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tribuna libre

Lealtad antes que fidelidad

  • FOTOS: ITV
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Las monarquías agitadas y el protagonismo que se lo lleva el miembro del momento. Mientras la artillería ucraniana se defiende de las tropas rusas, el príncipe Harry se arma de tinta y papel con su biografía novelada —más bien dinamitada— en formato libro. ¡Dios, Dios, Dios! Si la reina Isabel levantara la cabeza, pediría que la volvieran a enterrar cinco plantas mas abajo.

El libro es un despropósito de victimismo. Está alineado con las entrevistas que conceden Harry y Meghan, donde dicen que no van a renunciar a sus títulos nobiliarios. La pareja del año pretende estar tan lejos de los Windsor como es California y tan cerca como para vivir de los ingresos que generan a costa de la corona.

El libro supone un autentico arsenal con disparos en todas direcciones. Puede resultar ejemplarizante que reconozca un consumo de drogas, pero sacar todos los cuchillos y sables del baúl para apuntar al padre, hermano o cuñada no es lo que toca. Todo esto parece poco prudente y nada inteligente. No es de extrañar, que la opinión publica se le haya puesto en contra como consecuencia de estas manifestaciones, más propias de un niñato que de un príncipe. 

Decide publicar su autobiografía porque sintió que era un gran momento para contar él mismo su propia historia y se siente muy agradecido por ello. Así lo dijo en el canal británico ITV. Me recuerda a Harry Potter con la varita mágica enloquecida y dispuesta a liarla. Entre tanto lío, lo único admirable es cómo se erige en defensor incondicional de su esposa. Es de valorar y ya veremos si sigue incansable en su propósito o se entrega al agotamiento cuando esta pareja, como muchas otras, inicien una crisis de convivencia y tengan que decidir entre no convivir o convivir con la persona y el manifiesto fracaso. 

Es momento de recordar las palabras de Isabel II de Gran Bretaña, cuando le contaron que su marido la engañaba y dijo: "Yo a mi marido no le pido fidelidad, sino lealtad, que es mucho mas importante".

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