Test Plaza a Jesús Cuellar (TIBA): "El objetivo es pasar de una logística reactiva a una más predictiva, colaborativa y basada en datos"

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VALÈNCIA. "La logística ya no se mide únicamente por precio y plazo, sino por su capacidad para garantizar continuidad operativa, acceso a mercados, control del riesgo y ventaja competitiva". Así lo señala Jesús Cuéllar, senior advisor de TIBA y miembro del grupo de Transporte, Logística y Distribución en este test de Foro Plaza, ante un escenario marcado por la incertidumbre geopolítica, la presión sobre los costes y la reorganización de las cadenas de suministro.

"El objetivo es pasar de una logística reactiva a una logística más predictiva, colaborativa y basada en datos", explica . Para avanzar en esa dirección, apunta a la necesidad de integrar sistemas, mejorar la calidad de la información y automatizar tareas. También prevé un papel creciente de la inteligencia artificial en la planificación, la gestión de capacidad y la atención de incidencias.

En la Comunitat Valenciana, considera que el tejido industrial, la actividad exportadora y las infraestructuras ofrecen una base favorable, aunque reclama una mayor integración entre los actores. "El reto no será únicamente conectar puerto, aeropuerto, ferrocarril y carretera, sino conectar también los datos, procesos y sistemas que permiten que esas infraestructuras funcionen como una red logística inteligente", sostiene.

¿Cuál es su actividad principal?

TIBA es un operador logístico internacional, con sede en Valencia, perteneciente al grupo Romeu, especializado en la gestión de cadenas de suministro y en el acompañamiento logístico de empresas importadoras, exportadoras e industriales.

Su actividad principal consiste en diseñar, organizar y coordinar soluciones de transporte marítimo, aéreo y terrestre, junto con servicios aduaneros, almacenaje, distribución, contract logistics y servicios logísticos de valor añadido. Desde su origen valenciano y su alcance global, TIBA conecta el tejido empresarial local y nacional con los principales mercados internacionales.

Cuenta con presencia propia en 22 países y con una red internacional de agentes y partners en los principales mercados. Además de la gestión operativa, TIBA complementa su propuesta con soluciones avanzadas para el diseño, control, cumplimiento, sostenibilidad y optimización de cadenas de suministro. Esta dimensión se apoya cada vez más en tecnología, datos e integración de procesos, permitiendo abordar retos de distribución local, intralogística, gestión de flujos, cumplimiento regulatorio, circularidad, visibilidad operativa y mejora continua.

¿Cuál es el valor fundamental que su organización aporta para diferenciarse en el mercado?

El valor diferencial de TIBA no reside en un único factor, sino en la combinación de cuatro elementos complementarios. Esa combinación se articula alrededor de una misión muy clara: “Ofrecer al cliente la mejor experiencia logística”.

El primer factor es su presencia internacional propia en 22 países, con especial fortaleza en América Latina, reforzada por su pertenencia a Romeu, un grupo empresarial español con más de 150 años de trayectoria, más de 90 empresas y presencia en más de 30 países.

El segundo es su capacidad multimodal e integral. TIBA combina transporte marítimo, aéreo y terrestre, aduanas, contract logistics, distribución, gestión documental y servicios de valor añadido, integrando capacidades propias y de partners especializados cuando el servicio lo requiere.

El tercero es la especialización sectorial. TIBA no ofrece únicamente una logística general, sino soluciones adaptadas a industrias con necesidades operativas, regulatorias o comerciales específicas, como salud/healthcare, moda, energía solar y eólica, minería, proyectos industriales, hospitality, líquidos a granel y otros sectores.

El cuarto es su evolución desde una logística transaccional hacia una logística más transformacional, apoyada en tecnología, datos gobernados, automatización, interoperabilidad, compliance, sostenibilidad y soluciones avanzadas de cadena de suministro. La transformación digital no se limita a incorporar herramientas, sino que implica evolucionar hacia un modelo operativo más integrado, basado en procesos estandarizados, datos fiables y toma de decisiones más ágil.

Para el cliente, esta combinación se traduce en menor fricción operativa, mayor visibilidad, mejor control de riesgos, acceso más seguro a mercados internacionales y decisiones logísticas más informadas. Además de gestionar operaciones logísticas, TIBA aporta visión de cadena, conocimiento regulatorio, datos y capacidad de integración operativa y digital para ayudar a sus clientes a competir mejor.

¿Cuáles son las grandes tendencias de cambio en su sector?

El sector logístico está viviendo una transformación profunda. Las principales tendencias son la volatilidad geopolítica y regulatoria, la reorganización de las cadenas de suministro, la búsqueda de mayor resiliencia, la presión sobre costes y capacidad, la sostenibilidad, la digitalización, la automatización, la ciberseguridad, la economía circular y la entrada de nuevos competidores tecnológicos en distintas partes de la cadena.

A ello se suma una exigencia creciente por parte de los clientes: más visibilidad, más trazabilidad, mejor información sobre emisiones, mayor capacidad de anticipación, cumplimiento regulatorio más estricto y respuestas más rápidas ante la disrupción. La logística ya no se mide únicamente por precio y plazo, sino por su capacidad para garantizar continuidad operativa, acceso a mercados, control del riesgo y ventaja competitiva.

La complejidad normativa va a tener un peso creciente. Regulaciones medioambientales, aduaneras, de diligencia debida, seguridad, trazabilidad, carbono o deforestación obligan a las empresas a gestionar mejor sus datos, sus proveedores, sus flujos y sus evidencias documentales. El cumplimiento regulatorio exigirá datos estructurados, evidencias documentales fiables y capacidad de trazabilidad transversal en toda la cadena.

En paralelo, la interoperabilidad de datos entre clientes, operadores, infraestructuras, proveedores tecnológicos y Administraciones será una condición cada vez más relevante para reducir fricciones y mejorar la eficiencia. La ciberseguridad será también una condición básica de resiliencia logística, porque la continuidad operativa dependerá cada vez más de sistemas conectados, datos compartidos e infraestructuras digitales críticas.

Para la Comunitat Valenciana, estas tendencias tienen una especial relevancia por su potencia exportadora, su tejido industrial, el papel del Puerto de Valencia, la necesidad de reforzar la intermodalidad y la oportunidad de convertir la logística en una plataforma de conexión internacional y de transformación productiva para las empresas del territorio.

¿Qué estrategias está aplicando para adaptarse a los cambios?

TIBA está evolucionando desde el papel tradicional del agente de carga hacia el de operador logístico internacional especializado, tecnológicamente avanzado y orientado a la gestión integral de la cadena de suministro. Esta evolución está alineada con la visión expresada por Javier Romeu: “ayer éramos un agente de carga, hoy somos un operador logístico con mucha tecnología y mañana seremos una empresa digital que opera en logística”.

La compañía está reforzando su red internacional propia, especialmente en mercados clave para las empresas españolas y valencianas, y lo hace con una ambición clara de liderazgo en las áreas geográficas del Mediterráneo y América Latina, dos espacios naturales de conectividad, crecimiento e internacionalización para TIBA. En paralelo, está desarrollando soluciones especializadas por verticales; ampliando capacidades en transporte aéreo, seguridad, compliance y sostenibilidad. También está impulsando herramientas digitales que permitan mejorar la visibilidad, la eficiencia operativa, la trazabilidad, la gestión del dato y la capacidad de reacción ante escenarios de incertidumbre.

Esta transformación exige también estandarizar procesos, integrar sistemas, mejorar la calidad del dato, automatizar tareas repetitivas y acompañar a los equipos en la adopción de nuevas formas de trabajo. El reto no es solo capturar más datos, sino asegurar que sean fiables, gobernados, interoperables y útiles para la operación, la gestión del riesgo, la sostenibilidad y la toma de decisiones.

Una línea especialmente relevante es el desarrollo de soluciones avanzadas para el diseño, control, cumplimiento, sostenibilidad y optimización de cadenas de suministro de los clientes. Estas soluciones permiten abordar proyectos como torres de control, rediseño de flujos logísticos, modelos de gestión logística para cargadores, cumplimiento aduanero y regulatorio, gestión de la sostenibilidad, reciclaje y circularidad, optimización de inventarios, distribución local e intralogística.

El objetivo es pasar de una logística reactiva a una logística más predictiva, colaborativa y basada en datos. Esto permite ayudar al cliente no solo a transportar sus mercancías, sino a entender mejor su cadena de suministro, anticipar riesgos, reducir fricciones, mejorar su cumplimiento y aprovechar la logística como palanca de competitividad.

¿Qué herramientas serán fundamentales en el medio plazo en su actividad?

Serán fundamentales las herramientas que conviertan el dato en decisión y la decisión en mejor servicio. Más que una única plataforma, será necesaria una arquitectura tecnológica coherente, segura, escalable y orientada a casos de uso de negocio.

En una primera capa estarán los sistemas operativos de gestión de transporte, almacén, pedidos, aprovisionamiento, aduanas y documentación. Sobre ellos serán claves las capacidades de integración mediante API, EDI y conectores con clientes, partners, infraestructuras y Administraciones, para que la información fluya de forma segura y útil entre actores.

También serán esenciales las herramientas de gobierno del dato, business intelligence, analítica predictiva, trazabilidad end-to-end, automatización documental y medición de huella de carbono. La inteligencia artificial tendrá un papel creciente en planificación, pricing, gestión de capacidad, atención al cliente e incidencias operativas, siempre aplicada a casos de uso concretos, con gobierno del dato, supervisión humana y criterios claros de seguridad, calidad y trazabilidad.

Para que ese potencial se materialice, será igualmente importante generar equipos capaces de experimentar con tecnologías de vanguardia para atacar problemas logísticos concretos ya identificados. Esto exige disponer de entornos seguros para la prueba de nuevas soluciones, como sandboxes tecnológicos, pilotos controlados y marcos claros de gobierno del dato, y al mismo tiempo mantener la flexibilidad suficiente para adoptar con rapidez aquellas soluciones que demuestren impacto real en servicio, productividad, visibilidad o resiliencia.

Junto a ello, serán imprescindibles las soluciones de ciberseguridad, identidad digital, control de accesos, compliance aduanero y regulatorio, y gestión segura de evidencias documentales. En una cadena de suministro cada vez más conectada, la confianza digital será tan importante como la eficiencia operativa.

Más allá de la tecnología concreta, la clave será su integración real en procesos de negocio. La ventaja competitiva no estará en acumular herramientas, sino en convertirlas en mejor servicio, menor fricción, mayor productividad, mayor transparencia, más resiliencia y más capacidad de anticipación.

¿Cómo valora la respuesta del resto de actores privados de la Comunitat Valenciana y de la Administración a esas tendencias de cambio?

La Comunitat Valenciana parte de una posición muy favorable: una economía exportadora, un tejido industrial diversificado, infraestructuras logísticas y portuarias de primer nivel, operadores especializados, universidades, centros tecnológicos y una ubicación mediterránea estratégica.

La respuesta del ecosistema es positiva, con distintos grados de madurez según ámbitos, y con una oportunidad clara para profundizar la coordinación entre actores. El reto compartido no es solo disponer de buenos activos, sino integrarlos cada vez mejor al servicio de la industria, el comercio exterior y la competitividad del territorio.

En los próximos años será clave avanzar en intermodalidad, interoperabilidad de datos, simplificación de procesos, sostenibilidad, formación de talento y colaboración público-privada. El reto no será únicamente conectar puerto, aeropuerto, ferrocarril y carretera, sino conectar también los datos, procesos y sistemas que permiten que esas infraestructuras funcionen como una red logística inteligente.

La Comunitat Valenciana tiene condiciones para consolidarse como una plataforma logística internacional de referencia si combina infraestructuras físicas, infraestructuras digitales, innovación, conocimiento sectorial y visión de cadena de suministro.

La logística debe entenderse cada vez más como una infraestructura estratégica para la internacionalización, la resiliencia industrial, la atracción de inversión y la transformación productiva del territorio.

¿Qué iniciativas de colaboración con otros actores públicos y privados valora más?

Las iniciativas más valiosas serían aquellas que ayuden a construir un ecosistema logístico más integrado, digital, sostenible e internacionalizado. En primer lugar, sería útil reforzar espacios estables de colaboración público-privada que reúnan a Administración, infraestructuras, operadores, cargadores, exportadores, importadores, universidades y centros tecnológicos. Estos espacios deberían apoyarse, siempre que sea posible, en iniciativas ya existentes y orientarse a proyectos concretos con impacto medible.

La Daa que asoló Valencia en octubre de 2024 es un ejemplo muy claro. Generó necesidades logísticas extremas, propias de una gran catástrofe, y puso de manifiesto la importancia de disponer de mecanismos de cooperación público-privada más estructurados para este tipo de situaciones. No por falta de voluntad, medios o personas dispuestas a ayudar, sino por la necesidad de mejorar la coordinación, la información compartida y la capacidad de activar de forma ordenada todos los recursos disponibles para que la remediación y la gestión del desastre sean lo más efectivas posibles. Esta experiencia refuerza la conveniencia de contar, antes de que se produzca una emergencia, con protocolos, mapas de capacidades y canales de información que permitan movilizar recursos logísticos públicos y privados con rapidez y eficacia.

En segundo lugar, convendría impulsar herramientas compartidas de análisis de cadenas de suministro y comercio internacional, capaces de identificar flujos, disrupciones, riesgos regulatorios, necesidades de capacidad, emisiones, cuellos de botella y oportunidades de mejora. Estas herramientas deberían apoyarse en reglas claras de seguridad, confidencialidad, calidad del dato y gobierno de la información.

También serían especialmente valiosos proyectos piloto de corredores logísticos digitales que permitan compartir información operativa, documental, aduanera, medioambiental y de capacidad entre actores públicos y privados. Estos pilotos podrían combinar monitorización colaborativa de corredores puerto-ferrocarril-carretera-aeropuerto, digitalización documental, trazabilidad, inteligencia artificial aplicada a la logística, medición de huella de carbono y simplificación de procesos administrativos.

Finalmente, deberían promoverse programas específicos de apoyo a pymes exportadoras e importadoras para profesionalizar su logística internacional y mejorar su madurez logística y digital: diagnóstico de flujos, visibilidad, riesgos aduaneros, integración tecnológica, sostenibilidad, alternativas multimodales y capacidades de gestión de datos. La formación conjunta empresa-universidad, los laboratorios de circularidad logística y los grupos de trabajo por sectores tractores —agroalimentario, salud/healthcare, automoción, moda, cerámica, energía y otros— pueden ser instrumentos muy útiles para avanzar en esa dirección.

La colaboración público-privada debería orientarse a un objetivo claro: que la logística deje de verse como un coste necesario y se entienda como una infraestructura estratégica para la competitividad, la atracción de inversión, la internacionalización y la transformación productiva de la Comunitat Valenciana.

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