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muestra en el centre del carme

Kafka, Borges y el animal fantástico que tomará Ciutat Vella

Foto: KIKE TABERNER

El proyecto 'Creixem al Carme' toma las calles del centro histórico con una actividad interactiva que completa su futura exposición

10/12/2018 - 

VALÈNCIA. Esta historia comienza en Nueva York, hace una década. O en Buenos Aires, hace 60 años. O en Praga, hace un siglo. La génesis inicial se halla en un relato de Franz Kafka. El escritor creó una figura imaginaria, el Odradek, que sería recuperada en 1957 por Jorge Luis Borges en su Libro de los seres imaginarios. Lo que ninguno de los dos podía imaginar es que ese ser fantástico podría cobrar vida, y mucho menos que lo haría en València, en el distrito de Ciutat Vella.

Para que esto se produjera tuvo que existir Nueva York, y que allí fuera a vivir y trabajar una valenciana de El Carme, Jodie Dinapoli. Fue durante el estallido de la crisis, en 2008, que la ciudad de los rascacielos se llenó de espacios vacíos “por la recesión”, relata; espacios que en algunos casos se transformaron. Ella formaba parte de un proyecto educativo encaminado a darles vida. Pero el Odradek aún no había aparecido.

Foto: KIKE TABERNER

Con el tiempo, Dinapoli regresó a València, a su barrio del Carmen. Y fue aquí donde buscó una fórmula para empezar a hacer que sus hijos y los niños de la Escoleta del Carme se aproximaran al Centre del Carme, al museo. La iniciativa Creixem al Carme aspiraba a hacer accesible el museo a los niños, que se sintieran partícipes de él. Para ello sellaron un acuerdo con el anterior director del museo, Felipe Garín, por el cual le regalaron a los niños una llave de cartón que simbolizaba que tenían acceso gratis al museo. Cuenta el animador sociocultural Marc Brell que un día su hijo le dijo: ‘Papá, mis amigos y yo tenemos un museo al que te podemos invitar cuando quieras’. La cosa estaba yendo bien.

El cambio de dirección y la llegada de José Luis Pérez Pont ha supuesto un impulso aún mayor al proyecto educativo y cultural, si cabe. El próximo viernes 14 de diciembre se inaugura en el Centre del Carme la exposición dedicada a Creixem al Carme, que se podrá ver hasta el próximo 20 de enero, uno de los proyectos apoyados desde el programa Altaveu. La muestra constituye un repaso a los años que lleva en marcha el proyecto y tiene la doble función de presentar el proyecto y sus acciones principales entre el Centre del Carme, la Escoleta del Carme, el CEIP Santa Teresa y los vecinos del barrio, así como invitar a vivirla.

¿Y cómo lo hará? Aquí es donde entran Kafka y Borges. Pero no mucho. A partir del Odadrek, Dinapoli planteó la posibilidad de crear un monstruo, una figura imaginaria cuya leyenda sería forjada por los propios niños. Brell fue quien le dio forma, con un proyecto de piezas montables, y una tercera persona, la diseñadora Ana Guerola, materializó la estructura.

La idea, apunta Dinapoli, es lograr que los niños asocien espacios del museo y del barrio a una criatura fantástica que ellos mismos crearán y a la que darán nombre. Ya no se llamará Odradek, sino como cada uno quiera. Y los participantes le darán nombre, forma y también aspectos como su olor o cuestiones físicas. ¿Tiene cola? ¿Alas? Lo que cada uno quiera, ya se ha dicho. Una criatura fantástica que de pronto verán aparecer en diferentes lugares de Ciutat Vella, no sólo en el museo, sino también en calles o espacios como el Mercado Central.

Foto: KIKE TABERNER

“En los años ochenta cuando era niña”, relata Dinapoli, “viví la vida en el centro histórico. Sí, estaban los colgados de la Plaza de la Virgen, Blanquita, la droga, pero también guardo recuerdos muy buenos de aquellos años. Me sentaba con mi padre en los escalones de la Lonja durante horas. Ahora eso no se puede hacer. Hay consecuencias de vivir en un entorno culturalmente 'saturado', como pasa con el centro histórico, y eso se reflejará”, apunta.

La propuesta hará que el Centre del Carme en particular y Ciutat Vella en general se conviertan en un recurso más educativo, en el patio de la escuela, repleto de vida. Un poco la filosofía de la Escoleta. “Cuando apunté a mi hijo a la Escoleta”, recuerda Brell, “me preguntaron si iba a llevar a mi hijo donde los niños salen todos los días sucios. Y pensé que sí, que ahí es donde quería que estuviera”. No existe quizás mejor lugar donde pueda vivir la criatura más insólita, una que tiene su versión portátil, la que usarán los niños, y su versión oficial, la grande.

Foto: KIKE TABERNER

El proyecto tiene un marcado cariz emocional, con un fin enraizante. La música de la muestra es obra de un compositor que vive en la calle Caballeros, Carlos Civera, y el vídeo que se proyectará sobre la figura lo ha realizado Virginia Díaz, que vive en la Plaza del Mercat.

Todos ellos se han confabulado para resucitar/inventar este animal imaginario que se esconde en los sitios más insospechados, una criatura que recordará a todo aquél que la conozca y la vea que “existe una realidad que no se mira”, dice Dinapoli. Una realidad que es de la que se alimentan leyendas como el Odradek y que, asegura, se puede extender a cualquier otro lugar de la Comunitat. Una excusa, en definitiva, para hacer los barrios más habitables creando nuevos senderos de la memoria para las nuevas generaciones.

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