Alexandre Escrivà: “Mucha gente que no ha leído en su vida se engancha en la novela negra”

Libros y cómic

PUBLICA 'EL SECRETO DE VICTOR BLACK'
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VALÈNCIA. Existe un gen “matón” llamado gen MAOA, ubicado en el cromosoma X que se asocia con un “mayor riesgo de impulsividad y peligro”. Las personas que tienen este gen obtienen un mayor chute de dopamina ante el peligro y se desbocan a escenarios de riesgo. Este gen, según se estudia en criminología, suele estar presente en personas con mayor impulsividad, ira y conductas anormales. El llamado gen “guerrero” es el que inspira, en parte, al autor valenciano Alexandre Escrivà en sus novelas, en las que sigue a asesinos que, tal y como se explica en la teoría de este gen, se ven afectados por su entorno y, según sus traumas, están más predispuestos a la violencia. 

Aunque el gen “guerrero” no determina que quien lo tenga se convierta en un asesino, su entorno y sus situaciones tal vez sí le convierten en ello. Es por ello que Escrivà se pregunta en su última novela, El secreto de Victor Black (Alfaguara) si el asesino “nace o se hace”, llegando a una respuesta clara sobre cómo llegan donde están los asesinos protagonistas. En este caso recupera a su investigador William Parker -de El último caso de William Parker (2023)- para ponerle a cargo del misterio y secreto de Victor Black en una novela que el propio autor considera como su historia “más oscura hasta la fecha”.

 

Entre la penumbra, bañado por mucha sangre y plagado de insectos, Escrivà se atreve con una historia en la que explora más aún los límites de la novela negra y el thriller, pero a su propio ritmo: “Me gusta jugar con los viajes en el tiempo, con el formato diario y con recursos que ayuden a saber qué pasa de primera mano en la investigación. Creo que El secreto de Victor Black bebe de El último caso de William Parker y aprenden  la una de la otra”. En este trabajo lo que hace es dotar al lector de todo tipo de recursos para que pueda seguir la investigación de fondo: desde una escritura tipo diario hasta el acceso a las libretas del investigador William Parker, en las que cuenta sus pensamientos mientras entrevista a los sospechosos.

 

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En El secreto de Victor Black también hay un protagonista mantodeo verde y escurridizo. Se trata de una mantis religiosa -o varias- que se deja ver en los escenarios del crimen y que sirve para comprender los motivos escondidos del asesino. Lejos de representar la paz y la paciencia que se asocia a su simbolismo, esta mantis es símbolo de peligro. Preguntado por la aparición de este peculiar insecto, Escrivà desvela que, lejos de seguir un método para incluir este personaje tan extraño, lo hace inspirado por su entorno. “La mantis aparece en la novela porque cuando estaba terminando El misterio Hannah Larson (2025) apareció una mantis en la terraza de mi casa y no se fue en varios días”.

 

“Estuve viéndola desde el interior y de alguna manera se convirtió en un personaje de mi novela. Investigando sobre ellas, vi que podía encajar bastante con la trama de los asesinatos de este nuevo libro”, destaca el autor. En esta novela, su tercera -aunque ya pensando en la cuarta- también se atreve a centrarse más aún en las emociones de sus personajes, huyendo de la idea de que solo puede haber novelas de personajes o de trama: “Creo que se pueden combinar ambas ideas. Siento que, si te centras en la trama, hay un ritmo más ágil y, si te centras en los personajes, hablas de la personalidad de cada uno, buscando un ritmo más pausado. Siento que ambas partes se pueden combinar para dar paso a una nueva historia que ahonda en la emocionalidad sin perder el ritmo”.

 

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En este trabajo también se atreve a construir la historia desde cero a través del último párrafo de El último caso de William Parker, cerciorándose de que al investigador aún le queda mucha vida por delante. Lo hace de una forma en la que el lector que le conoce por esa novela puede conectar los relatos, pero también para quien se acerque de forma independiente a la historia y para que pueda entenderla sin conocer ya al personaje. “Me permite que los lectores puedan leer ambos libros por separado o también conectarlos, lejos de buscar una estrategia, busco una conexión propia como escritor”.

 

“Cuando escribo una novela, intento que no beba de las otras historias que he escrito. Me gusta darle una entidad independiente para darle rienda suelta a mi imaginación, aunque me debo a mí mismo el compromiso como escritor. Ese compromiso implica también escribir lo que a mí me gusta en el momento, sin pensar si va a gustar o no”, señala el autor que antes de terminar la entrevista matiza que está trabajando en una nueva novela en la que explorar los límites del thriller, mientras lo ve crecer. 

 

“Creo que la novela negra está en un muy buen momento, en España y en el mundo entero. Mucha gente a la que no le gusta leer se ha enganchado a través de la novela negra y el thriller”, un género en el que, para él, aún queda “mucho que contar y experimentar”, mientras busca cosas nuevas dentro del género. En este libro son insectos que rezan, en el siguiente… ni él mismo lo sabe.

 

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