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CRÓNICAS POR LOS OTROS / OPINIÓN

La cooperación valenciana busca su sitio

En pleno mes de agosto y semanas antes de comenzar el “curso” quiero hacer una reflexión sobre la cooperación valenciana y el momento que está viviendo. No se trata de un tirón de orejas ni mucho menos, pero si una invitación para que recordemos de dónde venimos y quiénes fuimos. La cooperación valenciana sigue sin tener el sitio que merece

17/08/2019 - 

VALÈNCIA. La Coordinadora Valenciana de ONGD (www.cvongd.org) recuerda que desde hace 30 años,  la cooperación internacional para el desarrollo realizada desde la Comunitat Valenciana es un compromiso internacional histórico, un deber democrático y ético, una obligación jurídica contenida tanto en nuestro Estatuto de Autonomía de la Comunitat Valenciana, como en la Ley valenciana de cooperación y desarrollo sostenible, así como un compromiso social y una responsabilidad cuyo fin es luchar contra la pobreza, la desigualdad y garantizar los derechos de las personas en el mundo.

Aquí habría que plantearse si realmente ha sido un compromiso, un deber y una obligación real. Actualmente seguimos bajo mínimos y venimos de un abandono importante por parte de las instituciones públicas. Eso sí, la nueva consellera en el cargo, Rosa Pérez Garijo, además de manifestar su voluntad de colaborar estrechamente con la Coordiandora Valenciana de ONGD, ha lanzado una promesa: "Tenim un objectiu clar i és destinar el 0,40% del pressupost de la Generalitat a Cooperació abans que finalitze la legislatura". 

Permítanme que espere a verlo para creerlo, aunque estoy convencida de la buena voluntad que hay detrás de esta declaración. Pero es que hemos llegado a las vacaciones con muchas negociaciones y declaraciones políticas cargadas de intenciones de todo tipo. 

Habría  que definir qué tipo de cooperación se va a llevar a cabo esta nueva legislatura porque hay muchas maneras de hacer  y trabajar la cooperación.  Diferentes enfoques y diferentes maneras de entender la cooperación.

Tras meses intensos de promesas electorales justo antes de que tuviera lugar las elecciones autonómicas y municipales prácticamente los partidos políticos coincidían en que la cooperación es una herramienta o carta de presentación para definir España y sus autonomías en el mundo. Y están de acuerdo en que la Agenda 2030 para el Desarrollo  Sostenible es la guía para todos ellos que siguen y que apoyan, aunque sea de palabra. 

Además no descubro nada nuevo si recuerdo que junto al incremento de presupuesto que se destine a la cooperación y al esperado 0´7%, la cooperación al desarrollo sería efectiva y real con acciones en acuerdos comerciales y tratados entre países en igualdad de oportunidades, con políticas sociales y políticas económicas reales, con la condonación o al menos la reestructuración de la deuda de terceros países, paraísos fiscales, etc. Los cambios estructurales son necesarios para conseguir cambios de verdad. Todo lo demás se queda en papel y en una foto. 

Apostar por la cooperación al desarrollo, no es solo firmar un acuerdo sobre papel. Es apostar  por cambios estructurales reales como la condonación de  la deuda a terceros países o los tratados económicos entre países desarrollados y en desarrollo.

FOTO: Maria Selva de Alma Studio Visual

La historia de la cooperación valenciana

Recordamos que el programa de cooperación se crea en el año 1989 y el primer director general fue Jose Luis Ábalos. Se vivieron años más o menos aceptables para la cooperación y de gran auge con el gobierno de Zapatero, incluso. Pero llega la crisis. 

Con la terrible crisis económica y varios casos de presunta corrupción política con la cooperación de fondo empiezan unos años terribles para el mundo de la cooperación sobre el 2008. Unos años donde las organizaciones no gubernamentales sufren un batacazo horrible por la falta de confianza que se generó hacia el mundo de las oenegés que se convirtieron en auténticas víctimas.  Siempre me gusta recordar que el Caso Blasco y demás, son casos de corrupción política y no de corrupción en cooperación. 

En esos años  algunas organizaciones dejan de existir, muchos proyectos de cooperación caen, otros se quedan a mitad camino porque no tienen presupuesto para seguir y miles de beneficiarios se quedan sin la ayuda que recibían para poder conseguir una vida más justa y equilibrada.

Tanto la financiación pública como privada destinada a proyectos de cooperación cae en picado. Tras años de sequía total y absoluta en la cooperación valenciana, llega el cambio de gobierno y con el cambio se atisba una pequeña recuperación. Esta recuperación se traduce también en cifras ya que  en los últimos 4 años se puede decir que ha habido un incremento de presupuesto destinado a la cooperación, se ha reconducido a la senda de la cooperación internacional y se ha actualizado la Ley Valenciana de la cooperación. Cimientos importantes para poder gestionar las políticas de cooperación. 

En número en 4 años hemos pasado de 3,88 millones de euros a 32,6 millones de euros, según la CVONGD*. No se llega al 0,7% pero si al 0,2% que se propuso llegar en 2020 por parte de la Coordinadora Valenciana de ONGD. Una cifra alcanzada por los tres ayuntamientos de València, Alicante y Castelló; por la Diputación de Valencia; y casi por la GVA que llega al 0,14%. 

La política de cooperación no puede desaparecer aunque haya crisis porque ya estamos hablando de cifras muy asequibles y debería ser más visible, aunque sea como una declaración de intenciones. Como todo en la vida, es un tema de prioridades.

De nosotras y nosotros depende poder ser ejemplo desde la Comunitat Valenciana en materia de cooperación, de nosotras/os y de nuestras políticas/os. Me despido hasta la semana que viene con los datos del Informe del PNUD: "La persistencia de la pobreza y desigualdad en el mundo de hoy sigue siendo injustificable con cifras como las de Naciones Unidas (Informe PNUD 2018), donde 1.300 millones de personas están empobrecidas en el mundo sin apenas ingresos, acceso al agua potable, alimentos suficientes o electricidad. Además, el 10% de la población mundial, 736 millones de personas, sobreviven cada día con menos de 1,90 dólares. El actual modelo de desarrollo económico y las actuales reglas del comercio internacional siguen mostrando su insostenibilidad ambiental, su ineficacia para garantizar una distribución justa de los recursos o de la riqueza y, sobre todo, su incapacidad de asegurar el desarrollo humano: social, integral, participativo, equitativo y sostenible". 

La semana que viene… más! 

*En 2015 el presupuesto destinado a cooperación era de 3.877.030 euros, en 2016 asciende a 13.492.130 euros; en 2017 a 18.717.300; en 2018 a 22.637.840 y en 2019 la cantidad asciende a 32.653.950.

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