VALÈNCIA. Érase una vez, entre las páginas de un cómic multicolor, una vampira que odiaba que le mintieran y que amaba el amor. Una eterna treintañera que había prestado toda su vida a su perro fantasma y que quería desaparecer del mundo sin rastro, pero viviendo en la memoria de quienes la rodeaban. Este cuento es el que relata Paula Guerrero en su debut en el mundo del cómic con Sedienta (Apa Apa Cómics), un trabajo excepcional en el que sigue a una vampira que se ve atrapada en una eterna espiral de amor-odio mientras se enfrenta a la búsqueda desesperada de su amiga Elís, que desaparece en el inframundo y hace que la eternidad sea aún más larga en el mundo de la Chica Vampiro.
Jugando con la inmortalidad y con la ansiedad, la Chica Vampiro se esconde entre las viñetas de un trabajo que llega después de que Guerrero explore su arte en el mundo del fanzine. “Para mí es un reto hacer una historia larga, pero quería tener el espacio para desarrollar una historia como la de la Chica Vampiro. Poco a poco la historia va fluyendo como sucede en mis fanzines y junto a los editores de Apa Apa consigo generar un relato que habla sobre la amistad y el amor en un mundo plagado de inmortalidad”.

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Con capítulos que se dividen como las cartas del tarot y con un personaje secundario que es la mascota de la Chica Vampiro -un curiosísimo perro sin cabeza- Guerrero dibuja a personajes que se precipitan, que están rodeados de sangre, miedo y también sexo y alcohol. “Me gusta ponerme un poco friki para pensar en cómo es la vida de la Chica Vampiro y ver cómo cambia su mundo con la desaparición de su amiga. Lo que me ayuda a vehicular la historia es la necesidad de los personajes y el conflicto que les atraviesa”.
Lo que hace Chica Vampiro no deja de ser un reflejo del mundo que rodea a Guerrero. Y es que su protagonista, que tiene dientes en punta, cara de mala leche y problemas muy humanos es un reflejo de la generación Z que se esconde enter viñetas. Lo que hace en Sedienta va desde desesperarse por no encontrar a su amiga hasta verse encerrada en un triángulo amoroso. Todo esto sucede mientras se pasa las noches emborrachándose en el bar junto a su perro fantasma hasta que consiguen echarla. “La idea del suburbio y de la diferencia de mundos me parece muy humana y lo que quiero es que el relato conecte con una parte de los sentimientos. Además, le acompaño de un Chico Vampiro y de su mascota para generar una historia más humana”.

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“Hay personajes con poderes y algunos que le influyen sin ni siquiera quererlo”, destaca la autora, que en Sedienta conecta de manera magistral el mundo de los vampiros y de la fábula con el universo humano. Para ello trabaja con la intuición con la que crea los fanzines para hablar de la ausencia, la toxicidad y el amor mientras tinta las páginas del libro de colores pastel. “Diría que la ausencia es el gran tema del libro, y que ayuda a comprender cómo se relacionan los personajes".
"También abordo la idea de la ambigüedad, que está muy bien en la ficción, aunque en las relaciones no tanto”, señala la autora. Con todos estos elementos genera una obra que hay que mantener bien alejada de la luz del sol y de los dientes de ajo, y que sirve para comprender el amor en pleno siglo XXI mientras se tinta de colores pastel que inundan las páginas de un cómic que puede ver el futuro.

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