VALÈNCIA. El aumento de los presupuestos de defensa exige incorporar más empresas al sector y cambiar la forma en que colaboran sus protagonistas. Así lo planteó este miércoles Félix Pérez, presidente de la Fundación Círculo de Tecnologías para la Defensa y Seguridad, durante el REDIT Summit, celebrado en CaixaForum València. "Hacen falta muchas nuevas empresas en el sector, y especialmente pequeñas", afirmó en la mesa redonda ‘Reposicionamiento global, de las musas al teatro’, en la que también participó María Pellicer, directora de Desarrollo Corporativo de EM&E y CEO de Das Photonics y el coordinador de REDIT Defensa, Vicent Rocatí.
Pérez describió un ecosistema con grandes compañías tractoras, empresas medianas especializadas y pymes, universidades y centros de investigación con un elevado nivel tecnológico. Sin embargo, advirtió de que su tamaño resulta insuficiente para responder al reto si se mantienen los nuevos niveles de gasto. El cambio geopolítico está generando nuevas necesidades y mayores exigencias tecnológicas, junto al objetivo de reforzar la soberanía. Para conseguirlo, defendió dar más protagonismo a quienes investigan, al entender que las grandes empresas están más pendientes de otras cuestiones. "Hay que cambiar el papel de las pymes y los centros de investigación y reforzarlo".
"Hay que pasar de una cultura de competencia a colaboración", sostuvo Pérez, quien reclamó facilitar la entrada de nuevos actores, impulsar la internacionalización y modificar la forma de desarrollar los proyectos. También cuestionó que el precio más bajo marque las relaciones entre empresas y con las Fuerzas Armadas. En esta línea, Pellicer coincidió en la necesidad de ampliar las redes de contratos de los grandes grupos para incorporar a más compañías tecnológicas y centros de investigación.
Desde su doble responsabilidad en EM&E y Das Photonics, Pellicer explicó cómo se complementan un grupo consolidado y una empresa de base tecnológica de unos 70 empleados, cuya actividad requiere financiación paciente, tolerancia al riesgo y apoyo en las pruebas. La fotónica aporta capacidades en ámbitos como la guerra electrónica, pero la integración en un gran grupo no elimina la necesidad de colaborar con otros actores. Según señaló, Das Photonics sigue recurriendo a los institutos tecnológicos para desarrollar su actividad.

De la tecnología civil a las necesidades militares
La entrada en defensa exige también comprender qué necesita el usuario militar. "Porque yo tengo una tecnología que sea dual, no quiere decir que sepa aplicarla adecuadamente al sector", advirtió Pérez. El reto consiste en convertir una solución con posibles usos civiles y militares en una respuesta a una capacidad militar concreta. También recordó que los recursos no son ilimitados y que los requisitos burocráticos obligan a adaptar la cultura empresarial, aunque las Fuerzas Armadas facilitan ese proceso dentro de las exigencias del sector.
Por ello, recomendó establecer contacto con las Fuerzas Armadas y acceder al mercado de la mano de grandes empresas tractoras. La experiencia previa, explicó, facilita la presentación de proyectos nacionales y europeos y para ello aconsejaba aliarse con grandes compañías. Pellicer, por su parte, calificó el momento europeo de "histórico" e insistió en la importancia de posicionarse en los proyectos que están tomando forma. "En los consorcios hay que estar ahora", porque contribuirán a definir las capacidades tecnológicas del futuro. Sus recomendaciones para las empresas fueron asociarse y especializarse, además de ejercer una "presión sana" sobre los grandes contratistas para ampliar la participación.
La directiva destacó las condiciones de la Comunitat Valenciana para atraer inversión y talento internacional, aunque situó la falta de profesionales entre los principales cuellos de botella del sector y subrayó el potencial de incorporar a más mujeres. También defendió conservar a nivel nacional las patentes y las capacidades de fabricación, incluso cuando importar componentes resulte más barato. "La autonomía estratégica tiene un coste", recordó Pellicer, quien pidió más confianza en la tecnología propia. "Tenemos que creer más en nosotros mismos".