'Dolphin i la mar de plàstic' y 'tÁ'

La Sala L’Horta da la bievenida al otoño con marionetas y danza para los más pequeños

30/10/2023 - 

VALÈNCIA. La Sala L’Horta arranca el otoño con dos espectáculos para disfrutar en familia que aúnan la diversión con el aprendizaje de valores. Dolphin i la mar de plàsticque se representará el domingo 5 de noviembre a las 12:00 horas, toma inspiración en el cuento El niño que pescó en el mar de la tranquilidad, del autor alicantino Enrique Cerdán Tato. El objetivo de esta historia es señalar la necesidad de cuidar del mar y de nuestro litoral. Para ello, la compañía La Carreta Teatre propone una puesta en escena poética y muy atractiva visualmente.
 
Por otro lado, el 12 de noviembre llegará el turno de , una pieza para primera infancia -a partir de 2 años- que nos traslada a un mundo donde lo irreal se integra como un elemento más de la vida cotidiana y la escenografía se convierte en un personaje más de la obra. Esta producción de la compañía santanderina Escena Miriñaque está protagonizada por la actriz Ivana Heredia y la bailarina Maria Canel.

Dolphin i el mar de plàstic. Por un mar sin residuos de plástico

Libertad es una niña a la que lo que más le gusta en el mundo es navegar por el mar en la barca de su abuelo. Durante una de sus escapadas conocerá a Dolphin, un delfín con el que establecerá una bonita amistad a base de jugar y divertirse juntos. Hasta que un día Dolphin no se acerca a jugar con Libertad porque está atrapado en el fondo del mar. La niña se sumerge para salvar a su amigo y se encuentra con una realidad submarina que no podía imaginar. ¿Conseguirá Libertad liberar a Dolphin?
 
La compañía La Carreta Teatro conjuga en esta pieza la fantasía y el virtuosismo del teatro visual junto con la necesidad urgente de concienciar y educar al público más joven para mantener nuestros mares libres de la lacra de los residuos de plástico. Según Paco Pérez, guionista i director del espectáculo: “La obra resalta valores como el de la amistad, la relación de la protagonista con la naturaleza, el ambiente onírico y mágico de la obra, sin olvidar la necesidad de contribuir a la protección medioambiental de los mares en general y del Mediterráneo en particular. Hay una frase muy bonita que se dice durante el espectáculo: Hay mil maneras de cambiar el mundo, y la primera comienza por ti. ¿Te apuntas?”.
 
Para conseguirlo, se basa en la técnica conocida como teatro negro. Es decir, un espectáculo teatral basado en iluminar objetos o personajes con luz ultravioleta sobre un fondo negro. Los titiriteros se cubren también totalmente de negro con el objetivo de que parezca que las figuras se mueven y se transforman por sí solas. “El público se sorprende mucho al contemplar el uso de esta técnica, y sobre todo al saber que todos los elementos escénicos y las marionetas se han construido con materiales reciclados fundamentalmente hechos de plástico”.
 
El resultado es una experiencia mágica, acompañada de una excelente banda sonora, cuyo final escribimos entre todos. “Los niños a partir de cinco años tienen muy claro el concepto de responsabilidad medioambiental, porque lo trabajan en clase. Tal vez lo tienen más claro que los padres. El objetivo final es ponernos a todos delante de un espejo y reflexionar así sobre nuestra responsabilidad medioambiental”, según Pérez.


tÁ. Magia a ritmo de pasos de baile

En , dos personajes peculiares, divertidos y sensibles entablan una relación de amistad a través de juegos como el escondite o la imitación con los que se pretende que el público dé rienda suelta a emociones tan básicas como la alegría, la tristeza, la risa o el miedo. Una premisa tan simple como efectiva.
 
Escena Miñarique, compañía cántabra ganadora de varios premios MAX de teatro, propone un viaje en el que se desdibujan las fronteras entre la realidad y la fantasía. Un espectáculo que aplica por primera vez al teatro de primera infancia técnicas innovadoras de danza como la técnica Laban, método de análisis de movimiento que se usa para describir, visualizar, interpretar, investigar y documentar todas las posibilidades de movimiento humano.
 
Según Lorena Fernández, directora y coreógrafa de la obra, “el objetivo es que el público pueda transitar por las mismas emociones que los personajes de la obra. Hemos trabajado con emociones más que con conceptos, emociones que se muestran de forma más patente en los niños”. Es la primera vez que la autora, con una amplia experiencia anterior como bailarina en el Royal Ballet y el English National Ballet de Inglaterra, se lanza a la concepción de una obra para la primera infancia. “Me impulsó sobre todo la experiencia de ser madre. Tengo tres hijos pequeños y mucho de lo que aparece en la obra está sacado del día a día con mis niños y observar cómo negocian emocionalmente entre ellos. Aprender de los niños sin olvidarnos tampoco del público adulto, porque al fin y al cabo ellos no son más que el reflejo de sus padres”.
 
En esta obra, que rompe con la linealidad temporal del relato y que tiende a desarrollar ampliamente la metaficción, los personajes no muestran extrañeza ante fenómenos insólitos. Es un espectáculo de teatro gestual y danza sin palabras, que utiliza en su lugar onomatopeyas, interjecciones y el prelenguaje infantil, y en la que no interesa tanto transmitir conceptos como emociones. Al final del espectáculo se invitará a los más pequeños a adentrarse en el interior del bosque de la mano de actriz y bailarina de una forma muy especial… ¡bailando!.
 
Este espectáculo para la primera infancia a partir de 2 años se representará en la Sala L’Horta el domingo 12 de noviembre en dos pases; a las 11:00 y a las 12:30 h.

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