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La necesidad del yang: Rubenimichi reivindica la oscuridad y perversión en 'Sol Negro' 

La galería Plastic Murs inaugura una exposición doble junto con Seven Moods, cuya colección Similar Soul gira en torno a la figura femenina y sus múltiples expresiones

5/06/2016 - 

VALENCIA. El ying complementa al yang, del mismo modo en que la luz se nutre de oscuridad. La dualidad del hombre y, por ende, de la naturaleza suponen el punto de partida de Sol Negro, la nueva exposición de Rubenimichi que, hasta el 29 de julio, ocupará los muros de la galería Plastic Murs (C/Denia, 45). Las mismas paredes del espacio expositivo se han teñido de negro para la ocasión, un cielo a oscuras del que flotan como pequeños satélites las obras. Con Saturno como eje de la muestra, en tanto que planeta y Dios de la agricultura y el tiempo, los artistas Michi, Rubén y Luisjo exploran sus vinculaciones con la oscuridad como parte intrínseca del ser humano. 

Rodeados de la oscuridad infinita surgen coletazos de vida cuya supervivencia depende de lograr el equilibrio entre las dos fuerzas. Desde una postura de compresión y aceptación y alejándose de la condena, Sol Negro dota de naturalidad a todo aquello aparentemente oscuro y enigmático. Cargado de símbolos, es el hexágono el que da la bienvenida a la exposición, como el triple seis satánico o como el hexagrama o estrella de seis puntas, que se transforma en cubo en su perspectiva caballera. Pero también el hexágono como la celdilla de la abeja, representación de las sociedades secretas.

No en vano, esta forma también se presenta de manera misteriosa en el propio planeta. Ubicado en el polo norte de Saturno, las teorías en torno a la figura geométrica, cuyo tamaño es considerablemente mayor al de la Tierra, van de lo humano a lo divino. A partir de esta, Rubenimichi toman el cubo como figura recurrente pues, según se mire, se presenta al ojo como hexágono. Plana o tridimensional, en las piezas Pandora I y Pandora II recupera la caja del caos, del desastre, continente que, en la segunda pieza esconde las manzanas de la lujuria.   

Las mujeres de Seven Moods

La propia galería se ha convertido en un ying y yang. Frente al muro negro ocupado por Rubenimichi, uno blanco para Seven Moods. El elemento principal de cada composición presentada por el artista, que muestra sus nuevas obras pertenecientes a la colección Similar Soul, es la figura femenina: las mujeres están en el centro de cada pieza, ocupando casi toda la configuración. Estas parecen acabadas de aterrizar del futuro, o desde el espacio exterior.

Según el artista, las mujeres poseen múltiples expresiones; pueden ser madres, amantes, santas, o por el contrario, demonias. Así pues, la figura femenina se convierte en una forma viva, una esencia que respira, un símbolo de una dimensión humana universal, así como de una sensibilidad intelectual individual. Sus miradas fuertemente emocionales nos dicen que están enfocadas en algún pensamiento muy personal. Casi todas las mujeres representadas, por otra parte, están llorando. Tal tensión emotiva habita en cada escena y también gira alrededor de los otros elementos principales de la composición: las formas geométricas y los animales.

Los animales, también, constituyen uno de los elementos principales de las composiciones. Ellos son el gran misterio, una fuerza iconográfica que posee también una cierta función esotérica. Estos animales, que crecen junto con las mujeres representadas, están fuertemente entrelazados con estas figuras femeninas y representan una clave para interpretar la pintura a la manera personal de cada uno.

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