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HAY TRAPEO

La gente quiere trap: el ascenso de Mueveloreina

El dúo, con la valenciana Carmen Sirera al frente, es una de las sensaciones del trap nacional en los últimos meses

23/03/2017 - 

VALÈNCIA. “¿Para qué necesitáis nuevos grupos? Todo el mundo sabe que el rock alcanzó la perfección en 1974. Es un hecho científico”. El trap tiene hoy la habilidad de segmentar al universo en dos grandes grupos: los que lo entienden y los que se convierten automáticamente en el Homer Simpson de los 90 observando desconcertado pósters de Nine Inch Nails y Sonic Youth. Convertirte en tus padres es algo contra lo que puedes luchar, aunque que no entiendas el trap tiene una madeja científica difícil de desentrañar: con los años, el cerebro depende cada vez menos de la dopamina, esa sustancia que protagoniza los enganchones con todo lo que no sea la música que escuchan tus padres cuando eres joven. Esto significa que estás programado para, con los años, no entender nada.

Sin embargo, no todo está perdido. Puedes tener más de 30 y que te guste el trap. No sólo no es imposible, sino que cada vez hay más posibilidades de que eso suceda. Fundamentalmente porque el ascenso del género y su ubicuidad más allá del underground propicia que empiecen a coexistir propuestas que, dentro de sus propios parámetros, disparan el estilo en muchas direcciones. Por eso y porque el hecho de que la oferta aumente conlleva un aumento teórico de la competitividad; lo que, traducido a una escena que en gran parte todavía es subterránea por moverse fuera del foco, significa que hay gente haciendo cosas muy buenas muy cerca de ti. Ese es el caso del proyecto de la valenciana Mueveloreina.

‘Cheapqueen’: del trap, pero no (sólo) para el trap

Quizá la forma de entrar en el trap a partir de los 30 es hacerlo a través del antitrap. “Sacaremos otra trap en breves. Sólo que no queremos hacer solo trap”, así respondían hace cuatro meses desde la cuenta de Mueveloreina en la siempre agitada pestaña de comentarios de YouTube. Y así parece que van a desarrollarse los acontecimientos porque, a pesar de su mirífica irrupción hace ya algo más de medio año, el dúo formado por la valenciana Karma Cereza (Carmen Sirera) y Joaco (Joaquín Fuksbrauner) toma el trap sólo como punto de partida. Como grito en una reunión de vecinos, como disparo de advertencia en una trifulca de bar de película americana.

Pero, claro, el problema para Mueveloreina es que aquella primera canción, ‘Cheapqueen’, ubicó el listón del trap muy alto. Realmente suponía y supone un hito al que abrazarse: una interpretación fresca, letras poco convencionales, una base excitante y una presentación que brilla en la realización. Después de más de doscientas mil reproducciones en YouTube y cien mil en Spotify -donde ya han sido incluidos en listas nacionales como Trapeo-, Mueveloreina ya es the next big thing y Karma Cereza se ha convertido en la mejor trapera del país. Eso es lo que se dice en YouTube, el Silicon Valley del trap, pero la realidad es que lo del dúo establecido en Barcelona es tan atípico que sirve tanto para encumbrarlos como para todo lo contrario.

El ascenso de la mano de YouTube

La plataforma de vídeos online se ha quedado hoy con el lugar que ocupaban las maquetas hace tres décadas; por quedarse, se ha quedado con el hueco de MySpace y, en determinados casos, apunta a víctimas más actuales como Bandcamp. La revolución democrática (del que tiene Internet) es, en este caso, una ventaja si además tienes una buena cámara y sabes cómo utilizarla. Acostumbrada a trabajar en el sector del marketing y la publicidad -igual que Fuksbrauner-, la figura de Karma Cereza va más allá del estereotipo: “yo no soy Chanel, vivo porque curro”, canta en ‘Cheapqueen’ en clara referencia a Tania Chanel, la trap queen de 2016 que graba sus vídeos subida a descapotables y con un palo de golf en la mano (?). El trabajo de localizaciones y producción en sus vídeos se adivina tan exhaustivo y fundamental como las propias canciones. No en vano Sirera estudió comunicación audiovisual y publicidad, y Fuksbrauner es videógrafo y publicista.

YouTube es el perfecto aliado en el ascenso de Mueveloreina. Les permite llegar directamente hasta su público objetivo. Desde que abandonaran el anonimato en agosto del año pasado acumulan más de 330.000 visualizaciones en la docena de vídeos que han subido desde entonces. Saben lo que se hacen y son conscientes de la importancia de un buen producto audiovisual; de sus ocho canciones hasta la fecha sólo una de ellas no cuenta con un vídeo homenaje al género, con abundante cámara lenta, y los bailes de Sirera. De hecho, hasta la canción con la que estrenaron 2017, su funcionamiento era perfecto en el rigor: a cada lanzamiento le precedía un teaser (avance) que servía de aperitivo para la nueva canción.

Desmarcados de clasismo y estereotipos

Cada vez que algo nuevo emerge, diferenciarlo de todo lo demás es el más común de los lugares. Sin embargo, en el caso de Mueveloreina hay poco espacio para los cuñadismos de hojas promocionales. Que Carmen Sirera no hubiera cantado hasta hace medio año no es necesariamente un valor distintivo en el territorio en el que se mueve, pero sí que lo haga con semejante seguridad y con un enfoque, esta vez sí, alejado de los estereotipos. En cualquier caso, las cosas no surgen de la nada: su partenaire, Joaquín Fuksbrauner, cuenta con años de experiencia como productor y en bandas como Malachi Estéreo. De ahí que el sonido del dúo se haya saltado etapas de aprendizaje desde el mismo primer paso.

Mirar a Mueveloreina desde el prejuicio del trap -ese propio de un género que toma su nombre del Deep South norteamericano de drogas, pobreza y violencia- es el mayor error que se puede cometer. Sirera y Fuksbrauner no serán víctimas del hype, ni juguetes rotos; ambos mantienen una vida profesional al margen del cliché en el sector de la publicidad. Esta condición les permite enfocarlo todo desde un prisma más crítico y sarcástico, entre el compromiso y el humor, de lo que en un principio se le suele atribuir al género. Sus coetáneos debería alegrarse porque eso les permite, además, responder a quien emplea el trap como subterfugio esnob y clasista.

Algo más que drogas, mujeres y dinero

En realidad, Sirera y Fuksbrauner huyen de lo encorsetado de cualquier género, no es nada personal con el trap. Músicalmente pasan del trap inicial al reguetón -así lo pide Academia Puertorriqueña de la Lengua Española- de vis housero en ‘Vivas’ o a la francófona cumbia electrónica de ‘Têtes Inclues’, donde mezclan con personalidad la tradición rap francesa con Dengue Dengue Dengue, Die Antwoord y Yelle. La propuesta de esta última es incluso más arriesgada que ‘Cheapqueen’, con la que llegaron a colarse en el programa sobre cambio de imagen de Telecinco.

Aunque para riesgo, el de su última canción. ‘Trapsodia En Tu Culo’ es un trap futurista de polígono industrial en el que Fuksbrauner canta y sublima la propuesta de Mueveloreina: canciones cortas, con un fuerte componente adictivo y letras entre la crítica y el humor a partir de los clichés unidimensionales del género;“la gente quiere oro en los dientes (…) un mono con mucho ego, dinero y armas de fuego (…) me quieren loco, no me equivoco, se me dislocó algo en el coco; si me coloco, nadie se ofenda: lo quieren así”. Se puede hacer trap sin tirar de la Santísima Trinidad del rap: drogas, mujeres y dinero; de hecho, ya lo hacían con el trap funky de ‘Semenylevel’ o en el reguetón electrónico de ‘Brother’.

Formalmente, eso sí, Mueveloreina resulta aún más aguda en su crítica cuando es la cantante valenciana la que toma el protagonismo de la voz. Inevitablemente, en una música que deifica aún más el papel protagonista del hombre, del macho alfa que propone y dispone, escuchar a una mujer cantar “perdón si maté de un soplido tu anticuado patrón”. Lo hace en ‘Vivas’, un elogio de necesaria autoridad femenina (“el mundo nos quiere vivas”). Adoradora de la buena ortografía, Sirera ostenta una de las verdaderas virtudes de Mueveloreina: letras que no avergüenzan al que las baila ni al que las escribe.

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