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EL TINTERO / OPINIÓN

Locos, inocentes y desamparados

Quizá la Patrona de Valencia que estos días festejamos con multitud de actos religiosos y culturales, deba ser la de todos los españoles que se sienten desamparados por los políticos que han demostrado que el personalismo está por encima del interés general y el sentido de Estado

8/05/2016 - 

Vivimos tiempos complejos, convulsos y preocupantes. Asistimos a la hora de la comida o la cena a unos telediarios que combinan ciudades en ruinas y atentados en mercados en países no tan lejanos geográficamente como creemos; miles de personas que vagan entre fronteras, campos y ríos buscando un lugar donde asentarse en lugares muy cercanos y; políticos parlanchines y dialécticamente bastante incompetentes que nos provocan cierto cabreo a la vuelta de la esquina.

La inocencia, ese valor que los adultos reconocemos y admiramos en los niños y que nos encanta sólo recordarla pero jamás practicarla. Entiéndase la inocencia no como “exención de culpa en un delito”, sino como una cualidad que es hermana de la bondad y la sinceridad, puesto que denota falta de malicia. Quien osa practicarla en nuestra sociedad, se le tilda de tonto o ignorante. Y por supuesto en política, máxime en los últimos tiempos, es difícil encontrar esta cualidad entre los líderes que deberían representarnos con mayor diligencia y seriedad. 

En estos meses hemos conocido mejor a los nuevos actores que llegaron al Congreso tras el 20D, y muchos de ustedes pensarán, “¿nos toman por tontos o estamos locos?”. Porque hacen justo lo contrario de lo que decían y además con el arrojo de explicarnos que son muy coherentes. Recordábamos hace unas semanas la importancia de leer, mucho me temo que nuestros políticos andan ocupados con importantes asuntos, pero seguro que al menos leen algo de prensa, así que bueno es recordar citas e ideas como ésta:

«Los que aspiren al gobierno del Estado deberán tener presentes siempre dos máximas: la primera, que han de mirar de tal manera por el bien común, que a él se refieran todas sus acciones, olvidándose de sus propias conveniencias; la segunda, que todas sus preocupaciones y toda su vigilancia se extiendan a la totalidad del Estado, no sea que por mostrarse celosos de una parte se desentiendan de las demás»

Cicerón, De Officiis

Quizá la Patrona de Valencia que estos días festejamos con multitud de actos religiosos y culturales, deba ser la de todos los españoles que se sienten desamparados por los políticos que han demostrado que el personalismo está por encima del interés general y el sentido de Estado. Vamos a otra cita electoral con los mismos protagonistas, aunque ahora conocemos mejor a todos y como se suele decir, la información es poder, así que ahora hay más elementos de juicio. Por ejemplo, que Izquierda Unida decide desunirse y lanzarse en brazos de coleta morada que con su tono alambicado y apacible –como el otro día en la entrevista radiofónica con Carlos Herrera– les garantizará respeto a las siglas y los candidatos, mientras él se relamen mirando a su próxima presa, el PSOE de Sánchez, de quien ha dicho: “yo quiero pactar un gobierno progresista con el partido socialista para que gobernemos juntos”.

Un mes después de las elecciones del 20D, el Catedrático de Ciencia Política de la Universidad Complutense de Madrid, Antonio Elorza definía con claridad el perfil político del líder de Podemos: “Pablo Iglesias es un político actuante en la democracia, en rigor no un demócrata. Por eso, en la estela de Lenin, las alianzas carecen de valor en sí mismas, y otro tanto sucede con los fines sociales o económicos que persigan, si no permiten aprovechar la convergencia para imponerse al aliado transitorio.” Imagino que algún lector, en legítima práctica de su inocencia pensará que exagera el señor Elorza, pero recientemente y tras estos meses donde vamos conociendo más al líder podemita, las afirmaciones de este catedrático ganan valor y vigencia. La estrategia maquiavélica del líder de Podemos es alcanzar el poder unificando un gran frente anti PP.

Ante unos meses donde veremos y oiremos de todo, muchos nos vamos a sentir ‘locos, inocentes y desamparados’, todo al mismo tiempo o por separado. Para proteger a los más débiles creó el Padre Jofre a principios del siglo XV la Casa Hospital de Ignoscents, Folls e Orats que tuvo como patrona a la Virgen de los Desamparados y que desde 1961 lo es de la Región Valenciana. Muchos serán los que en público y en privado le pidan amparo y protección porque vamos a necesitarla, pese a que nuestro alcalde decida ignorarla. 

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