ELCHE. Durante los últimos años, especialmente desde la pandemia y los cambios de paradigma a nivel de tecnologías, impulso de renovables y otros recursos, se han puesto en primera fila por la recuperación económica y el replanteamiento de las prioridades, así como de la incertidumbre geopolítica. Muchos factores que hoy se entremezclan con varias crisis como la climática, de vivienda y otros contextos en un panorama internacional complejo. Desde esa perspectiva, cada administración intenta trazar hojas de ruta de cara al futuro, aunque no siempre se consigue por la dificultad de los consensos políticos, la propia burocracia existente, y el cortoplacismo. En ese contexto Foro Plaza organizó una mesa redonda bajo el late motiv 'Una hoja de ruta para el territorio' para desgranar estas cuestiones y cómo es posible incardinarlas. Algo que en el marco de Elche, pero también aplicable a otros municipios, los participantes coincidieron: planificación, apuesta por el municipalismo y reducción de la burocracia o las duplicidades.

- Intervenciones durante la mesa redonda
Cada uno desde su prisma, aunque coincidentes en muchos puntos, abordaron estas cuestiones Jesús Martínez, fundador y director de Promoción de la ilicitana Greene; Joaquín Más, director general de Enercoop; Carolina Román, directora de CEEI Elche; Marga Guilló, directora de l'Associació per al Desenvolupament Rural del Camp d'Elx (ADR); Antonio Martínez, gerente de Pimesa; Santiago Gambín, director gerente de la Agencia Valenciana de Protección del Territorio (AVPT) y Tonia Salinas, directora gerente de Parque Científico de la Universidad Miguel Hernández (UMH).
La oportunidad de la energía...
El debate empezó por lo energético a cargo de Joaquín Más, incidiendo en que "Europa no es viable sin energía", y que el sector renovable debe ser un "elemento tractor y clave económica". Algo que conoce perfectamente desde su punto de vista de la centenaria cooperativa en Crevillent. En la provincia y en Elche no hay energía eólica, "apenas hidráulica", ni biomasa. Pero lo que sí hay es mucho sol, que ha sido motor turístico, "pero puede ser motor energético y económico". Aunque advierte que hay mucha "congestión en la red a nivel de generación", y no por la producción, sino por los problemas administrativos de cara a grandes instalaciones, pone en valor las pequeñas, cada vez con más peso en la provincia para el autoconsumo en industrias, "lo que permite generar en el sitio sin necesidad de desarrollar más infraestructura".

Y la falta de planificación en general
Poco tardó, al hilo, en salir la necesidad de la planificación. Algo que permeó todo el debate, y donde Marga Guilló la reivindica "para que un territorio no colapse, por exceso de renovables, o para que un territorio tenga la suficiente agua". Aunque lamenta que los planes políticos no miran más allá de una legislatura porque ahí el rédito queda en un segundo plano. Y pone como ejemplo que desde 2008 llevan pidiendo en ADR a la Generalitat Planes de Acción Territorial, los famosos PAT como los que tiene la Horta Sud, y que se empezaron a desarrollar, pero no acabaron por culminarse.

Algo que antoja clave para definir cómo crecer a décadas vista, poniendo de ejemplo el plan Futurelx. Recuerda que en esa alternancia política y cortoplacismo, "lo que avanzamos por un lado lo perdemos por otro", con diferentes criterios técnicos autonómicos cada vez, aplicación a su juicio incorrecta del plan inundable, el Patricova, "construyendo en zonas inundables". En resumidas cuentas, funcionamiento, además, como departamentos estancos incluso entre distintas consellerias de la Generalitat.
Precisamente el Futurelx fue dirigido en su día por el gerente de Pimesa, Antonio Martínez, que recogiendo el guante de la planificación, pone el foco en que "España y Europa no paran de sacar normativas, eso no son políticas. Antes de hacer políticas hay que tener un plan, definir qué tenemos, qué queremos o qué somos". Algo que planteaba a nivel de recursos, y reflexiones como si en general, como sociedad, "conocemos el territorio", ya que ve que en la sociedad actual cada vez se debate menos. Como ejemplo sobre esos pasos iniciales de cara a políticas públicas, pone de relieve con mirada crítica las necesidades de un tercer carril hacia la Universidad de Alicante o la UMH, con colapsos diarios y dificultad para entrar a la autovía o aeropuerto a determinadas horas. "¿Por qué no somos capaces de pedirlo en Elche?".

Sin embargo, añadía Santiago Gambín, también coincidiendo en el diagnóstico de falta de planificación, con amplia experiencia como abogado urbanista, y recogiendo el guante de Martínez sobre la abundante normativa, que "con los mimbres actuales", es difícil esa planificación holística. "En Elche llevamos con un Plan General (PGOU) desde hace 28 años. Con esos mimbres no se puede reaccionar con celeridad a las necesidades que surgen y que hay que darle una respuesta en dos años". Por ejemplo, con la proliferación 'repentina' de proyectos fotovoltaicos en Elche y provincia.
En su experiencia privada, ha estado más de diez años para poder aprobar algunos PGOU en municipios pequeños, y advierte que para poner solución por ejemplo a la construcción en suelo no urbanizable, "haría falta poner de acuerdo a los que puedan gobernar la próxima legislatura, la siguiente, y la siguiente". A lo que plantea la pregunta de si más allá de echarle la culpa a la política, "como sociedad estamos listos para aceptar que entren otros, yo tengo cada vez más dudas".

Ordenar los recursos
En ese sentido, y desde la parte pública, Tonia Salinas plantea que algo primordial, en esa sintonía, es "ordenar". En el caso de Elche, que se quiere plantear o se ve como un polo industrial a nivel aeroespacial, puede haber también planteamientos de Inteligencia Artificial o tecnologías de la información (TIC). Ahora bien, el problema, y es algo que precisamente tras la pandemia se vio mucho con el auge de proyectos de innovación, es que cada capital o ciudad de cierta envergadura quiere tener su propio eje diferencial, que a su vez es el mismo que el de ciudades vecinas o de la misma comunidad por las que competirán.
El caso práctico y que explicaba: "¿Vamos a generar un polo industrial aquí, en Alicante, en Castellón, y también en València? Puedes estar aquí priorizando un sector (el aeroespacial), porque tenemos dos empresas potentes que pueden ser tractoras (PLD Space y Emxys), con en torno a 500 proveedores. Puede haber un hub"... Pero después la realidad es que la Generaliat decide que la incubadora de empresas espaciales esté en el aeropuerto de Castellón.

A lo que añade que para genera polos de atracción no solo va del salario de la empresa, sino que hacen falta colegios públicos y privados, hospitales, zonas verdes, conexiones... En definitiva, ciudades con calidad de vida y oferta para atraer talento. "Lo mismo que puede tener València, Alicante o Albacete... ¿vamos a tener o tenemos que tener todos lo mismo? Hay que ordenar".
A ello añadía Carolina Román que por ejemplo en el ecosistema del emprendimiento "odo el mundo hace la guerra por su cuenta". Aunque considera que se complementan con la UMH y otras entidades, no acaban siendo todo lo eficientes que deberían y ayudando a lo que necesitan. Pero también incide en que "no todo el mundo vale para emprendimiento. Desde las aulas debemos identificar estos perfiles, y ponerles en contacto con grandes empresas para que se vayan nutriendo".
Agrega Salinas que con todo el tejido industrial y empresarial importante que hay en Elche, ha costado mucho con trabajo de concienciación, y que ahora empieza a dar sus frutos con firmas que apoyan a proyectos nuevos que avanzan. Pero sigue costando mucho. Sacando a la palestra una vez más el ejemplo paradigma de PLD Space, que inició su andadura con un power point en el PCUMH. Y que de cara a esa planificación para el mañana y captar talento, harán falta sandboxes, living labs, laboratorios... Román apuntaba también que además hoy en día hace falta el acompañamiento que se hace desde el CEEI, ya que tienen la "capilaridad" que no tiene la gran administración directamente acercándose en casos frecuentes a pequeños municipios para poder desarrollar ideas de mucho potencial.

¿Hay capacidad de retención de talento para el futuro?
Y que en cualquier caso, "hace falta resiliencia, es una carrera de fondo y hay gente que a veces tiene que renunciar al proyecto de su vida porque no todos se lo pueden permitir, hace falta un colchón económico". Precisamente apuntaba también Marga Guilló que de cara a ese talento, en el campo han notado cómo ha subido la demanda de casas de campo para gente que viene de fuera, pero que la carestía de la vivienda en el país y en la zona es también una barrera. "Los británicos ya no se lo pueden permitir, sobre todo lo hemos notado en que vienen más nórdicos". Muchos se van a otras comarcas como Aspe o los Hondones.
Lo que hila con que emprender en el campo tampoco es fácil, por las numerosas trabas, y que después la administración decide qué priorizar, "lo que genera desigualdades entre personas, empresas y territorios". Su ejemplo, la reciente laxitud para aprobar iniciativas fotovoltaicas, por ejemplo en contrapartida a proyectos de largo recorrido y mucha inversión que tienen más normativas y trabas de proyectos como el de Greene.
La barrera burocrática
En ese sentido, Jesús Martínez, uno de los fundadores y director de Promoción de la compañía, especializada en valorización de residuos, ya advertía que con proyectos como los de su empresa, "todo el mundo quiere hacerlo bien con la revalorización de los residuos, pero no en mi casa". Explica que son grandes inversiones, de unos 40 millones de euros por planta, nada sencillos de tramitar ni impulsar, y que necesitan por tanto de esa planificación concreta a nivel interno, y la necesaria de los territorios de cara a sus necesidades y trámites para luego poder actuar. "Desde 2003, cuando empezamos en el CEEI, hemos vivido todo tipo de normativas y modas, primero la cogeneración, después la biomasa, luego los cultivos energéticos, la moratoria de las renovables... como empresa ese vaivén es muy complejo de gestionar". Ellos, indica, se han reconvertido siete u ocho veces.
Además, aunque todo el mundo sobre el papel está a favor de la valorización, "después cuando ven que la biomasa es incineración y combustión, genera un gran problema", exponiendo que al final todo queda por lo general en el reciclado químico actual. A lo que agrega que después Europa hace unas legislaciones que cada uno transpone a su forma. Sobre esa cuestión, Gambín coincide que en España "se hace muy a bulto". "En vez de aclarar y simplificar, aquí en España tiene que haber declaración impacto ambiental en todo, o en todo y un informe más".

Cambiar el modelo: de la autorización a las declaraciones responsables para agilizar...
Más, de Enercoop, reconoce que lo mejor sería que las directivas no se transpusieran. "Debería marcar fundamentos marco y dejar que se mueva, porque luego en España tendemos a encorsetar. Estamos muy acostumbrados, sobre todo en energético, a escribir de más en el BOE". También cree que hay que cambiar el paradigma, y pasar de la solicitud de autorización en España al proceso de declaración responsable. "Hasta los propios administrados lo piden, porque a veces no se asume el riesgo para que no le tumben cosas". Considera que al igual que con la renta, el administrado, es decir, empresario, particular, etc., ya se encargará de cumplir y asumir el riesgo, y que detrás haya un seguimiento o inspección, ateniéndose a las consecuencias de no cumplir.
O apostar por una mayor municipalización
El director general de la AVPT opina que además hay puntos intermedios entre la autorización y la declaración responsable, como las delegaciones en entidades certificadas que se realizan en el ámbito urbanístico, y que podrían agilizar procedimientos de años a unos pocos meses. "No es de recibo que una Confederación Hidrográfica tarde 8 meses en decidir si un cauce afecta a una actuación de cinco metros cuadrados". Y en ese sentido, planteaba al resto de contertulios la municipalización, a la que se muestra favorable, porque el Ayuntamiento ha quedado relegado en decisiones frente al Estado y la autonomía. "¿Mejoraría todo si el Ayuntamiento pudiera intervenir sin necesitar tutorización superior?". Como ejemplo, las vueltas que ha dado Elche para poder autorizar el crecimiento en altura de sectores de la mano de la Generalitat.

Coincide Jesús Martínez en que el sistema actual "eterniza procedimientos, mejor hacer la instalación y que después alguien lo certifique y que sancionen o cierren si procede, pero quien lo ejecuta ya se cuidará de cumplir". Cuestiones todas atravesadas de una forma u otra por la falta de planificación, ya que Guilló señala que por ejemplo si Elche hubiera modificado el Plan General hace años, podría haber existido una mayor previsión de cara a las solares. En general, lamenta que muchas de estas cuestiones, proyectos en general, se planifican solo a veces, y cuando se hace, "es sin la propia gente que habita y está en esos territorios".
Los daños colaterales: proyectos eternos en Elche
También Antonio Martínez apelaba a la ampliación de Elche Parque Empresarial que ya va camino de cuatro legislaturas. Reivindica, frente a esta generación de normativas, lo que llama el poder de la acción, considerando que mientras las administraciones europeas o españolas constantemente desarrollan normativa, otros adelantan por la derecha, como pueda ser el caso chino, adelantándose a los acontecimientos. "El territorio se identifica con lo local", exponía, "y Europa no conoce el municipalismo. El asunto de las conexiones debería estar en las competencias locales, como el desdoble de la carretera Elche - Santa Pola, pero no es de competencia municipal, sino autonómico, y tenemos un presupuesto entre rotondas".

Para él, el problema, así como el de la vivienda y otros, es que los Ayuntamientos no tienen las competencias suficientes, o no el presupuesto, que está en comunidades autónomas, Estado o Europa en última instancia, donde están alejados de las realidades locales. O donde la cuota de pastel económico a repartir es enorme. Cree que hay que luchar contra el "individualismo empresarial y de la sociedad; el individualismo es contrario a la cooperación. Si queremos mirar a 2040, tenemos que pensar en qué hacer hoy. Por eso es importante saber qué tenemos de red empresarial, universidades o recursos". Para el gerente de Pimesa, la clave es crecer a la escala que te permita tu dimensión y que haya rapidez en la acción.
De ahí que desde las entidades de emprendimiento, Salinas plantee que por ejemplo la administración valenciana "no tiene ningún producto financiero para emprendedores, falta planificación para el desarrollo previo". Y Román, que falta mucha cultura de inversión en nuestra zona, nos movemos siempre con visión cortoplacista".