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CRÓNICAS POR LOS OTROS / OPINIÓN

Hasta siempre, mi comandante

3/12/2016 - 

"Mi Fidel es el que vi por primera vez en la inauguración del Cardiocentro del Hospital pediátrico William Soler. Yo era una joven periodista… miraba sus botas gastadas, sus manos largas y finas. No me acordaba de la noticia… Estaba yo reportando también en la provincia cubana de Camagüey aquel 26 de julio de 1989 cuando Fidel dijo que si la URSS desaparecía nosotros seguiríamos resistiendo. Yo estaba cuando cayó la Unión Soviética y me pregunté por primera vez quién era como ser político y social. Lo supe después, en tantas madrugadas y tantos días reportando sus interminables encuentros con la gente para dar ánimo y seguir adelante. Lo vi aquel 5 de agosto de 1994, que ya es un mito, cuando en medio de las piedras, de la algarabía, de la confrontación, empezó a caminar desarmado y se hizo silencio y después murmullo… ahí está Fidel!!!! Y luego cuando dijo: “No quiero un muerto…” Se subió el pantalón, se acomodó el cinto… “Aquí el único muerto lo pongo yo, y yo soy un muerto bastante grande…” Y como si fuera un enigma, la pelea se convirtió a favor, y no hubo un disparo ni un maltrato… Y después nosotros los periodistas detrás de él, en la escalera del Instituto Cubano de Radio y Televisión para entrevistarlo… Y en tantas, tantas coberturas, tantas noches/madrugadas de trabajo… cuando en 2004 de una caída se partió la pierna, cuando Chávez vino a verlo y él estaba conmovido… yo estaba reportando también…  

… Y luego cuando aquel 30 de julio de 2006 se supo que estaba entre la vida y la muerte… y la ciudad estaba silenciosa, estábamos atónitos… Y después cuando no volvió más y esperábamos ansiosos sus reflexiones para constatar que seguía ahí… Cada día de mi vida pienso en él, lo veo cazando huracanes, soñando enormes metas, con su optimismo inamovible, su necedad contagiosa… Y cuando después todo parece volverse difícil e inalcanzable me digo a mí misma lo que él sentenció una vez: “ Aquí todos somos Comandantes en Jefe"… Entonces me empodero, me siento grande… No sé qué pasará en mi Patria, confío en mi pueblo, desconfío de los burócratas y los controladores perniciosos… Sigo defendiendo la utopía, sigo en mi lugar… y ahí estaré, peleando mi país… no tengo miedo a nada, no me conformo, no me aplano, no me lleno de dinero ni de tarecos superfluos, que en breve para nombrarlos hará falta reinventar el diccionario… no renuncio a la poesía. No me da la gana de olvidarte Fidel".

Esta reflexión la escribió la periodista cubana Maribel Acosta para el último cumpleaños de Fidel Castro, el 13 de agosto de 2016… Hoy lo suscribe. Hoy hace una semana que nos despertamos con la muerte de Fidel. Hoy hace una semana que algunos llevan llorando y otros celebrando. Hoy hace una semana que uno de los grandes líderes mundiales se marchó. Porque Fidel Castro lo fue y lo será. Esta fin de semana los medios están pendientes del entierro y funeral de un referente mundial.

Conocer Cuba y vivir Cuba en la época de Fidel ha sido uno de los regalos que la vida me ha dado. Aun recuerdo la primera vez que pisé Cuba. Fui una turista más. Hice todo lo que se hace cuando uno va por primera vez a Cuba. Y recuerdo la sensación que tuve cuando me marché. Supe que iba a volver. Supe que me había perdido la Cuba de verdad, la Cuba real, la Cuba que descubres cuando vives allí. La Cuba de la moneda nacional. La Cuba de la que me enamoré cuando volví.

Mi relación con Cuba se remonta 10 años atrás. Cuando en un descanso de mi vida rutinaria en Valencia, decidí irme a estudiar un Diplomado en Periodismo y Globalización a La Habana. Ahí empezó todo. Ahí empece a descubrir la realidad de Cuba. Ahí empezó mi amistad con Maribel Acosta. Una periodista digna de conocer y de admirar. Ella formaba parte de la organización del Diplomado que estudié pues en aquella época había dejado la televisión y había decidido entrar en el ámbito universitario.

MARIBEL me contaba sus historias y sus vivencias cuando viajaba y retransmitía los viajes de Fidel por el mundo. Me encantaba escucharla y ver alguna foto que me enseñaba. MARIBEL tenía historias para aburrir, pero nunca aburría. La pasión con la que habla y te retransmite todo hace que vibres con ella. Maribel adoraba a Fidel y me daba una versión perfectamente contrastada de la realidad cubana y de las amenazas que han tenido en todo momento para derrocar el régimen. Con ella conversaba de mis dudas y de los asuntos que me resultaban extraños y ella siempre tenía una explicación y un razonamiento brillante que me argumentaba. Algunos lo compartía y otros no. En eso se basa la confianza.

Gracias a ella y a todas las personas que formaron parte de mi vida en los años que estuve viviendo Cuba tan de cerca, terminé descubriendo a otro Fidel del que me enseñaron en mi entorno. Un Fidel no perseguido ni cuestionado. Un Fidel admirado e idolatrado. Descubrí muchos logros de su régimen que siempre ha interesado silenciar para poder mantener la imagen de dictador que a muchos interesa. Pero Fidel es más que todo eso. El caso es que acabé admirando muchas de las cosas que consiguió. Una admiración que hoy día continúa a pesar de las contradicciones que, reconozco, a veces también tengo.

Mi vida en Cuba

En aquella época estaba alojada en una residencia de periodistas del Instituto Jose Martí en el Vedado con otros periodistas latinoamericanos. Periodistas que habían venido desde otros puntos de América, Costa Rica, Brasil, Ecuador, etc. Todos con el mismo objetivo: aprender.

Me llamaba mucho la atención ver y trabajar la actualidad y el periodismo desde otra perspectiva diferente a la mía. Y así fue. Todos ellos tenían una visión diferente de las noticias que acontecían en el mundo. Yo era la única europea y lo notaba en la perspectiva de todo, en la perspectiva de una visión diferente. Un momento muy claro lo viví con el famoso ¿ por qué no te callas? Del entonces Rey de España. Un capítulo que se vivió y se contó de manera totalmente diferente en medios de comunicación españoles y cubanos. Ahí fue la primera vez que vi claramente estas dos realidades.

Vivir en Cuba rodeada de gente que amaba a Fidel fue un aprendizaje total. Tuve la oportunidad de vivir Cuba acompañada de quienes habían formado parte del régimen. Desgracias de la vida hicieron que conociera a Don Ernesto López. Quien durante muchos años había estado codo con codo con el Comandante en temas de comunicación. La campaña de " Eliansito" el Niño Balsero fue uno de sus trabajo más notorios. Y de ahí pasó a ser el Presidente de la Radio y Televisión de Cuba. Con Don Ernesto y su familia vivía la realidad de las familias que en su día lucharon en primera línea con Fidel por la revolución. Don Ernesto estuvo luchando en Angola. El discurso y sus vivencias y su visión de la realidad de Cuba era de lo más interesante.

Y junto a esta Cuba también viví una Cuba mucho más personal, más familiar... La Cuba de quienes fueron mi familia allí también y que fue un aprendizaje en todos los sentidos . Familias pobres de verdad, y comunistas a morir. Adoraban a Fidel.Todos alababan su régimen, todos le admiraban, todos le idolatraban..Y allí me di cuenta que quizá muchos cubanos han criticado la situación de Cuba o se han marchado del país pero la mayoría de cubanos y cubanas con los que me he rodeado en mi vida son " fidelistas" a rabiar y adorar a Fidel Castro y lo que representa.

Hoy no entraré en la Cuba que no me gusta, la Cuba burocrática, la Cuba que no permitía salir a quien no quería vivir allí... Y hablo con conocimiento de causa. Sufrí en mi piel el proceso terrible y largo de acompañamiento para poder salir de Cuba sin tener pasar por el matrimonio. Fue duro. Muy duro. Pero eso será para otro capítulo. Aún con todo nada enturbia mi amor por Cuba con todas sus contradicciones. Con sus luces y sus sombras. Recuerdo Cuba muchas veces, muchos días de mi vida y moriría por volver a vivirla tal y como la viví. Allí fue tremendamente feliz.

La semana que viene... ¡Más!

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