X AVISO DE COOKIES: Este sitio web hace uso de cookies con la finalidad de recopilar datos estadísticos anónimos de uso de la web, así como la mejora del funcionamiento y personalización de la experiencia de navegación del usuario. Aceptar Más información
GRUPO PLAZA

al otro lado de la colina / OPINIÓN

La transmutación del Mediterráneo

Foto: STRINGER/EFE

Otra vez los acontecimientos, de nuevo en forma de guerra, nos hacen mirar los mapas políticos y físicos de nuestro vecindario

13/04/2019 - 

Para muchos, imbuidos del espíritu postmoderno, globalizador y buenista, creen que los avances tecnológicos, la revolución 4.0 y de más logros de la humanidad y del progreso nos hacen inmunes a los cambios físicos o geográficos de nuestro entorno, olvidando la fragilidad del ser humano, que hoy igual que hace millones de años está sujeto a las leyes de la naturaleza, por lo que nace y muere, y que incluso a pesar de los pesares de muchos, también está sujeto a normas o imperativos morales, entre los que se encuentra la búsqueda del bien común.

Estos días de preocupaciones y negociaciones acerca del Brexit, nos olvidamos de lo importante (ojo que también lo es) ante lo urgente, y mientras la desconexión del continente con la isla de Gran Bretaña sigue su particular entrega por capítulos, cual serie televisiva de Netflix o HBO, en nuestro querido Mare Nostrum se están producido diferentes eventos que nos afectan, como ya adelantamos la semana pasada, en torno a Libia, porque como escribió Robert D. Kaplan al final se produce la Venganza de la Geografía (titulo de su libro).

El Mediterráneo ese mar tan nuestro, y por donde España, a través de Valencia a recibido tanta y tan variada riqueza, ha cambiado de escenario geopolítico en diversidad de ocasiones. Por aquí navegaron Fenicios, cuando ya otra civilización a las orillas del mar menguaba (la Faraónica), disputándose esas aguas con los Griegos que serian a su vez frenados en el Mediterráneo occidental por los Púnicos Cartagineses, que a su vez fueron arrasados por Roma, que lo transformó en el Mare Romanorum, teniendo para nuestra civilización un carácter central, y foco de la Cristiandad.

Después, a pesar de la Edad Media y de ser frontera con la expansión/invasión Islámica, siguió manteniendo una gran importancia, teniendo en sus orillas lugar el renacimiento, así como la aparición de grandes Estados como la Corona de Aragón que conformaría España. Con el descubrimiento de América y el auge de los países Anglosajones, se produjo una basculación del poder hacia el Atlántico, que aunque lleva durando siglos, hasta que se ha producido el cambio hacia el Asia-Pacífico, inevitablemente nuestros mar vuelve periódicamente a cobrar relevancia, como línea de fractura en ocasiones como punto de encuentro entre pueblos en otras, como está siendo el caso en la actualidad, y desde que Barack Hussein Obama II se desentendió de ejercer el liderazgo USA en esta región del MENA (Medio Oriente Norte de África).

Porque ya saben el aforismo sobre nuestro Mediterráneo, es “demasiado largo como para unir, pero demasiado estrecho como para separar”, y desde la crisis del 2008 y sobre todo con las primaveras árabes del 2010-2011, los pueblos ribereños están teniendo graves inestabilidades y conflictos, como la crisis de Siria, con la crisis de las migraciones en 2015, con el juego por libre del presidente turco Recep Tayyip Erdogan, y sus devaneos con los rusos, por cierto sigue habiendo propuestas en las Cámaras de los USA para imponer sanciones a ese país, la interminable crisis Palestina, donde Israel resiste todo tipo de presiones y sigue su hoja de ruta... Por otra parte el presidente de Egipto el general Abdulfatah Al-Sisi, ante las dudas de occidente, dado su carácter autocrático, se ha decidido enfocar sus relaciones hacía la Rusia de Vladimir Putin y la Arabia Saudí de Salmán bin Abdulaziz, que no hacen ascos a su régimen, y que en el conflicto de Libia, que le afecta, ¡y de que manera! la inestabilidad de su vecino, ha apostado por el Mariscal Jalifa Haftar, hombre fuerte en ese conflicto civil que vive Libia, y al igual que a Egipto al no encontrar apoyo en la UE y los USA se ha decidido jugar por el bando de Putin y Al-Sisi.

Habrán oído estos últimos días como el Mariscal Haftar ha emprendido una ofensiva contra Trípoli, después de dominar casi 3/4 partes del territorio de su país, haciendo abandonar a los ministros del Gobierno de Unidad Nacional de Libia (reconocido por ONU) a los miembros del Consejo presidencial , a la misión de la ONU, a la misión de expertos de seguridad de la EU, la capital Trípoli para dirigirse a Túnez. Considerando, según fuentes diplomáticas, que esa ofensiva sobre Trípoli ha representado "un desaire" para las Naciones Unidas y el secretario general de la ONU, António Guterres, que se encontraba en esa ciudad (sin comentarios). Además en este conflicto están los problemas de suministro y precios de hidrocarburos y considerandos varios sobre la seguridad energética, fundamentales para decidir por quien apostar.

En fin, parece que los aliados de Rusia avanzan a buen ritmo por la orilla sur del Mare Nostrum, que además cuenta con otro vecino un poco inestable, como es Argelia, esperemos que ese mar Mediterráneo antaño (durante la guerra fría) lago americano no se transforme/transmute en estanque ruso, pasando tristemente por haber sido fosa común de migrantes, y vuelva a ser Crisol de Culturas como nunca debió dejar de ser.

Noticias relacionadas

next

Conecta con nosotros

Valencia Plaza, desde cualquier medio

Suscríbete al boletín VP

Todos los días a primera hora en tu email