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políticos al habla / OPINIÓN

La persistente corrupción del PP y la cortina del odio

20/02/2019 - 

La sensación que da hoy la política estatal es que los problemas se dejan sin resolver hasta alcanzar situaciones escandalosas y un terrible olor a podrido. Y no lo digo sólo por sacar al dictador de su mausoleo 41 años después de aprobar la Constitución.

Así, nos encontramos otra vez llamados a las urnas sin que el PP haya permitido derogar el maldito voto rogado, que prácticamente impide a la gente que vive fuera participar en las elecciones. Lo mismo han hecho PP y Cs con infinidad de reformas necesarias, impidiendo su tramitación a través de su mayoría en la Mesa del Congreso, alcanzada gracias a la abstención del PdCat, sí, los independentistas. Ya ven como son las cosas.

Mientras, en esta tierra valenciana hemos tenido durante la legislatura sensación de oasis político: una mayoría plural y estable, con un gobierno de coalición -del que bien podría tomar nota el PSOE-, que ha sabido resolver las discrepancias con cesiones de todas las partes y que ha alcanzado múltiples acuerdos para recuperar nuestros derechos sociales y de ciudadanía. El Parlamento valenciano ha trabajado sin descanso para garantizar por ley los derechos. Hemos gestionado la pluralidad con éxito. Desde Compromís afrontamos estos procesos electorales con la seguridad de haber dedicado todo nuestro esfuerzo a mejorar la calidad de vida de todas las personas que vivimos y convivimos en esta tierra.

Se han abordado los problemas que el PP dejó pudrir con su gobierno ineficaz y corrupto, más preocupado por sus intereses personales -como demuestran los audios de las investigaciones criminales una y otra vez-, que por los del pueblo valenciano.

Porque la corrupción sigue persiguiendo al PP, que lleva cuatro años desesperado intentando hacer creer que todo el mundo es igual, presentando denuncias absurdas a diestro y siniestro para desgastar. Pero la tozuda realidad es que una a una sus denuncias se van archivando al tiempo que crecen sus sentencias condenatorias y sus casos de corrupción se multiplican en los tribunales.

El PP pretende así que le perdonen o se olvide el desfalco que hizo en estas tierras que -según investigación judicial- empezó con Zaplana, el primer presidente del PP en esta Comunitat, y no cesó hasta que la democracia les colocó en la oposición. Son ya tres expresidentes los investigados. 

Zaplana inició la senda del PP: privatizar todo servicio público. Ahora se vislumbra el verdadero motivo: obtener mordidas de cada contrato, según parece. Así instauró el modus operandi con el que operaban los gobiernos del PP en Generalitat, múltiples ayuntamientos y diputaciones. El envoltorio era la ideología. El coste lo estamos aún pagando.

¿Y qué me dicen del clan Cotino? Clan familiar con el liderazgo de Juan Cotino, el expresidente de Les Corts que quiso comprar el silencio de las víctimas del accidente del Metro. Al parecer ya como director general de la Policía participó en los amaños para obtener mordidas, según la investigación policial del caso Erial, dinero que en parte destinó a controlar la TV de los obispos 13TV. Otro retrato que pronto acabará siendo retirado de la sala de los expresidentes de Les Corts, como lo fue el de Milagrosa Martínez, condenada y aún en prisión.

Bien contradictorio es que una fuerza política como Ciudadanos, que alardeaba de perseguir la regeneración democrática, sea ahora la gran aliada de un PP condenado por corrupción. Es decir, de un partido cuyo líder, Pablo Casado, estaría investigado por sus sospechosos licenciatura y Master si no fuera aforado. Así, Ciudadanos parece más un partido nacido para salvar al PP que para regenerar nada, pues han demostrado que la democracia es un concepto que les genera tanta confusión como el hecho de que las personas valencianoparlantes estudien y se comuniquen en valenciano en los colegios, algo que al parecer a Toni Cantó no le saca de su asombro.

Toni Cantó y Albert Rivera juntos en un mitin. Foto: MARGA FERRER

Sin embargo, a pesar de la imagen de ruptura irresoluble que la derecha quiere vender, hemos de insistir en que la política sea el instrumento a través del cual las distintas formas de entender la vida dialoguen para encontrar puntos de encuentro y para sumar y gestionar los intereses de la gente, los de todas y todos. Así hemos trabajado en Compromís durante esta legislatura en el parlamento valenciano: defendiendo con pasión nuestras ideas y valores, con argumentos basados no obstante en criterios racionales y en una profunda voluntad democrática que, por ello, no impide ni el diálogo ni los acuerdos plurales.

Algunos han perdido el respeto hacia los que piensan distinto, haciendo gala del insulto permanente y las palabras gruesas, incluso utilizando el terrorismo de ETA en relación a Cataluña, lo que ha llegado a generar un malestar en las víctimas por su banalización del terrorismo y el dolor causado, en ese desatino constante de Pablo Casado y sus seguidores, convencidos de que esta violencia verbal les ofrecerá muchos éxitos.

La líder del PPCV, Isabel Bonig, y el presidente nacional, Pablo Casado. Foto: EVA MÁÑEZ

Aquellos que se dedican a insultar y fabricar odio para tapar sus vergüenzas, sólo aspiran a que no pienses en tu derecho a un salario mínimo que te permita vivir, que no te suban cada año el alquiler de la vivienda, en tu derecho como mujer a cobrar lo mismo que el hombre, a no vivir con miedo, a poder acceder a prestaciones sociales cuando tu vida se tuerce y necesitas ayuda, a contar con una enseñanza pública de calidad, a acceder a la sanidad pública con seguridad, a que no te suban la luz tanto que no puedas pagarla, en definitiva, a que no pienses en lo que realmente te afecta, en tus derechos.

Quieren dividir a la sociedad, confrontar y ganar a costa de que nos odiemos y que olvidemos que se parecen más a una organización criminal que a un partido político. Y el envoltorio será una enorme bandera y la familia como la entienden ellos, todo con altas dosis de dramatización para ocultar que el verdadero objetivo es desmantelar el Estado de Bienestar para regalárselo a piezas al mejor postor. Para el pueblo valenciano es exactamente lo que dejamos atrás en el 2015. 

En esta larga campaña electoral que se avecina les invito a no dejarse embaucar por la confrontación interesada de esta derecha sobreactuada, ni se dejen arrastrar por el odio fabricado por determinadas fuerzas políticas para que nos preocupemos más por lo que ellos quieren que por lo que realmente mejora nuestras vidas, nuestro día a día.

La política nunca ha de ser el problema, ha de ser siempre la solución.

Isaura Navarro es diputada de Compromís en Les Corts

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