VALÈNCIA. La necesidad de acelerar la inversión en infraestructuras, avanzar en la digitalización de las redes y aprovechar mejor los datos disponibles se sitúan entre los principales retos para reforzar la resiliencia hídrica de la Comunitat Valenciana. Especialmente en un contexto marcado por el envejecimiento de los sistemas y ante un clima cada vez más adverso.
Así se puso de manifiesto durante el desayuno organizado por Foro Plaza, en el que expertos del ámbito empresarial, científico y tecnológico analizaron los desafíos del sector ante un escenario marcado por una mayor escasez de recursos y fenómenos meteorológicos extremos. Una cita en la que participaron Amalia Muñoz, directora ejecutiva de CEAM; José Ignacio Ruiz, CEO de Linkener; Miren Aldecoa, EU operations de Xylem Vue (Idrica); Fernando Serrano Carles, global sales manager de Bombas Ideal; y Francesc Hernández, catedrático y coordinador del programa de Doctorado de la Universitat de València (UV).
También asistieron Joaquín Egido, operations and research engineer de gelsenwasser AG; Jesús Godifredo, doctor en Ingeniería del Agua y Medioambiente de Ainia; y Javier Sanz, CEO de Fibsen.

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- Foto: Kike Taberner
El debate arrancó con la intervención de la directora ejecutiva de CEAM, Amalia Muñoz, quien defendió la necesidad de abordar la planificación hídrica desde una perspectiva integrada, teniendo en cuenta tanto la vertiente climática como la territorial y el papel de los ecosistemas. Según explicó, los estudios científicos apuntan a climas cada vez más adversos, con periodos de sequía más largos e intensos en la región mediterránea, combinados con episodios de precipitaciones más fuertes y localizadas. En este contexto, puso también el foco en la gestión del suelo, especialmente ante el riesgo de incendios y erosión, y en la adaptación de la vegetación a un escenario de menor disponibilidad de agua.
Asimismo, destacó que el incremento de la información disponible debe ir acompañado de capacidad para convertir los datos en decisiones útiles para los gestores y reclamó una mayor conexión entre la investigación científica y la Administración para facilitar la aplicación práctica del conocimiento.
Desde el ámbito de la investigación aplicada, el doctor en Ingeniería del Agua y Medioambiente de Ainia, Jesús Godifredo, señaló la regulación como uno de los principales motores para impulsar nuevas soluciones en materia de reutilización. A su juicio, buena parte de la tecnología necesaria ya existe, pero los recientes cambios normativos abren nuevas posibilidades para que las industrias puedan regenerar y recuperar agua, un proceso en el que resulta fundamental analizar también su viabilidad económica.
Además, incidió en que la estrategia hídrica no puede centrarse únicamente en la escasez, ya que también debe ofrecer respuestas ante los episodios de exceso de agua mediante soluciones capaces de regular y almacenar caudales frente a grandes crecidas. También destacó el valor de los proyectos desarrollados conjuntamente con universidades para favorecer la transferencia tecnológica y comprobar la aplicación real de las innovaciones.
El catedrático de la Universitat de València Francesc Hernández centró buena parte de su intervención en las barreras económicas y regulatorias que dificultan avanzar hacia un modelo circular pese al amplio consenso existente sobre la necesidad de reutilizar el agua. "Todos estamos de acuerdo en la necesidad de utilizar agua regenerada. ¿Por qué estamos entonces tan lejos de esa realidad?", planteó. A su juicio, todavía existe una "mentalidad de abundancia" que choca con la situación actual.
También señaló el problema de los precios: mientras el agua potable tiene un coste asociado fundamentalmente a su tratamiento y distribución, producir agua regenerada con mayores niveles de calidad implica costes adicionales que pueden acabar situando su tarifa por encima de la potable. Además, incidió en la necesidad de invertir en las redes: “Podemos tener toda la información de los sensores, pero el siguiente paso es actuar”. “¿Cómo se financia?”, cuestionó.

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- Foto: Kike Taberner
La responsable de EU Operations de Xylem Vue (Idrica), Miren Aldecoa, situó una de las principales barreras para la reutilización del agua el ámbito social y cultural. La tecnología, señaló, permite ofrecer garantías y reaccionar en tiempo real ante incidencias en las redes, pero todavía existe una falta de confianza hacia el uso del agua regenerada en determinados ámbitos, pese a que existe tecnología que proporciona avisos y cortes en tiempo real en caso de que esa agua no sea potable.
Por otro lado, en materia de infraestructuras defendió que la renovación no puede consistir simplemente en sustituir redes completas, algo que considera inviable, sino en utilizar la información disponible para priorizar actuaciones según la criticidad y el riesgo de cada activo. Los datos, explicó, permiten evolucionar desde un modelo basado principalmente en el mantenimiento preventivo y correctivo hacia otro más predictivo. Aldecoa reclamó, además, una visión integral que conecte investigación, empresas, universidades, administraciones, regantes y usuarios urbanos, y permita trasladar también al ámbito agrícola parte del conocimiento adquirido en la gestión urbana del agua.
La necesidad de reforzar la conexión entre el conocimiento científico y la actividad empresarial también estuvo presente. El Operations and Research Engineer de Gelsenwasser AG, Joaquín Egido, defendió avanzar hacia un modelo circular del agua y coincidió en señalar las barreras psicológicas y culturales que todavía existen respecto a la reutilización. Egido comparó además el modelo español de transferencia de conocimiento con el de países como Alemania, donde, según explicó, existe una relación más horizontal entre universidades, centros de investigación y empresas. En este modelo son las propias compañías las que trasladan sus necesidades al ámbito científico para desarrollar soluciones de forma conjunta, una colaboración que, a su juicio, está más asentada en el norte de Europa.
Para Fernando Serrano, global sales manager de Bombas Ideal, el foco debe situarse en la planificación y en la urgencia de ejecutar las actuaciones pendientes. "cada vez hay más datos y sabemos más. El problema es que muchos de los puestos técnicos se han politizado y no están cualificados técnicamente", advirtió. Por tanto, en su opinión, el incremento exponencial de los datos disponibles debe ir acompañado de profesionales con la cualificación técnica suficiente para analizarlos y convertirlos en decisiones.
También urgió a actuar sobre las infraestructuras existentes, materializar los proyectos de mejora ya previstos y anticiparse a los problemas futuros, con una planificación que parta de una visión amplia de las cuencas y no únicamente de actuaciones puntuales. "Si hay una mejora en la red prevista en una zona concreta hay que implementarla porque mejorar lo presente también es prevenir", subrayó.

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- Foto: Kike Taberner
De igual modo, el CEO de Linkener, José Ignacio Ruiz, destacó la estrecha relación entre agua y energía y advirtió de que el coste energético supone uno de los principales condicionantes para acometer inversiones. "El principal coste del agua es la energía y eso acaba bloqueando inversiones", sostuvo. En este sentido, señaló que los cambios en el mercado eléctrico han alterado pautas tradicionales de funcionamiento, como el bombeo o el riego en determinadas franjas horarias, y defendió la necesidad de utilizar información en tiempo real para optimizar estos procesos y reducir costes.
A su juicio, el sector dispone cada vez de más información, pero falta criterio para facilitar la toma de decisiones y ello es consecuencia de la necesidad de contar con personal profesional y cualificado, como sostuvo Serrano. "Tenemos datos e información, pero falta el criterio de los profesionales", remarcó. También apuntó al avance de soluciones como la fotovoltaica o las baterías en las depuradoras para mejorar su gestión energética.
El CEO de Fibsen, Javier Sanz, incidió igualmente en la necesidad de mejorar la gestión de las redes sin recurrir necesariamente a una sensorización masiva, que puede resultar inviable en determinadas instalaciones. Durante el encuentro puso sobre la mesa la brecha existente entre el coste real del agua, las tarifas y las necesidades de inversión, así como la importancia de reducir los costes de operación. En el ámbito energético, recordó cómo el encarecimiento de la energía tras la guerra de Ucrania alteró patrones tradicionales de riego y destacó el potencial de las baterías, los bombeos más eficientes y los motores eléctricos para optimizar el consumo.
Con todo, los participantes coincidieron así en que el reto hídrico no pasa únicamente por incorporar más tecnología o generar más información. La capacidad para transformar esos datos en decisiones, priorizar las inversiones, renovar las infraestructuras más críticas y estrechar la colaboración entre Administración, empresas y centros de investigación aparece como una de las principales asignaturas pendientes para preparar el sistema ante un escenario de mayor estrés hídrico.