LA VOZ DE COLABORA / OPINIÓN

Jefes de los 80 disfrazados de líderes de 2024

27/03/2024 - 

MURCIA. En los últimos años se ha puesto de manifiesto la importancia que tiene un buen clima laboral. Mantener la motivación en los equipos de trabajo en la actualidad es totalmente necesario. Cuanto más feliz es un empleado con más eficacia desempeña su labor y más aumenta su productividad. Diversos estudios científicos así lo avalan.

Hay empresas cuyos jefes/líderes son totalmente conscientes de ello y entienden que en gran medida son los responsables, por lo que actúan en consecuencia creando un buen clima laboral, que sin duda es la mejor forma de trabajar. ¡Qué grandes son estas personas, qué grandes son estas empresas, qué bien se trabaja en ellas y con ellos! Se merecen todos los reconocimientos que se les haga; sin embargo, hay otras en las que el buen clima y la motivación brillan por su ausencia. Es triste, pero es así..

"A ellos les recordaría solamente esta máxima: Alabar en público y reñir en privado"

"Un gran poder conlleva una gran responsabilidad". Cuando la escuché me impactó de tal forma que quedó grabada en mi mente permanentemente, pues eso le dijo el tío Ben a Peter Parker en Spiderman. Cuánta razón y sabiduría en tan pocas palabras, pensé. Después, investigando un poco, resulta que esa frase parece ser que proviene de un antiguo adagio, del siglo I a.C. que hace alusión a la espada de Damocles, ¿os suena?, y que ha sido pronunciada en muchas ocasiones y por diferentes personas famosas a lo largo de la historia, como por ejemplo Winston Churchill en 1906: "Donde hay un gran poder hay una gran responsabilidad".

Pues hay jefes, que no líderes, que con toda probabilidad todavía no son conscientes de ello y cuya actitud con respecto a sus empleados es déspota. Su gestión es arrebatada, todo es urgente, todo es para "ayer" e incurren con frecuencia en incoherencias. A veces, ni siquiera son fieles a su propia palabra, es decir, 'donde dije digo, ahora digo Diego'.

Dan órdenes sin parar a pensar en lo contradictorias que éstas pueden llegar a ser en algunos casos y, por supuesto, buscan responsables a los que culpar de los problemas, lo que viene siendo 'tirar balones fuera'.

Es muy posible que no se les escuche decir "gracias" o "buen trabajo", que no se les vea motivar al equipo. Son personas que exigen, pero no piden ayuda y eso de "por favor" está de más en su vocabulario.

Estos jefes, que no líderes, creen que hablar fuerte es tener la razón, por lo que no dudan en gritar al personal, sin que les importe quién pueda escuchar su voz. A ellos les recordaría solamente esta máxima: "Alabar en público y reñir en privado". No lo digo yo, lo dicen los cursos de comunicación y liderazgo, que, por cierto, hoy en día, los hay por doquier.

Y soy consciente de que 'estoy riñendo en público', ¿incoherencia mía? Pues sí, lo reconozco, pero… es que quiero hacerlo. Pienso que probablemente estos jefes no son conscientes de su actitud y esta llamada de atención pueda hacerles pensar o reflexionar, o no… O puede ser que lo hagan deliberadamente, lo cual sería mucho peor y me permito nuevamente otra licencia al decir aquello de "nadie que no sea buena persona puede ser buen profesional".

Qué pena ver por fuera algunas empresas vanguardistas, de prestigio, y descubrir por dentro 'jefes', que no 'líderes', con actitudes tan obsoletas e irrespetuosas. Parece que se han quedado anclados en los años 80. El caso es que estamos en 2024.

"¿Hay lugar para la esperanza? ¿Puede cambiar un jefe? opino que sí; soy positiva, ¿qué se la va a hacer?"

Estos jefes probablemente realizarán buenas gestiones y su labor será eficaz en algunas áreas, no sería justo ponerlo en duda, pero… ¿no sería más justo un buen clima laboral? Aunque sea pensando egoístamente, eso sí, en el aumento de la productividad, en tener una buena imagen social, en cumplir con la Responsabilidad social corporativa, en trabajar los ODS, vaya… Todo lo políticamente correcto modernizaría así no sólo la imagen externa de la empresa y no hablo de la fachada del edificio, entiéndase la ironía, sino también la parte interna, con una mejor actitud del personal. El clima sería más saludable, se vería reforzada la motivación y en consecuencia de todo ello se renovaría y evolucionaría positivamente la empresa.

Ahora una pregunta o reflexión, como queráis llamarlo: ¿Hay lugar para la esperanza? ¿Puede cambiar un jefe? Pues opino que sí; soy positiva, ¿qué se la va a hacer? Pienso que toda persona es susceptible de cambiar, de mejorar, si se lo propone, claro está, y, por tanto, si mejoran las personas, mejoran los responsables, mejoran los jefes/líderes e irremediablemente mejoran y evolucionan las empresas.

¿Qué opináis?

Por último, no quiero terminar este escrito sin expresar mi agradecimiento y máximo reconocimiento para todos los jefes/líderes, buenas personas, mejores profesionales que trabajan incansablemente de forma eficiente, justa y que hacen sentir a los empleados parte importante del proyecto, que son valiosos en el equipo. En definitiva y, simplemente, que forman parte de la familia que conforma la empresa. Para esos líderes: ¡GRACIAS!

Muchas gracias por leerme.


Lola Mateo

Especialista en Comunicacion


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