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la valenciana podrá destruir los lienzos copiados

La artista Rosa Torres recupera 300 obras plagiadas tras una odisea judicial de 10 años

25/10/2020 - 

VALÈNCIA. 10 años, más de un millón de euros de perjuicio según un informe pericial, miles de folios entre instrucción, recursos y una sentencia final: Rosa Torres podrá recuperar y destruir las cerca de 300 obras que le plagiaron. Lo hará el próximo día 11 de noviembre en el Centre del Carme, en una convocatoria a prensa, familiares y amigos. Hasta allí llevarán todos los lienzos copiados y Torres escenificará su destrucción. Ese es el final elegido, también uno de los pocos posibles, a una odisea judicial que por fin ha terminado.

Todo empezó en 2008, cuando a la artista valenciana Rosa Torres le avisan de algunas de sus obras están colgadas en el hall de una clínica depilatoria. Sus galeristas fueron a visitarla para interesarse por la procedencia de los cuadros y descubrieron que eran calcos de trabajos originales de Torres con pequeñas modificaciones: cambios de colores en algunos elementos, ampliaciones, etc. El estilo en el que ha desarrollado Torres su carrera es inconfundible, muy ligado a las vanguardias del siglo XX, pero con un lenguaje pictórico propio, con el que suele crear paisajes de naturaleza a partir de la suma de varios elementos sobre el lienzo.

Después de que el dueño de la clínica se reuniera con la propia Torres y los galeristas, según la denuncia, retiró las obras de su clínica de València, pero al ser una franquicia con una expansión muy importante por el país durante esos años, acabaron descubriendo que había centenares de otros plagios en diferentes sedes de todo el país.

El dueño de las clínicas asegura que no conocía la obra de Rosa Torres entonces y que le compró las obras a un artista que vio en República Dominicana en un viaje, y alega que todas las obras han sido compradas en viaje o encargadas. Ya fueran clínicas propias o franquiciadas, todas tenían su Rosa Torres plagiada. Se han llegado a contar casi 300.

Una obra, esta original, de Rosa Torres, para una exposición reciente en Galería Shiras.

La artista ha intentado reunir pruebas a lo largo de estos 10 años para demostrar que el denunciado era consciente y responsable del plagio, un hecho que finalmente no ha quedado validado en la sentencia, que no recurrirá. El juez sí confirma el plagio de todas las obras, que le serán devueltas para su destrucción a la artista. “No es la sentencia que buscábamos, pero supone una reparación moral, que es lo más importante. Estamos satisfechos con el resultado”, explica a este diario Alexandre Devís, el abogado de la artista.

¿Y por qué se ha alargado este caso más de 10 años? “Hemos tenido que pelear con un juez instructor que tenía más interés en archivar la causa que en investigar”, opina Devís. Durante el proceso, han recurrido prácticamente cada decisión hasta conseguir su objetivo: la apertura de un juicio oral (tras un recurso en el que otro juzgado les dio la razón, ya en 2016), y que finalmente se celebró los primeros meses de este año. Hasta entonces, a algunos testigos se les olvidó los detalles de lo que declararon entonces, e incluso el dueño de las clínicas las vendió a otra empresa, que en cuanto conocieron el caso retiraron y almacenaron todos los plagios.

El juez determina en su sentencia que, con las pruebas presentadas, es posible sostener la hipótesis de que el denunciado conociera la obra de Rosa Torres y la plagiara, pero también cabe la posibilidad contraria, por lo que ha prevalecido la presunción de inocencia. En todo caso, la verdad judicial más esperada era la declaración de que esas obras eran plagios, algo que ya determinaros a lo largo del proceso varios informes. El pericial cifró en 1.050.400 euros el valor de todos los cuadros copiados. Como el supuesto autor de estas falsificaciones se encuentra ilocalizable en República Dominicana, Torres no recibirá ningún tipo de compensación económica ni habrá personas culpables del delito.

Ahora, las obras, que descansaban en un almacén de Barcelona, serán trasladadas y entregadas a la artista, que se queda con la satisfacción de saber que ya los plagios cuelgan en clínicas depilatorias de media España. A pesar de que han conseguido reunir esos cerca de 300 lienzos, hace unos años encontraron, en un portal inmobiliario, otro plagio suyo colgado en un piso en alquiler. “Sabemos que hay más obras por ahí, aunque no creemos que sean muchas, comparadas con las que se han recuperado ahora. Que se vendieran o regalaran incluso fuera de la clínica demuestra el sentimiento de impunidad con el que se actuaba entonces”, asegura Alexandre Devís.

Rosa Torres relata a este diario los preparativos del acto que tendrá lugar en el Centre del Carme. Se reecontrará con los plagios y podrá reparar el daño causado todo lo que ha permitido la justicia tras 10 años de procedimientos judiciales. “Lamento que por el tema de la pandemia, no podrá venir todo el mundo, pero he invitado a galeristas y a agentes de la brigada de Patrimonio para que intervengan en el acto”, cuenta. La reparación no es lo único que le queda, durante este tiempo, la artista ha seguido produciendo, exponiendo y demostrando el valor de su obra original.

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