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dirigida por Carme Portaceli

La Mrs. Dalloway de Blanca Portillo llega al Teatro Principal

10/01/2020 - 

VALÈNCIA (EP). La actriz Blanca Portillo, dirigida por Carme Portaceli, revive en el Teatro Principal de València el alma de Mrs. Dalloway, el gran personaje ideado por la escritora británica Virginia Woolf, en apariencia superficial, pero que "sabe hacer frente a las presiones sociales desde una libertad interior de grandeza enorme".

Portillo y Portaceli han presentado este viernes esta coproducción del Teatro Español de Madrid y KVS Bruselas, que puede verse hasta el próximo domingo y que se estrena con las entradas vendidas para todas las funciones pese a tener un aforo el teatro de 735 butacas. El elenco lo completan Nelson Dante (Peter), Inma Cuevas (Sally), Zaira Montes (Doris), Gabriela Flores (Angélica), Jordi Collet (Doctor), Jimmy Castro (Max).

La protagonista reconoce que hay algo en ella que es capaz de "invocar" a personajes que le enseñan a ser "mejor persona" como Clarissa Dalloway, que con sus reflexiones le han enseñado a "apreciar la vida de otra manera" y le han proporcionado "mucha paz" al ser "una lección sobre el valor de las pequeñas cosas que suceden cada día". "Es un privilegio poder representarla", ha admitido.


Virginia Woolf recorre 24 horas de la vida de Clarissa Dalloway, desde que se levanta y comienza a preparar una fiesta para su marido, hasta el momento de esa fiesta, por la noche. En realidad "no pasa nada", ha apuntado la actriz, pero sin embargo, la escritora aborda el feminismo, el mercantilismo, la bisexualidad, el vacío existencial y el suicidio.

Pero también grandes temas como "qué el amor, el saber que cada opción que se toma implica una renuncia", y el paso del tiempo, desde lo que "representa la juventud plena, cuando aún crees que pueden comerte el mundo, hasta que llega la madurez y bastante haces si puedes cambiar una alfombra" pero en cuando también te alegras de haber superado "esos vaivenes juveniles".

Así, la protagonista sabe que cada decisión que ha adoptado le ha supuesto una renuncia pero "no culpa al mundo" de ello y aunque admite que ella "fomenta al máximo el feminismo de la pancarta y el grito cuando hace falta", también reconoce en esa libertad interior de Clarissa el origen del feminismo al defender "ser como se quiere ser y vivir en un estado de felicidad".

Último reducto de humanidad

La directora, la valenciana Carme Portaceli, ha explicado que la obra encierra "todas las palabras" de Woolf. "En este mundo en el que el nivel cada vez es más bajo, donde los políticos y los futbolistas no dejan de decir obscenidades y banalidades, el teatro queda como el último reducto de humanidad de la sociedad, por eso en España nunca puede morir", ha reivindicado.

Portaceli ha elogiado "la gran capacidad, talento y la inteligencia emocional" de Portillo que "ayuda a comprender" la esencia de Clarissa, que se despierta tras pasar una enfermedad que "no le ha sentado nada bien", supuestamente una depresión, abre la ventana de "su torre de Bella Durmiente" y "con la entrada de la luz de la primavera le viene su vida anterior, pensar en sus decisiones y aceptar su vida con las decisiones tomadas".

Al respecto, ha señalado que ha sido "muy difícil" la versión teatral de la novela en la que se han recurrido a tres niveles de dramaturgia: los flujos de conciencia, que es la parte monologada; los recuerdos del pasado y pensamientos de los personajes, y las escenas reales que suceden durante la obra.

La directora se ha permitido pequeñas adaptaciones en personajes y situaciones la novela de Woolf, escrita en 1925, que sigue manteniendo toda la vigencia porque "sigue habiendo miles de mujeres que no trabajan, sobre todo tras una crisis que se ha cebado con ellas, y se sigue viendo a la mujer en su papel de cuidadora mientras son los maridos los importantes", ha constatado.

Al respecto, Portillo ha comentado que pese a que el 90% de los espectadores no conocen la novela "nadie nos ha dicho que se nota que es antigua" porque lo que "se dice es absolutamente intemporal". "El lenguaje es elevado y poético porque el propio personaje busca la belleza, como deberíamos hacer todos hasta en el horror, pero no trabajamos para eruditos y lo que se cuenta llega", ha recalcado.

Portaceli ha conminado en ese momento a la actriz a recitar la máxima de Clarissa: "ya que estamos condenados a un barco que naufraga y que se hunde irremediablemente, ya que todo esto no es más que una broma pesada, pongamos de nuestro parte para aliviar nuestro sufrimiento y compañeros de prisión y decoremos las mazmorras con flores y almohadones, seamos todo lo decentes que podamos y así los dioses que no se salgan completamente con la suya".


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