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EL INVERSOR ESTÁ DESNUDO / OPINIÓN

La nueva inflación: pensar versus calcular

31/03/2021 - 

VALÈNCIA. Últimamente se ha extendido la idea de que la inflación va a hacer su aparición en nuestras vidas después de muchos años sin asomar la cabeza, y que éste punto traerá muchos problemas en los mercados. El nuevo estimulo aprobado por Biden en EE UU fue el detonante de las mayores alarmas, y casi no hay ningún banco de inversión americano que no contemple la vuelta de la inflación en sus previsiones macroeconómicas.

Tanto se ha extendido esta idea que el bono americano ha cambiado de tendencia y su interés a 10 años se ha situado en el 1,60%... y subiendo. Se dice que si supera el 2% podría crear turbulencias fuertes impactando sobre todo sobre las compañías tecnológicas. Pues podría forzar a la Reserva Federal (FED) a subir tipos.

Algunos han querido ver en dicha subida del interés del bono la profecía autocumplida: tanto pensamos que la inflación va a llegar que empezamos a comportarnos financieramente como si eso ya fuera una realidad, de tal forma que termina por cumplirse. Otros simplemente ven en este movimiento la situación normal dadas las circunstancias. ¿Podemos esperar realmente un repunte serio de la inflación?, ¿qué podemos hacer en ese caso?

Para que tengamos claro a que nos enfrentamos recordemos lo que decía Henry Hazlitt: “Las causas de la inflación no son, como suele decirse, múltiples y complejas sino simplemente el resultado de la excesiva impresión de dinero”. ¿Se está imprimiendo excesivo dinero en el mundo? La respuesta la saben todos igual que yo. Sí. Se esta haciendo. El último plan de estímulo de EE UU es de nada menos que 1,9 billones de dólares; mientras la Unión Euopea (UE) mete en el sistema 14.000 millones cada semana a través de la compra de bonos gubernamentales.

Cesta de la compra

Seríamos ingenuos si pensáramos que esto no afecta a nuestro bolsillo. Lo hace. Y así, aunque oficialmente la inflación no existe, nuestra cesta de la compra sube sin parar...y los activos financieros hacen lo propio. Entonces ¿estamos ante la antesala de una mayor inflación? No lo creo.

Pongamos las cosas en su sitio. Si una inflación real del 5% es un problema, el bono debía haber subido de precio mucho antes. Si no lo es, no debería subir ahora. Analicemos esto. La tesis es clara. La inflación real, la que hace que tengamos que pagar más por la luz, la cesta de la compra, el café de la mañana, el alquiler... convive con nosotros desde hace tiempo aunque las cifras oficiales digan lo contrario. En mi humilde opinión, con una fuerza de entre el 4% y el 6% anual . El resultado es una menor capacidad de compra por parte de los consumidores y, lo que realmente interesa a los gobiernos, una menor carga de la deuda.

Lo que está escondiendo de alguna forma este fenómeno es la tecnología, que es de por sí deflacionaria y alguna otra fuerza como la incorporación de mano de obra barata al sistema en países como Vietnam o Mianmar. Toda la disrrupción tecnológica está presionando los precios a la baja, permitiendo abaratar muchos productos y servicios. Pero no seamos ingenuos: que valgan más baratos ciertos servicios no oculta la realidad. Nuestro dinero cada vez vale menos y seguro que esto tiene que ver con la subida del oro y el bitcoin en los últimos tiempos

Ahora dicho esto, ¿vamos a vivir episodios de más alta inflación oficial, tal y cómo auguran algunos bancos de inversión? Yo no lo creo; en mi opinión -quizá me equivoque, lo hago cada día- es que las fuerzas imperantes siguen siendo las mismas, incluso con el fenómeno de la salida  en masa de los consumidores de sus casas después de la pandemia. Si bien es verdad que la pandemia ha provocado una caída de la oferta de productos y servicios -algo de por sí inflacionario-, esta se aclimatará rápidamente a la situación pre-covid, pues los medios de producción no se han destruido como en una guerra.

Industrias ganadoras

La lógica dice que la pandemia no influirá en una mayor inflación sino que será neutra, y solo la masa monetaria lo haría. Sin embargo, seguimos teniendo los mismos problemas que estos años anteriores para que el dinero llegue al consumidor; no hay crédito y los bancos y grandes empresas siguen necesitando capital, con lo que el nuevo dinero sigue quedándose en los mismos circuitos. Por lo tanto, ¿veremos este año un repunte significativo de la inflación? No lo creo. ¿Y si se produce un repunte puntual será permanente? Tampoco lo creo. Sigo pensando que aquellas industrias que se benefician de los tipos bajos será las ganadoras los próximos años. Y éstas no se llaman bancos.

En todo caso y para ser precavido -hoy y siempre-, nuestras inversiones tienen que dirigirse a activos reales que sean capaces de protegernos de la inflación. Las buenas empresas lo son. Nos protegen cuando hay inflación y cuando no la hay. Los que invertimos en buenos empresas, por tanto, no tenemos mucho que decidir frente a estos nuevos cantos de sirena. Como siempre, lo inteligente está en olvidarse del ruido e ir a los fundamentos y, sobre todo, no ser de aquellos que relata Charlie Munger "esos que realizan muchos cálculos pero piensan poco”.

Lorenzo Serratosa es cofundador de la EAF valenciana Kau Markets

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