X AVISO DE COOKIES: Este sitio web hace uso de cookies con la finalidad de recopilar datos estadísticos anónimos de uso de la web, así como la mejora del funcionamiento y personalización de la experiencia de navegación del usuario. Aceptar Más información
GRUPO PLAZA

hoy en la rambleta

Juan Carlos Ortega mira más allá de sus chistes

El locutor de radio traslada a La Rambleta su espectáculo radiofónico

24/02/2019 - 

 VALÈNCIA. Juan Carlos Ortega se subirá hoy otra vez a La Rambleta tras el show que ya dio ayer. El locutor de radio ha tomado en su carrera artística un camino extraño, por el que parece transitar solo él y sus personajes, pero que llama a mucha gente. La fascinación por su propuesta nace de una singularidad que ha ido forjando a lo largo de una carrera más amplia de lo que puede pensarse en un primer momento. La supuesta simplicidad de un hombre hablando con un puñado de ancianos, es en realidad el reflejo de un mundo interior muy rico.

- ¿Qué es lo que nos podemos esperar de tu show?
- Es una especie de homenaje de la radio que tendrá el humor que hago allí. Tiene mucho de radio, mucho de voces... Y también hay una especie de reflexión sobre algunos temas que me parecen importantes como la vida, la muerte, el sexo o la vejez, pero sin trascendencia, eh. Lo que busco es trasladar lo que hago en la radio a un escenario.

- Pero estos diálogos que planteas tú tienen una idiosincrasia y una técnica muy concreta, ¿cómo ha sido el proceso de transformación de tu propuesta?
- Pues justamente haciendo eso, mucha técnica. Hay muchas voces que las que voy a interactuar en el escenario, otras que están grabadas a las que yo contesto con siguiendo los tiempos, también hay vídeos con los que intearctúo, voces que no aparecerán pero de alguna manera estarán... Todo está muy cuadrado y muy milimetrado.

- Es difícil encajarle en el género de Stand-Up, como los que podemos ver más habitualmente en España. ¿En qué reside esa diferencia que propones?
- Tal vez los temas. Los que yo trato no tienen nada que ver con la actualidad o no son "jóvenes", como sí hacen otros monologuistas. Yo hago cosas más clásicas, que no viejas. El contenido y el material es al final lo que diferencia a unos de otro.  

Por otra parte, el otro día me decía Javier Cansado que los cómicos estaban muy centrados en chistes sobre las mismas cosas: en meterse con la derecha, con la Iglesia... Por contraste, a mí me gusta reírme y ridiculizar a la izquierda, no por una cuestión ideológica, sino por puro mecanismo de compensación. Si no lo hiciera, sería un filón que se perdería.

- ¿Te sientes desacompasado al resto de los cómicos?
- Es posible que sí, pero no me preocupa. Puedo ser un bicho raro en comparación con otros cómicos, pero me lo tomo de una manera objetiva. El tema de ser "raro" es una conclusión a la que he llegado yo más por lo que la gente opina de mí que por lo que yo intento ser.

- A pesar del diálogo, tú trabajo es muy solitario: eres el responsable de los personajes y del contenido. ¿Nace esto de un proceso introspectivo?
- Sí, al ser yo una persona solitaria, todo lo que me invento y voy haciendo tiene que ver con eso, está contagiado. De hecho, que las voces que hago al final no dejen de ser yo hablando conmigo mismo en el fono nace por la necesidad y el gusto de trabajar solo, algo que yo disfruto mucho. Me gusta la idea de que mis personajes me entreviste.

- Suena también a reinvindicación contra esa necesidad constante de socialización...
- Claro, uno solo es capaz de resolver ciertas cosas sin necesidad de estar siempre en equipo.

- Tus personajes son mayoritariamente gente mayor muy conservadora, y muestra una sociología casi marciana. ¿Por qué les das voz de esta manera?
- Pues seguramente por una cuestión muy poco intencionada: si quiero hablar de historias de gente que que ha vivido y reflexionado mucho, es lógico que estas personas sean mayores. Sin más. También, una locura dicho por un joven no sorprende, porque se presupone en edad no hacer y pensar ese tipo de cosas, pero dicho lo mismo por una persona mayor, se convierte en algo más sorprende y a la vez más creíble. Por eso me interesan tanto, porque me parecen útiles humorísticamente.

- ¿Recibes 'feedback' por parte esta gente mayor?
- No tanto por el hecho de sacarlos, siendo un colectivo silenciado, sino que es un honor saber que me siguen porque significa que, de alguna manera, los estoy sabiendo retratar sin humillar, solo sacando sus tics. Esto es algo que me viene de muy pequeño, a mí me flipaba escuchar lo que me decía mi abuelo... Los relatos de los mayores siempre me han interesado.

- Ceñirnos únicamente a tu propuesta cómica sería centrarse en una de tus tantas parcelas. También has teorizado sobre el humor...
- Cualquier cosa que me interesa es un tema que pienso mucho, y el humor es claramente un interés mío.

- Muchas veces el debate se centra únicamente en decidir cuáles son los límites del humor, pero hay más cosas que repensar en este ámbito, ¿cuáles son?
- Yo creo que el humor debería buscar nombres distintos. Ahora todo a lo que provoca risa se le llama humor pero no sé si debería englobar todo. Por ejemplo, la burla provoca risa pero poco tiene que ver con el humor sino con la agresividad. Deberíamos empezar a poner nombres, aunque no sé ni qué nombres ni dónde poner el límite.

- También has publicado libros de divulgación sobre filosofía o astronomía, y presentaste durante dos temporada el programa La Mitad Invisible de La2, ¿a qué responde esta dispersión?
- Hay una parte de mí a la que le gusta hacer monólogos, pero otra a la que le gusta temas muy serios. Somos muchos en uno, y no entiendo una persona que solo haga humor, como tampoco entiendo alguien que solo hable de temas serios. 

Noticias relacionadas

next

Conecta con nosotros

Valencia Plaza, desde cualquier medio

Suscríbete al boletín VP

Todos los días a primera hora en tu email