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CRÍTICA DE CONCIERTO

Liebreich como antítesis al “mito del maestro”

15/04/2022 - 

VALÈNCIA. ¿De verdad es tan importante un director de orquesta?. El veterano crítico musical londinense Norman Lebrecht se planteaba esta cuestión en su célebre libro El mito del maestro. Un ensayo más entretenido que, en mi opinión, acertado, en la tesis que defiende, y que en resumen viene a ser que el factor (aunque no el único, obviamente) que hace una orquesta mejor, es el carisma y el aura que envuelve a ciertos directores más que cuestiones de índole técnica. No puedo discrepar más de tal tesis, si, como antítesis ponemos como ejemplo lo que está haciendo Alexander Liebreich con nuestra orquesta no sólo por auctoritas sino por cuestiones de técnica interpretativa es decir exclusivamente musicales. Dicho esto, el inicio de esta nueva relación ya se puede considerar como la gran noticia de la temporada 2021-2022. Un buen director saca el máximo rendimiento de sus músicos y ya podemos concluir que tenemos magníficos músicos y un excelente director. De la relación entre ambos depende que los próximos años sean una de las etapas más brillantes de la historia de nuestra orquesta.

Esta no es la orquesta de Valencia de la pasada temporada, que nos la han cambiado. El contraste de lenguaje en el Berg escuchado y la modélica lectura de Haydn se explica en buena parte en los dos maestros del maestro muniqués: Gielen y Harnoncourt y como engarce de ambos, Claudio Abbado. Auténticos monstruos en cada uno de esos dos mundos musicales. El Haydn con que se abrió la segunda parte del concierto es impensable en esta formación ya no en la oscura etapa precedente, sino ni siquiera en las protagonizadas por los anteriores titulares de la formación.

Foto: LIVE MUSIC VALENCIA

Precioso programa que iniciaba una, un tanto monótona obra minimalista del importante compositor contemporáneo de origen estonio Arvo Pärt interpretada con el recogimiento que requiere, vendría uno de los dos grandes momentos de la tarde con el concierto para violín “A la memoria de un ángel”. No es la primera ocasión en que en nuestro país solista, director y obra se encuentran puesto que ya la interpretaron el pasado año con la Sinfónica de Galicia. La violinista muniquesa ha hecho suya esta composición y logra una verdadera creación de esta obra maestra concertante del siglo XX estrenada en 1936 en el Palau de la Música de Barcelona póstumamente y dedicada a la fallecida hija de Alma Mahler y el arquitecto Walter Gropius, de nombre Manon Gropius. Es admirable, aunque no quiera decir nada, en principio, que se puedan recitar de memoria estos intricados pasajes solistas que a lo largo y ancho de 25 minutos recorren los recovecos más profundos del alma de forma imprevisible y misteriosa. 

El sonido de Hagner es de una afinación prodigiosa y de una expresividad sin aspavientos conmovedora. El acompañamiento de Liebreich es magnifico fundiendo orquesta y violín en un todo. Excelentes todos los músicos especialmente las maderas con el célebre coral (que proviene de la cantata bachiana BWV60) protagonizado principalmente por los cuatro clarinetes, en el segundo movimiento, estremecedor. Hay interpretaciones de una intensidad tal que llegan hasta al oyente menos familiarizado con una música que se mueve en terrenos de una modernidad todavía no plenamente comprendida por todos, y así sucedió con un caluroso y sincero aplauso, tras esa nota (Sol sobreagudo) en la parte más aguda del puente del violín mantenida hasta el infinito, y que obligó a la Hagner a la consiguiente propina bachiana.

Foto: LIVE MUSIC VALENCIA

Si hiciera una audición a ciegas con la sinfonía 44 de Haydn “Fúnebre” interpretada tras el receso jamás concebiría hallarme ante la orquesta de Valencia. En absoluto porque piense que estos músicos no puedan tocar como lo hicieron sino porque hasta ahora en muy pocas ocasiones un director les había conducido por estos vericuetos que nos hacen estar muy esperanzados por lo que está por venir. Qué forma de metamorfosearse en otra orquesta en el fraseo, la articulación, de extraer un sonido pocas veces oído en estos últimos años, de atacar y acentuar cada una de las frases y de obedecer a las mil y una dinámicas propuestas por un Liebreich que se le ve cada vez más confiado en sus músicos para exigirles lo máximo sin miedo a no obtener una respuesta a la altura de la orquesta. Una lectura de un sonido para ver y no creer, y más viniendo de donde veníamos en la primera parte del concierto. Excelentes las dos trompas naturales colocadas a ambos lados de la orquesta y toda la cuerda comandada por el concertino Enrique Palomares.

Cerró el concierto la música wagneriana con el Preludio del acto primero Pasifal y los Encantamientos de Viernes Santo en una lectura correcta, disfrutable pero no a la altura de las dos obras precedentes, quizás faltó algún ensayo en estos días frenéticos tras la visita parisina. Sonaron con la nobleza requerida los metales en el Preludio que fue la parte más destacable de las dos. Felicitar, eso sí, los solistas de trompeta y trompa solista, corno inglés, el flauta Salvador Martínez, y un Javier Eguillor capaz de sacar toda la expresión a los timbales. Éxito ante un público identificado cada vez más con esta nueva etapa.

Ficha técnica: 

13 de abril de 2022

Auditori del Palau de les Arts

Obras de Pärt, Berg, Haydn y Wagner

 Viviane Hagner, violín

Orquesta de València

Alexander Liebreich, director musical

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