MEMORIAS DE ANTICUARIO

Ivacor: conservar, recuperar e investigar en la Comunitat Valenciana

6/05/2018 - 

VALÈNCIA. El Institut Valencià de Conservació y Recuperació de Béns Culturals, IVACOR, Conserva, Restaura e Investiga. Ese es el lema que repite una y otra vez la subdirectora del centro, Gemma Contreras cuando le preguntan sobre su razón de ser. Sobretodo hace hincapié en el último verbo, ya que el 35 por ciento de los profesionales que allí trabajan son doctores en su especialidad (un porcentaje muy por encima de la media de otros servicios de la Administración), siendo uno de los objetivos más importantes de la actual etapa: la labor investigadora. De ella dependen futuras intervenciones con mayores posibilidades de éxito, ahorro de costes o unificación de criterios de actuación entre otras mucha cosas. Investigar y documentar a través de publicaciones crea un fondo de conocimiento aplicable a futuro. Vale, este es un artículo de loas allá y acullá, porque, como podía prever, en el primer minuto de mi visita al edificio de la calle Genaro Lahuerta, me tenían ganado para la causa, porque es mi causa y espero que también la de muchos de ustedes. Aunque los guardianes del patrimonio somos todos los ciudadanos, ya que sin conciencia social no hay tarea que realizar en este sentido, en ellos, en los profesionales, ponemos nuestra confianza porque saben hacer su trabajo. 

El IVACOR es una factoría de buenas noticias y su labor siempre culmina con la recuperación no sólo material de las obras en las que trabaja, sino también-y en muchos casos es lo esencial- de la memoria colectiva inmemorial de muchas localidades de la Comunidad Valenciana. Por eso mismo se trata de una de las mejores herramientas de vertebración territorial, aunque quizás no se perciba con facilidad. Para los habitantes de estos pequeños pueblos de tierras lejanas unas más cercanas a Castilla otras a Murcia o Cataluña, la idea interiorizada de transmitir el legado que reciben de sus ancestros es central en la cultura y costumbres de la población, lo que sucede es que más a menudo de lo que sería deseable, no hay presupuesto suficiente en las arcas de los consistorios para afrontar costosas restauraciones de su importante patrimonio mueble. La Generalitat Valenciana más allá del color del gobierno que rige sus destinos, desde hace décadas, intenta llegar donde los ayuntamientos no pueden. Siempre sería deseable, o mejor, conveniente implicarse en una mayor financiación, una mayor cantidad de recursos, porque siempre son recursos invertido y que revierte, como decía, en vertebración, autoestima, genera vínculos, pero también economía cultural (turismo), y a la larga recursos económicos directos e indirectos.

Cuando se decide acometer una restauración, que se suele sufragar equitativamente entre la Generalitat y el ayuntamiento o la institución, los profesionales desplazados desde Valencia o bien desde la sede de Castellón son recibidos en la localidad como si de Mr Marshall & Co se trataran. Para poblaciones de pocos cientos de habitantes la restauración de la imagen del Santo Patrón, de la Virgen o de alguna pieza devocional constituye el acontecimiento de ese año. “Cuando nos llaman hay que acudir. Hay que ir a verlo todo”, porque no sabes lo que te puedes encontrar, me dice Gemma Contreras no exenta de pasión. Dicho así se entienden las varias decenas de miles de quilómetros que hace de norte a sur de la Comunitat. Uno de los últimos ha llevado al Ivacor a Cocentaina a estudiar la restauración de unos grandes lienzos del pintor italiano Paolo Matei o a Andilla con motivo de la restauración de las obras de Francisco y Juan Ribalta de su iglesia parroquial. La conservación-restauración del patrimonio- y más si cabe en el ámbito rural- recupera valores perdidos e incrementa el aprecio de la población hacia sus bienes intervenidos. Eso sentirán en Cintorres cuando, pronto, en la parroquia de San Pedro Apostol de luzca restaurado su lienzo 'Santos Abdón y Senen', rescatado recientemente en un estado de ruina lamentable.

Los números de 2017 que me lanzan: 48.150 quilómetros por la Comunitat Valenciana, 773 intervenciones en pintura mural, escultura, pintura de caballete, papel, arqueología, arte rupestre, paleontología y textil, dos jornadas internacionales y más de 15 restauradores/as y arqueólogos/as internacionales, trabajos para más de más de cincuenta instituciones públicas…

Departamentos

Cada departamento tiene una idiosincrasia propia que se percibe nada más rebasar la puerta: el de arqueología y paleontología es un inmenso rompecabezas en medio de un ordenadísimo caos. Se trata quizás del departamento en que, a botepronto, la investigación se percibe más en el ambiente. Me muestran un gran cajón compartimentado miles de minúsculos fragmentos óseos, que constituye, cada uno, todo un archivo de valiosa información y que el arqueólogo lee como un libro abierto. Me dejan tocar unos segundos una herramienta de sílex recientemente descubierta que puede poner patas arriba muchas teorías de orden cronológico en la península. El departamento de restauración de tejidos es mundo de la filigrana, de la paciencia. El tiempo transcurre aquí en silencio y máxima concentración. Se trata de una lucha a contrarreloj contra el tiempo y el uso de algo tan frágil como la seda y los demás tejidos. El de papel es una mezcla entre la intelectualidad de la investigación del documento, los hallazgos y la información contenida en estos, y el “arte” de recomponer fragmentos de algo tan “inconsistente” como el papel, que parece inverosímil que puedan lucir unidos y limpios de nuevo. El departamento de pintura es el más espectacular por los protagonistas que son objeto de intervención. Ocupa la sala más amplia y con mayor número de profesionales. A la vez pueden estar restaurándose diez obras perfectamente en toda clase de soportes y épocas. Desde el espectacular retablo de los Gozos de la Virgen propiedad del Museo Benlliure y que adquirió el artista en vida, obra del circulo de Nicolás Falcó, o una tabla del siglo XV de la que no me permiten hablar todavía y que es toda una sorpresa que será revelada cuando toque su presentación pública. También el arte moderno tiene cabida como una obra del pintor alicantino Manuel Baeza (Alicante 1911), de 1954, consistente en tres paneles de gran formato que acabaron olvidados y desmontados de un edificio público de Alicante, y que fueron descubiertos cuando la concejalía de patrimonio de la ciudad acometía obras de rehabilitación de un inmueble. Baeza, representante de España en la Bienal de Venecia, poco conocido en València, es, sin embargo, un símbolo para la ciudad de Alicante.

Por último, ya había leído y escuchado algo sobre el interesante servicio que el IVACOR ofrece de expertización de obras de arte para todos aquellos- tanto desde el ámbito público como privado- que quieran tener más información sobre una pieza de su propiedad. Como bien explica la doctora Greta García, que dirige este servicio, no consiste en certificar la autoría que se esconde detrás de un lienzo, pues para ello están los especialistas en artistas o épocas, sino para apoyar el proceso de expertización y atribución de una obra. Para ello se lleva a cabo un profundo estudio a través del análisis del soporte, los pigmentos y preparaciones, la técnica empleada, o técnicas de datación, entre otras cuestiones. Con ello se puede descartar una atribución, o darle visos de verosimilitud que la apoyen. El informe será un indicio más que corrobore una atribución o servirá para descartarla por contener la obra elementos que no correspondan con la época o con la forma de trabajar del artista.

Buenas noticias 

Aunque me reconocen que el centro se encuentra magníficamente dotado técnicamente, aun lo estará mejor cuando el Ivacor reciba un TAC que será de gran ayuda en la investigación y restauración de Patrimonio. El TAC no será el único aparato que reaprovechen en el instituto ya que según me explica Contreras, también han solicitado un aparato de radiografía y uno de mamografía. “Todos ellos permitirán al instituto valenciano situarse en la vanguardia de la investigación”. Con estos se podrá analizar en el momento, y antes de intervenir, la estructura interna de las obras, obtener información sobre la técnica de ejecución, las alteraciones estructurales y datarlas … Unos aparatos que nunca podría permitirse adquirir el centro, salvo, como en este caso, que los reciba sin coste alguno ya que serán aquellos que sean retirados y sustituidos por los donados por Amancio Ortega. Una fórmula eficaz de dar salida a material que los servicios sanitarios consideran desfasados pero que aún pueden tener utilidad en otras áreas. La segunda noticia es que queda cada vez menos para que el Ivacor se convierta en un ente administrativo con autonomía propia, lo que será un espaldarazo para un funcionamiento más eficaz dependiendo de un presupuesto anual y con capacidad de decidir


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