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PRESIDENTE DE la Asociación Valenciana de Salas de Música

Fran Bordonado: "Las salas de conciertos ya no somos garitos; trabajamos como teatros o cines"

9/12/2022 - 

ALICANTE. "Las salas de conciertos no son ocio nocturno al uso". La definición de lo que no representa una sala de conciertos la aporta Fran Bordonado, presidente de Viu-Asociación de Valenciana de Salas de Música en Directo, que será reconocida con el Premio de Honor de la Música 2022 que concede la Generalitat en el marco de los V Premios Carles Santos. Un galardón que recogerá el santjoaner en representación de las salas de conciertos el 16 de diciembre, como reconocimiento al "trabajo que se ha estado realizando durante estos años para conseguir metas" como dignificar el sector, conseguir leyes adaptadas a la actualidad y un cambio de mirada de la sociedad hacia estos lugares musicales, que no son 'garitos', sino espacios de cultura. Que ha habido avances es obvio, pero Bordonado llega a la conclusión de que todavía queda camino por recorrer.

- ¿Qué supone para la asociación de salas de conciertos recibir este premio?

- Es un reconocimiento a los años que llevamos como asociación, trabajando para dignificar el sector. A nosotros nos supone un empujón mediático para que la gente tenga en consideración que las salas de conciertos son espacios de cultura.

- Has dicho "dignificar" el sector. ¿Crees que ha cambiado la forma de percibir a las salas de conciertos? Porque se puede ver únicamente como ocio, pero la realidad es que la música no deja de ser arte y un trabajo...

- En 2013, cuando se fundó la asociación, se hizo para diferenciar que no somos ocio nocturno al uso. A pesar de las licencias de apertura que tengamos, que son legislaciones heredadas de los años 80, tenemos una actividad cultural importante. Cuando hablamos de dignificar el sector nos referimos a que la sociedad y la legislación entiendan que somos espacios de cultura. Reclamábamos una legislación específica para las salas de conciertos, que se consiguió a finales de 2021, con la particularidad de que las salas que ya existíamos desde hace más tiempo y teníamos licencias más ligadas a ocio nocturno, estuvieran contempladas como actividad cultural. Por eso, este galardón viene a reconocer el trabajo que se ha estado realizando durante estos años para conseguir estas metas.

- Hablabas sobre reconocimiento en dos áreas: la legal y la social. La legislación se consiguió el año pasado. ¿Cómo va el cambio en la sociedad?

- Eso va a tardar un poquito más. Es cierto que desde 2020 hay una línea de subvenciones de música, de artes escénicas, para las salas de conciertos. Cada vez, las salas de conciertos estamos trabajando más como si fuéramos teatros o cines, con acuerdos con la administración. Yo creo que la sociedad empieza a entenderlo, porque ve los logos de la Generalitat en los carteles de nuestra programación. Ha ido cambiando, ya no somos el típico garito. Por ello, la sociedad va notando que el sector se está profesionalizando, aunque aún falta mucho por recorrer. La mayoría de la sociedad no entiende bien cómo funciona o qué es una sala de conciertos; para mucha gente somos un pub, una discoteca o una sala de fiestas, dependiendo del aforo y de las condiciones de apertura de cada uno.

"Con la pandemia, hay mucha juventud que no ha tenido oportunidad de conocer una sala de conciertos"

- Es curioso ese cambio de que las salas de concierto estén relacionadas con un 'garito' a que se conciban como un entorno cultural, como pueden ser los teatros o cines...

- Cuando una persona encuentra un teatro, no duda de que es un espacio cultural y que tiene que haber inyecciones de dinero público para el mantenimiento de la cultura. Con las salas de conciertos eso aún esta por definir, porque hay un sector de la sociedad que tiene claro que son espacios de cultura y que, evidentemente, se necesitan acuerdos público-privados para la subsistencia, pero hay mucha gente que no es consciente de ello. Es un trabajo que desde la asociación intentamos revertir. No es que nos postulemos en contra del ocio nocturno, porque la mayoría de salas trabaja en ambos sectores, pero el sector cultural está mermado y hay que reactivarlo. Con la pandemia, hay mucha juventud que no ha tenido oportunidad de conocer una sala de conciertos. Es momento de trabajar para recuperar a ese público y dignificar el sector.

- Ya que sacas el tema de la pandemia, ¿cuál es la situación de las salas de conciertos después de la covid?

- Estamos bastante mermadas. La covid nos limitó los ingresos y la mayoría tuvimos que tirar de ahorros para poder subsistir. Estamos en proceso de recuperar la escena. Notamos que cuesta mucho vender entradas, hay una incertidumbre que antes de la pandemia no teníamos. Es duro, porque ahora parece que ya se trabaja con normalidad, pero falta lidiar con los resquicios económicos de la pandemia, la inflación, el precio energético, etc.

- ¿Y las salas de conciertos os sentís respaldadas por las administraciones?

- Desde hace unos años (2018, más o menos), la relación con el Instituto Valenciano de Cultura (IVC) es bastante fluida, porque es un organismo que entendió nuestras reivindicaciones y que las salas de conciertos somos el trampolín de la música emergente. Ahí se empezó a trabajar en redacciones de leyes específicas, algo que también cogió la Conselleria de Cultura. Digamos que con la alta administración cultural la relación es óptima. Lo más costoso es con las administraciones locales y las diputaciones, que no son tan permeables a este tipo de iniciativas. Creemos que este premio nos ayudará a posicionarnos mediáticamente para que todo el mundo sea sensible con nuestro negocio.

"Las salas de conciertos somos el trampolín de la música emergente"

- Llama la atención, porque normalmente con quien se tiene un trato más fácil es con las administraciones cercanas y lo que más cuesta son las relaciones con administraciones superiores, como la Generalitat...

- En nuestro caso es al revés. Hemos empezado la casa por el tejado. Pero esto es fruto del día a día. Las salas de conciertos llevan muchos años de actividad y, a nivel local, no se tiene tanto poder, porque las leyes y los presupuestos poderosos son autonómicos. Las administraciones locales no tienen nada en contra nuestra, pero tampoco tienen una sensibilidad especial. Las asociaciones estamos en muchos territorios y en algunas hay mejor relación con la administración local, mientras que en otras menos.

- Estáis presentes en muchos municipios. La asociación comprende más de 20 espacios de la Comunitat. ¿Dónde concentra el grueso?

- En Valencia. Es una ciudad grande, así que cerca del 50 % de la asociación reside en esa provincia.

- Tú, como gestor de Euterpe, ¿sientes que es difícil sostener la sala en un municipio como Sant Joan?

- No sabría decirte si el hecho de estar en Sant Joan es una fortaleza o una debilidad. Una sala de conciertos de un aforo pequeño tiene muchas dificultades radique donde radique. El pro es que hacemos fortaleza, pero a nivel local hay poca competencia; nosotros somos la única sala de conciertos del municipio. No obstante, las salas de conciertos no compiten entre sí; si estuviéramos en Alicante ciudad tendríamos un público similar, porque trabajamos propuestas muy concretas, tenemos una programática muy orientada a la música emergente, a pesar de trabajar también con bandas ya consolidadas. Nosotros lo hacemos en Sant Joan porque mi socia y yo somos vecinos de este municipio y entendemos que teníamos que hacerlo en nuestro pueblo.

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