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grand place / OPINIÓN

Homes, homenets i cadiretes de cag…r

1/05/2018 - 

Perdonen el lenguaje escatológico del titular. No es un exabrupto, es un refrán valenciano de mi pueblo para calificar las diferentes categorías del sexo masculino. Como se dice en inglés, “excuse my French”. Pero es que me entero por mi grupo de wasap de mujeres feministas, sindicalistas, nacionalistas y de izquierdas —todo en un pack— de que hay un curso en Sagunt el fin de semana para aprender a seducir mujeres. Lo anuncia un tal Álvaro Reyes, de nombre falso, que junto a otros dos están lucrándose con cursos on line y presenciales por toda España. Cursos de machismo. Esperemos que el Observatorio de Igualdad y el Observatorio contra la Violencia de Género estén atentos. El del otro día: 997 euros. “Juega tu juego”, dice. Espero que Hacienda tome nota y pase factura. Y se la juegue.

Se anuncian así: “Vas a tener acceso a más de 5 horas de vídeo con docenas de interacciones REALES grabadas con cámara oculta... Vas a poder ver cómo abordamos mujeres y escuchar qué les decimos para seducirlas y conseguir citas (y sexo) con ellas”. Uno de ellos fue denunciado a la policía porque asaltaba a las chicas por la calle besándolas sin su permiso. Lo de Sagunt era un Taller intensivo de seducción, que espero haya sido boicoteado o prohibido. La mujer, como objeto de satisfacción sexual. Ésa es la clave. No como un igual. “Para mejorar tu autoestima”. Ésa es la clave. La conquista de la mujer y su sometimiento, como instrumento de poder. El curso incluye salidas a la calle y a la discoteca que consisten en abordar a mujeres para “practicar", sin su consentimiento ni su conocimiento. Las “clases prácticas”, dice el programa. Las utilizan como un juego. ¿Les suena?

Y así es como se llega a actuar como lo hicieron cinco hombres con/contra una adolescente, autodenominados La Manada, y que se prepararon para salir a cazar en Pamplona durante unos San Fermines. Resulta triste que cien años de lucha por los derechos de la mujer nos hayan traído a esto, a la objetualización más completa de las mujeres por parte de los hombres, en especial entre los jóvenes. Aquella chica fue violada, humillada y denigrada en su condición de ser humano, sin darle ninguna otra opción.

Son legión las mujeres que han sufrido alguna agresión a su integridad sexual en algún momento de su vida. Pero no hay estadísticas porque no se ha preguntado, no se ha contado y no se ha denunciado. Aunque algo está cambiando. #MeToo. Lo están gritando. Lo están contando. Lo están compartiendo. En un momento histórico en el que la mujer iba a conseguir la igualdad real, su independencia y su libertad, aparece este fenómeno de menosprecio a su identidad como persona. ¿Qué está pasando en Europa para que las mujeres no nos sintamos seguras en nuestras relaciones con los hombres? ¿Qué está pasando para que las jóvenes generaciones de hombres confundan la libertad sexual de la mujer con la libertad de utilizar a la mujer para su propia satisfacción?

Porque este fenómeno es global. Y la suerte que tenemos en Occidente es que se puede identificar, denunciar y castigar, no así en otras partes del mundo y aún menos en el mundo árabe. La presentadora del informativo del canal de televisión Al Jaazera se extrañaba de las manifestaciones en España, que han dado la vuelta al mundo en protesta por la sentencia de La Manada de nueve años por abuso sexual. “¿Por qué protesta esa gente contra la sentencia de condena?”. La periodista no podía entender que nos pareciera poco el castigo. Allí castigan a la violada. Pero también aquí se la juzga. Parece como si hubiéramos vuelto a la sentencia de la minifalda, cuando en plena democracia un juez justificó una agresión sexual en el largo de la falda.

En España, los ciudadanos han salido a la calle escandalizados. Pero las estadísticas muestran el pensamiento contrario. En el Eurobarómetro especial nº 449, de 2016, la Comisión Europea dice que “uno de cada cuatro europeos piensa que la violación puede estar justificada en determinadas circunstancias”. Y uno de cada cinco europeos dice que “la violencia contra las mujeres está provocada a menudo por la víctima”. ¿Les suena? ¿Les recuerda alguna sentencia? ¿La víctima de la violación estaba borracha? ¿Había coqueteado antes o llevaba ropa provocativa? En algunos países europeos, más de un 55% de la población dice que estas circunstancias pueden justificar las relaciones sexuales sin consentimiento. El promedio de ciudadanos que piensan así en toda la Unión es de un 27%. Increíble. Hay una percepción en Europa de que la víctima puede ser la culpable de la violencia sexual. Les suena, ¿verdad? El resultado es que una de cada tres mujeres en la Unión Europea ha sido agredida física o sexualmente desde los 15 años. La mayoría de los abusos no son denunciados.

Otro estudio realizado por EIGE (Instituto Europeo por la Igualdad de Género) abunda sobre las definiciones legales del delito de violación en los Estados miembros de la Union Europea. La casuística es más numerosa que el número de países: con o sin fuerza,  con o sin consentimiento, con o sin oposición, con o sin fuerza, con o sin agresión, con o sin coerción, con o sin armas. ¿Les suena? El resultado siempre es el mismo: el juicio a la víctima. Por ello, EIGE concluye con una propuesta para que se unifiquen los criterios en torno a este término. “Violación sería toda penetración sexual vaginal, anal u oral, con el uso de un objeto o de las partes del cuerpo, sin consentimiento, usando fuerza, coerción o usando ventaja sobre la vulnerabilidad de la víctima”. Cinco a uno. ¿Les suena?

La Agencia Europea para los Derechos Fundamentales (FRA, en inglés) publica un informe demoledor en el que pide con urgencia la unificación de criterios de las legislaciones nacionales, bajo el nombre de Violencia contra la mujer: una amplia encuesta en la Unión Europea. FRA alerta sobre algunos países con definiciones restrictivas de la violencia sexual, como la violación dentro del matrimonio, el acoso en las redes, el abuso en el ámbito laboral o la doble victimización. Este informe se detiene también en un delito específico: el miedo al delito que disuade a la mujer de ir por la calle en libertad. No se puede decir más claro. La restricción de la mujeres del uso del espacio público a determinadas horas, en particular cuando van solas, se debe contemplar desde la perspectiva de la igualdad de género. Y así todo. También la sentencia de La Manada.

Aumentan las mujeres que suelen llevar consigo algún instrumento que les sirva de autodefensa como media preventiva de alguna amenaza, entre un 8% y un 20% de mujeres, según este informe. La pregunta era: ¿En los últimos doce meses, has tomado alguna precaución por miedo a ser atacada física o sexualmente? Pero, además, todas las mujeres toman otras precauciones como algo normalizado en su vida diaria: Evitar salir sola de casa. Evitar ir por determinadas calles o barrios. Evitar ir por zonas solitarias. El miedo a esta violencia basada en el género afecta a la libertad de movimiento de las mujeres.

La Hermanas Carmelitas de Hondarribia lo tienen claro y en su Facebook manifestaron el derecho de las mujeres a circular libremente, en solidaridad con la joven violada por la Manada. “Nosotras vivimos en clausura, llevamos un hábito casi hasta los tobillos, no salimos de noche (más que a Urgencias), no vamos a fiestas, no ingerimos alcohol y hemos hecho voto de castidad. Es una opción que no nos hace mejores ni peores que nadie, aunque paradójicamente nos haga más libres y felices que a muchxs. Y porque es una opción LIBRE, defenderemos con todos los medios a nuestro alcance (este es uno) el derecho de todas las mujeres a hacer LIBREMENTE lo contrario sin que sean juzgadas, violadas, amedrentadas, asesinadas o humilladas por ello. HERMANA, YO SÍ TE CREO.” Gracias Hermanas.

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