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recortes en la administración

La Gallera, fuera de juego: el incierto futuro de la sala tras el abandono del Consorcio

El Consorcio de Museos, que abandona la sala de exposiciones privada tras casi 20 años, todavía no ha comunicado la decisión a sus propietarios

26/08/2016 - 

VALENCIA. Adiós a La Gallera. El 1 de enero de 2017 la sala de exposiciones dejará de formar parte del circuito artístico local tras la decisión del Consorcio de Museos de la Comunitat Valenciana (CMCV) de prescindir de la sala, de propiedad privada, para ajustar el cinturón de su ya famélico presupuesto, tal y como informó Levante-EMV. La decisión, sin embargo, todavía no ha sido comunicada a los propietarios del histórico inmueble, los hermanos Julián y Rogelio Martínez Rivera, quienes no han tenido ninguna conversación al respecto con representantes del CMCV o la Conselleria de Cultura al respecto. La marcha, en cualquier caso, no ha sido formalizada pero no por ello es menos firme, pues el gerente del Consorcio, José Luis Pérez Pont, ya cuenta con el visto bueno del departamento del conseller Vicent Marzà para proceder a la reestructuración de espacios. 

Por su parte, los propietarios de la sala han afeado a la administración no haber sido informados del movimiento, lo que sería “lo más normal”, explican preguntados por Cultur Plaza. Con el mes de septiembre encima y todavía programación por desgranar, estos serán los últimos meses tras casi dos décadas de actividad en las que el público podrá visitar el histórico espacio, cuyo futuro queda en el aire. Con los números hechos por parte del organismo público, las negociaciones entre unos y otros parecen descartadas y los futuros usos de La Gallera, limitados por su propia estructura y protección, están en el aire a la espera de que los propietarios del inmueble busquen nuevo inquilino.

La razón del abandono es puramente económica, con un presupuesto limitado, Pérez Pont ha optado por prescindir del espacio, ubicado en el número 7 de la céntrica calle Aluders. “Para poder hacer unas cosas, hay que dejar de hacer otras, el presupuesto se tiene que invertir en un punto y no en tres", explica el gerente del organismo público, que ha optado por centrar los recursos en el Centro del Carmen, sede del CMCV y actualmente en inmerso en un proceso de transformación por el que pasará a ser centro de arte contemporáneo y, también, para proyectos de carácter social a través del programa Altaveu. La Gallera, junto con los Baños del Almirante, que dejan de ser sala para exposiciones para centrarse en su uso turístico, son los primeros y, en este ejercicio, únicos cambios de espacios que se llevarán a cabo. 

Recorte de 108.000 euros

Con esta reestructuración se quiere reducir gastos para, en parte, disponer de un mayor margen con el que hacer 'cariñitos' a Alicante y Castellón, que desde hace años dudan sobre la conveniencia de participar en el Consorcio de Museos. El alquiler anual de La Gallera cuesta actualmente al CMCV aproximadamente 38.000 euros, mientras que los gastos totales -incluyendo programación y mantenimiento- ascienden a un total de 108.000 euros. Así las cosas, Pérez Pont alude a la "sensatez" de abandonar la sala, una de las más demandadas por artistas, y defiende la "energía" del claustro gótico del Centro del Carmen como corazón de la nueva etapa.

Actualmente la Gallera, ubicada junto a la Plaza del Ayuntamiento, la Lonja y el Mercado Central, se reserva para las propuestas más actuales dentro del arte contemporáneo, interacciones plásticas creadas ex profeso para el espacio. La última muestra que acogió la sala vino de la mano de la artista Greta Alfaro quien, con la muestra Comedias a honor y gloria, invitaba al visitante a destruir un bodegón barroco compuesto por 1.500 copas de vino, convirtiendo al espectador en actor. La curiosa sala, ahora templo cultural, es uno de los pocos inmuebles destinados a las peleas de gallos que hoy se mantienen en pie.

El Circo Gallístico, su nombre original, fue construido en 1870 para acoger una hoy poco frecuente actividad que, entonces, no resultaba extraña, una afición extendida en la zona desde mediados del siglo XVII hasta la Guerra Civil de 1936. Con una forma similar a la del circo urbano pero de un tamaño menor, el edificio se plantea con una planta central rodeados de anfiteatros con altos graderíos de madera tanto en planta baja como en las altas. El hueco central poligonal ha sido el escenario desde hace casi dos décadas de algunas de las propuestas artísticas más arriesgadas.  

Con La Gallera fuera de juego, el Consorcio sume en Valencia el Museo de Bellas Artes, el Centro del Carmen, las Atarazanas, el Museo de la Ciudad o el Almudín; en Castellón, el Museo de Bellas Artes de Castellón y el Espai d’Art Contemporani; y en Alicante, el Museo de Bellas Artes Gravina, la Lonja del Pescado, el Centro Cultural de Las Cigarreras o el Museo de Arte Contemporáneo de Alicante.

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