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grand place / OPINIÓN

Lo siento, pero no voy a arriesgar mi futuro en una pensión privada

Foto: EFE
20/03/2018 - 

El sol quema. La sombra del buitre sobrevuela sobre el fondo de reserva de las pensiones españolas… Y tiemblo. De nuevo, los fondos de inversión, capitaneados por los grandes bancos, aseguran que hay que asegurar con ellos nuestra pensión. Hagan la prueba, pongan ustedes las palabras mágicas “plan de pensiones” en Google. El mayor buscador de internet les llevará directamente a estos resultados: “Planes de Pensiones Ibercaja”, “Cómo funciona un Plan de Pensiones - BBVA”, “Simulador de Planes de pensiones - ING”, “Simulador Plan de Pensiones y Jubilación - Santander”. Y, luego, ya vienen los artículos de información en prensa o las publicaciones especializadas. ¿Casualidad? No. Estamos de nuevo en sus manos. O es lo que pretenden. 

El Gobierno español hace tiempo que nos está haciendo miedo con que no habrá dinero para pagar las pensiones en el futuro, que la hucha se acaba, que viene el “coco”. Y que es mejor hacerse con un plan de pensiones privado o ahorrar dos euros al mes… Y los pensionistas han salido a la calle. Y tienen todo el tiempo del mundo. Pero no les escuchan. El Gobierno sólo escucha a su Comité de  Expertos. Pues vamos a ver quiénes son los expertos que en 2013 elaboraron el “Informe para diseñar el factor de sostenibilidad de las pensiones”: Víctor Pérez-Díaz, Manuel Lagares Calvo, José María Marín Vigueras, Santos M. Ruesga Benito, Miguel Ángel Vázquez Burgos, J. Ignacio Conde-Ruiz, Rafael Doménech Vilariño, José Enrique Devesa Carpio, Mercedes Ayuso -mira, una mujer-, Miguel Ángel García Díaz, Francisco Castellano Real y José Luis Tortuero Plaza. El representante de UGT, el catedrático Santos M. Ruesga, fue el único que votó en contra. Hay que recordar aquí que ocho de los 12 expertos han trabajado para bancos y aseguradoras.

Por cierto, ¿qué ha sido de la hucha de las pensiones? Pues que alguien ha estado hurgando en la ranura del cerdito con un cuchillo de cocina. Y ha sacado el 90% del Fondo de Reserva de la Seguridad Social para cubrir la deuda pública del Estado. Es decir, 65.000 millones que se destinaron a invertir en Bonos del Estado cuando éstos estaban en negativo en 2012, año del rescate a la Banca por órdenes de Bruselas. Qué casualidad, la misma cifra que necesitó el rescate bancario para cubrir sus agujeros inmobiliarios y especulativos. Circunstancia ésta que no se supo hasta un año después, que es cuando lo publicó la prensa sin mucha algarada porque estábamos en plena crisis de la prima de riesgo… ¡Y qué raro! El primero que lo publicó en 2013 fue The Wall Street Journal. Poco después se hacía eco la prensa española y, en 2017, la prensa extranjera de nuevo volvía a recordar que el gobierno español estaba saqueando el fondo de pensiones. Y no es mío el verbo utilizado, sino del diario alemán Der Spiegel, cuyo artículo reproducía La Vanguardia.

Entendemos pues la gran indignación de nuestros mayores. Los jóvenes ni se lo plantean, porque ya están resignados a que no cobrarán porque no habrán cotizado lo suficiente ni tendrán un salario digno que les permita ahorrar para un plan privado. Los pensionistas han sido los grandes paganos de esta crisis, que comenzó con el robo de las preferentes, vendidas sin escrúpulos a los jubilados para esquilmarles sus últimos ahorros. Siguió con las ridículas subidas del 0,25% de su pensión, que han evitado que el sistema se derrumbe al ser el sostén de hijos y nietos en paro. Y, ahora, nos enteramos de que han estado sosteniendo al Estado por un montante igual y en el mismo año en que el Gobierno de Mariano Rajoy rescataba a la Banca. Bien. La cuadratura del círculo. Y hace una semana que están en la calle ignorando esto último, en su mayoría. Verán ustedes cuando se enteren…

Pagar con cargo a los presupuestos, contabilizar toda la vida laboral, cobrar según lo cotizado, capitalizar parte de la pensión, compaginar con pensión privada, compaginar jubilación parcial con trabajo a tiempo parcial. ¿Qué más se puede hacer? Elevar la cotización de empresas y empresarios autónomos según la renta, elevar impuestos de capital y de patrimonio, limitar o eliminar las prejubilaciones -ejército, banca…-, control exhaustivo de las pensiones de invalidez e incapacidad, eliminar privilegios de los cargos electos a Parlamento y Senado. ¡Ah!, ¿no lo sabían? Con menos de dos legislaturas -siete años- adquieren el derecho a la máxima retribución de jubilación gracias a un complemento respecto de la suya real. Mientras que un ciudadano de a pie debe cotizar por el máximo los últimos 15 años para recibir el 50%. No importa que haya cotizado el resto de su vida por el máximo si los últimos 15 no lo ha hecho, no le vale. Además, tienen un plan privado -palabra mágica-, el Plan de Previsión Social gestionado por el BBVA y que se nutre en parte del sueldo y en parte de al Mesa del Congreso, es decir, con cargo a los presupuestos del Estado, pagado por todos nosotros. Verán ustedes cuando se enteren…

¿Y qué dice Europa? Poca cosa porque el sistema de pensiones es de competencia estatal. Aparte de alguna norma que unifica criterios a la hora de compatibilizar pensiones de distintos países de la Unión, cuenta con un supervisor, la Autoridad Europea de Seguros y Jubilación. Fíjense, ya van juntos. Porque van en el mismo camino. Recordemos, Bruselas hace años que es de mayoría conservadora. Y la Comisión Europa, su gobierno, acaba de publicar una Recomendación, el plan Pan-Europeo de Pensión Personal (PEPP). Que no es mala idea, porque intenta unificar las pensiones de los ciudadanos europeos en toda la Unión, para que lo cotizado en un país sea fácilmente trasladadle a otro, como ocurre con las públicas. En proyecto, el PEPP es una forma de promover la participación de los ciudadanos europeos en las pensiones privadas y que aporten sus fondos a inversiones a largo plazo. Como no quedamos escarmentados con la última crisis… Imaginen que las aseguradoras quiebran como lo han hecho los bancos.

¿Y qué hace Europa? Hay de todo. Los países nórdicos usan la fórmula pay-as-you-go, cotizando según la renta en un fondo público, con sólo el 2% capitalizado. En otros países existe la fórmula mixta que compagina pensión publica y privada de forma voluntaria. La del Reino Unido es la más propensa al fondo privado. Lo alemanes también tienen pensiones privadas, mientras que Italia y Francia apuestan por la pública, ligada a los presupuestos generales del Estado. Y son las pensiones más altas. 

¿Por qué, pues, tanto empeño? Hace años que Bruselas está consultando al sector. Ya en 2016 publicó su propuesta con una consulta pública. ¿Y a quién preguntó? Pues a Insurance Europe (federación europea de aseguradoras), Vanguard (fondo de inversión de activos norteamericano, segundo en el mundo), European Banking Federation, Sanofi (farmacéutica francesa que cotiza en Bolsa), BlackRock ( (fondo de inversión de activos norteamericano, primero en el mundo), Amice (Asociación de Mutuas y Cooperativas de Aseguradoras), CNP Assurances Fidelity International (Grupo asegurador para Europa y América Latina), Pensions Europe (lobby europeo de aseguradoras y fondos de inversión), Financial Services User Group (FSUG), Aviva Spain (compañía de seguros líder en Europa). Del otro lado sólo estaba Finance Watch, grupo creado en 2010 como contrapoder a los lobbies bancarios.

Pero no son sólo el Gobierno español y el europeo los que empujan hacia el abismo. El Fondo Monetario Internacional (FMI) viene aconsejado por activa y por pasiva que los españoles se hagan un plan de pensiones privado para prevenir la exigua pensión que les quedará después de diez años de crisis, con desempleo, trabajos precarios y bajas cotizaciones. Además, de la bajada sufrida tras la congelación de las pensiones o los aumentos desvinculados del IPC que coadyuvan a la precariedad de la tercera edad. La alternativa, dice el FMI, es dejar entrar a 5,5 millones de inmigrantes que equilibren la pirámide poblacional, a la que le han dado la vuelta las nulas políticas de conciliación familiar y el desempleo juvenil. De nuevo, el FMI se frota las manos por recoger su parte del pastel y da ideas, como ligar la pensión a la esperanza de vida o promover la hipoteca inversa y que los pensionistas vendan su patrimonio inmobiliario, que es la base principal del ahorro en España. Otra vez lo buitres sobrevolando este país…

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