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imágenes que dictaban cómo debían pensar y actuar 

Lo que la cerámica nos cuenta de las mujeres de la Antigua Grecia

29/12/2021 - 

CASTELLÓ. Mujeres que tejen; mujeres siendo madres; mujeres que cuidan de su belleza. La mayoría de jarrones de la Antigua Grecia vienen a representar estas tres escenas. Unas pinturas en la que se evidencia que las principales obligaciones femeninas eran ser una mujer virtuosa que, básicamente, tejiera y confeccionara los ropajes de sus maridos y, por otro parte, que cumpliera con el matrimonio y la maternidad. El arte no es solo valioso por su estética, también, como es evidente por sus mensajes. Ayudan a explicar la historia y son pieza clave para comprender el pasado pero también el presente. 

"La apreciación de la cerámica debe ir más allá de lo decorativo, puesto que jugó un papel importante en la transmisión cultural de su momento. Las pinturas no describen situaciones, comunican identidad. Los elementos representados no son meras cosas, son un juego de signos que convocan ante el espectador construcciones ideológicas. En la sociedad patriarcal griega fueron uno de los mecanismos de control sobre el comportamiento femenino: indican a la mujer cómo debe actuar, cómo debe pensar, con quién puede interactuar", explica Cora Dukelsky. La investigadora acaba de publicar un artículo, dentro de la revista feminista Asparkia de la Universitat Jaume I, en el que analiza diversas piezas cerámicas, con el objetivo de esclarecer cuál fue el papel de las mujeres en la Antigua Grecia. 

En un momento histórico en el que no había ni series, ni libros, ni programas televisivos que crearan cánones, esta fue la principal forma que encontraron de retratar sus vidas, pero también de transmitir ideología.

"En las imágenes muchas mujeres tejen pero muy pocas cocinan o atienden a sus niños. Muchas se acicalan o se perfuman, pocas lavan la ropa. La lectura literal de las imágenes podría engañarnos", adiverte Dukelsky. Y es que, aunque puede parecer que se plasmaba una imagen de una mujer trabajadora y valida por si sola, la lectura que extraen los expertos es que las pinturas servían para complacer al hombre y de ahí que solo se representara a la mujer de una manera que les generara placer, aunque se dejará con ello fuera muchas otras realidades. "La actividad representada más frecuentemente en la cerámica es la del tejido. Se considera que hilar y tejer son las tareas que caracterizan la feminidad y la virtud de las mujeres. Es una tarea prestigiosa y constituía unos de los indicios de la riqueza de una casa". Tanto que, las piezas textiles incluso podían ser utilizadas como forma de pago de rescates, como botín de guerra o como ofrendas en los santuarios. 

Por otra parte, si algo se aprecia en los diferentes jarrones es que siempre aparece la mujer representada en la espera privada. "Conocemos más de cerca las actividades masculinas dado que se desarrollaban en el espacio público. Pero una mujer virtuosa no aparece en público salvo en algunos festivales religiosos", señala Dukelsky. Pone por caso la investigadora las escenas nupciales. Solo aquí aparece representada la mujer, pero muy pocas veces lo hace junto a su esposo. "Cada uno tiene sus labores específicas y su espacio propio. Por eso, una vez finaliza la ceremonia, ya no vuelven a aparecer reunidos". 

Para la investigadora, una conclusión muy clara que se puede extraer del arte cerámico en la Antigua Grecia es que la sociedad patriarcal buscaba en todo momento exaltar los valores masculinos y solo evocaba los femeninos por las necesidades y expectativas del propio hombre. "Los motivos que adornan la superficie de muchas piezas nos dan claves para comprender que en público las mujeres deben vestir pudorosamente, protegerse frente a las habladurías de la ciudad, y en privado cumplir con sus responsabilidades de dueña de casa, simbolizadas con los objetos asociados al tejido, y acicalarse para enamorar al esposo". 

En resumidas cuentas, las mujeres y sus tareas no están representadas como una realidad concreta". Son imágenes genéricas que, como remarca el estudio de la UJI, están destinadas a "gratificar, a satisfacer el deseo de los hombres de tener en sus hogares mujeres bellas, sensuales y exclusivamente dedicados a complacerlos y a trabajar para ellos." La imagen con la que abrimos el artículo expone todos los atributos de la 'mujer ideal' en la antigüedad: "el arreglo personal, la actividad textil, la reclusión". 

No será hasta tiempo más tarde cuando el mercado de la cerámica se transformará y dejará de atender los gustos únicamente de compradores masculinos, únicos hasta entonces, ya que muchos de estos estarán participando en guerras. Las esposas pasarán a ocuparse de la compra de alfarería y las exigencias de la nueva clientela modificará la iconografía y las escenas.

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