas figuran mecanismos de compra pública innovadora, aceleradores de demanda, apoyo a startups, incentivos para proyectos estratégicos de diseño y una mayor integración con iniciativas vinculadas a la inteligencia artificial. La intención es que Europa deje de centrarse exclusivamente en atraer fábricas y sea capaz de construir un ecosistema completo en el que investigación, diseño, producción y clientes industriales evolucionen de forma coordinada.

IA, automoción y defensa impulsarán el negocio europeo del chip

Durante su intervención, Arian Zwegers, deputy head of unit de Microelectronics and Photonics de la Comisión Europea, explicó que el Chips Act 2.0 nace con la intención de complementar la primera estrategia comunitaria incorporando nuevas herramientas para estimular la demanda de semiconductores europeos y aprovechar el impulso de la inteligencia artificial. El responsable comunitario subrayó que Europa mantiene posiciones de liderazgo en segmentos como la automoción, la industria, la fotónica o determinados chips de potencia, pero señaló que el reto pasa ahora por ganar peso en las tecnologías más avanzadas y convertir esas fortalezas en una ventaja competitiva.

Respecto a mercados, la automoción seguirá siendo uno de los principales consumidores de chips en Europa durante la próxima década, pero el mayor crecimiento llegará de la mano de los centros de datos, la computación en nube y la inteligencia artificial. Las previsiones manejadas por la Comisión apuntan a que la expansión de los modelos de IA exigirá un volumen creciente de procesadores avanzados, lo que está llevando a Bruselas a vincular cada vez más su política industrial de semiconductores con el despliegue de infraestructuras digitales.

En este contexto, el nuevo paquete de soberanía tecnológica contempla la consolidación de las AI Factories ya impulsadas por la Unión Europea, la creación de futuras gigafactorías de inteligencia artificial y medidas destinadas a triplicar la capacidad europea de centros de datos durante los próximos cinco o siete años. Todo ello persigue generar una demanda estable de chips avanzados diseñados o fabricados en Europa y reducir la dependencia tecnológica exterior en un mercado que se ha convertido en una cuestión de competitividad económica y seguridad estratégica.

Junto a la inteligencia artificial, Bruselas identifica como sectores prioritarios la defensa, la seguridad, las telecomunicaciones, la industria avanzada, la salud y la fotónica. Precisamente esta última tecnología ganó protagonismo durante el foro valenciano, donde varios representantes empresariales destacaron su creciente relevancia en ámbitos como las comunicaciones ópticas, los sensores avanzados, los centros de datos o las futuras aplicaciones de computación cuántica.

Entre las novedades planteadas por la Comisión Europea figura también la creación de un Sello Europeo de Excelencia para Regiones de Semiconductores, una distinción destinada a identificar y dar visibilidad a aquellos territorios que concentren capacidades industriales, centros de investigación, formación especializada y proyectos estratégicos vinculados a la microelectrónica. La iniciativa busca reforzar la cooperación entre regiones, facilitar la atracción de inversiones y consolidar polos tecnológicos capaces de competir a escala internacional en un sector cada vez más estratégico para la economía europea.

La industria pide más presupuesto y menos burocracia

Las primeras reacciones empresariales al Chips Act 2.0 fueron mayoritariamente positivas, aunque los representantes del sector aprovecharon el Valencia Silicon Forum para recordar que las ambiciones europeas deberán ir acompañadas de recursos económicos suficientes. Jens Drews, director de Relaciones Institucionales para Europa, Oriente Medio y África de GlobalFoundries, valoró positivamente que la Comisión haya ampliado la estrategia desde la oferta hacia la demanda y que incorpore de forma más explícita la dimensión geopolítica de la industria.

"Estamos dando un muy buen paso adelante en este viaje que ha emprendido Europa. Hace quince años prácticamente no existía interés por los semiconductores y ahora se amplía la visión desde la oferta hacia la demanda, teniendo en cuenta además el contexto geopolítico", afirmó. No obstante, advirtió de que la velocidad a la que avanza el sector obliga a acompañar las declaraciones políticas con inversiones de gran escala. "Nuestra industria es la más dinámica del planeta. Las ambiciones son grandes, pero necesitamos presupuestos a la altura para que todo esto sea posible", señaló.

Desde Nokia, Timo Tenhovuori defendió que Europa ya cuenta con compañías capaces de generar una demanda relevante de chips avanzados y consideró que el siguiente paso pasa por reforzar las capacidades propias de diseño. A su juicio, el continente debe aspirar a "controlar su propio destino" en las tecnologías más avanzadas, aunque manteniendo la colaboración con otras regiones donde se producen avances clave dentro de la cadena de valor global. El directivo apostó además por incrementar el apoyo a la investigación y a las startups para facilitar que las innovaciones puedan llegar posteriormente al mercado y escalar industrialmente.

Por su parte, Aude Jalabert, responsable de políticas públicas europeas de Infineon, destacó que Bruselas ha optado por mantener la estructura general del primer Chips Act. "La Comisión ha anunciado una evolución y no una revolución", resumió. Aunque valoró positivamente el refuerzo de los instrumentos financieros, lamentó que la propuesta no incorpore una simplificación administrativa más profunda. "No he visto una simplificación real de los procesos administrativos", afirmó. También mostró reservas sobre el mantenimiento de algunos mecanismos de supervisión y gestión de crisis incluidos en la normativa.

Desde ams OSRAM, Anja Schulz valoró especialmente el protagonismo otorgado a la fotónica dentro del borrador comunitario. "Valoro que aparezca la palabra fotónica varias veces. Es una tecnología que, junto a la microelectrónica, forma parte del futuro", aseguró. Su intervención reflejó una de las aspiraciones de la industria europea: aprovechar áreas en las que ya cuenta con capacidades tecnológicas consolidadas para reforzar su posición en la cadena global de valor.

La geopolítica entra de lleno en la estrategia europea

La futura normativa nace además en un contexto geopolítico especialmente complejo. Estados Unidos, China, Corea del Sur, Japón o India han lanzado en los últimos años multimillonarios programas de apoyo a sus industrias de semiconductores mientras las restricciones comerciales y los controles tecnológicos se han convertido en herramientas de política internacional. La preocupación por el acceso a tecnologías críticas y por la resiliencia de las cadenas de suministro aparece de forma recurrente tanto en el borrador del Chips Act 2.0 como en las intervenciones de los responsables comunitarios.

La propuesta de la Comisión refuerza los mecanismos de monitorización de la cadena de suministro, la cooperación con socios estratégicos y las herramientas destinadas a anticipar posibles interrupciones en el acceso a componentes críticos. También prevé acelerar autorizaciones, impulsar proyectos estratégicos y crear un sello de excelencia para regiones europeas especializadas en semiconductores. Bruselas quiere aprovechar además el crecimiento previsto de la inteligencia artificial para consolidar una base industrial propia que permita al continente reducir dependencias en tecnologías consideradas esenciales para su futuro económico.

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