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Piden que las multas empiecen después de Navidad

Los comerciantes del centro temen que las cámaras de Ciutat Vella dificulten los suministros

30/10/2021 - 

VALÈNCIA. Las cámaras para controlar el acceso de vehículos no autorizados al corazón de Ciutat Vella es ya una realidad. Desde el pasado 18 de octubre, estos dispositivos se encuentran en pleno funcionamiento. Aunque, eso sí, por el momento en mera misión informativa, puesto que no será hasta el próximo 1 de diciembre cuando empiecen a multar

Sin embargo, el malestar entre los comerciantes de la zona ya se empieza a notar, sobre todo al notar las primeras consecuencias de la puesta en marcha del mecanismo. Y es que, más que preocupados por los consumidores, lo que verdaderamente les inquieta es que la restricción de conductores pueda tener un impacto negativo sobre los suministros

La creación de un Área de Prioridad Residencial (APR) implica que ningún vehículo podrá circular por el entorno a no ser que disponga de un permiso otorgado por el Ayuntamiento. Este permiso está orientado a residentes, personas que tienen un garaje, los comerciantes y trabajadores del área. Asimismo, también podrán acceder los taxis, el transporte público, los vehículos de emergencias y los de personas con movilidad reducida.

En lo que tiene que ver con los vehículos para el abastecimiento de los negocios, el permiso puede ser de varios tipos. Por un lado, los repartidores más asiduos pueden pedir el acceso a título personal, por lo que serían capaces de acceder permanentemente al área siempre y cuando fueran capaces de identificarse como tal. 

Por otro lado, cada uno de los negocios que operan dentro de la zona tienen derecho a pedir el acceso ilimitado para dos vehículos, que pueden ser o bien de los propietarios o bien de los repartidores más habituales. Y, finalmente, la norma también contempla que cada una de las empresas deje pasar a 10 vehículos al mes. Eso sí, de forma puntual.

Sin embargo, los comerciantes del centro histórico no creen que esta teoría sea tan fácil de trasladar a la práctica, y temen que las nuevas restricciones puedan dejar una huella negativa sobre los abastecimientos que diariamente necesitan para poner en marcha sus negocios. Y es que, las complejidades del sistema y también su novedad les llevan a creer que, tal vez, la confusión hará que el transporte se resienta durante unos meses.

Tampoco acogen con especial ilusión que la medida se vaya a poner en marcha a las puertas de la campaña de Navidad, mucho menos en un año tan complicado como este 2021. Y, por encima de todo, también lamentan que no se haya esperado a que acaben las obras de algunas de las principales arterias y plazas de la ciudad: "Estamos de acuerdo con el fondo pero no con la forma", lamentaban desde la agrupación Comerciantes del Centro

Foto: KIKE TABERNER

"Consideramos que las restricciones al tráfico se tendrían que haber implantado cuando todo estuviera ya listo para los peatones, y no en medio de las obras", añaden al respecto. En este sentido, sugieren que una buena fecha podría haber sido por ejemplo el mes de abril, cuando el centro ya hubiera adquirido su forma definitiva y, ya de paso, estuviera agotada la campaña de Navidad. "Somos realistas, no queremos que el centro se use como atajo para los vehículos, pero consideramos que no es el momento más lógico", concluyen.

En cuanto al abastecimiento, también presentan serias dudas: "Los asociados ya están haciendo la campaña de recogida de matrículas, porque todos los transportistas tienen que tener su autorización", explican. Aun así, la medida les coge de nuevas y muchos de los comerciantes todavía tienen dudas sobre cómo pedir los permisos relacionados con el suministro. Y, del mismo modo, también presentan dudas sobre la disposición de los profesionales del sector para adaptarse a las nuevas circunstancias. 

También desde la agrupación Ciutat Vella i Viva tienen algunas reticencias ante el futuro del transporte a partir del momento en el que se empiece a multar. En este sentido, inciden en que cada uno de los comercios dispone únicamente de dos permisos permanentes para poder acceder al entorno de Ciutat Vella, lo cual "complica logísticamente" las actividades de reparto que se producen en el día a día. "Vender no es solo ponerse detrás del mostrador, también tenemos proveedores", inciden. 

Asimismo, también se suman a las críticas por no haber esperado al final de las obras en lugares como por ejemplo la plaza de Brujas. Y, finalmente, muestran una ligera preocupación por la reacción de los consumidores: "Ya nos han llegado algunas llamadas preguntando por el cierre de Ciutat Vella", aseguran. Así, aunque ponen el foco principal sobre la descarga del género, también lidian con las reticencias de algunos consumidores. 

Las entradas a los parkings están libres de multa

En este sentido, cabe recordar que las entradas a los principales aparcamientos del centro histórico están fuera del ámbito de actuación de las cinco cámaras que controlan el acceso a Ciutat Vella. Así, los consumidores podrán entrar con sus vehículos sin peligro alguno de multa para luego desplazarse caminando hasta los comercios o la hostelería del entorno.

Sin embargo, desde el la Asociación de Vendedores del Mercado Central han apuntado que dos de las cámaras entran actualmente en conflicto con los desvíos de tráfico que se producen a raíz de las obras de remodelación de la plaza de Brujas: la de la calle María Cristina y la de la calle Vieja de la Paja. De este modo, han denunciado que el sistema de control se ponga ya en marcha cuando, según apuntan, se les prometió que esto no sucedería hasta el momento en el que se recuperase la actividad normal. 

Y es que, los cortes de tráfico han obligado a reordenar la circulación por algunas calles, lo que en última instancia ha provocado que la actividad en los alrededores del Mercado Central interfiera con las dos cámaras mencionadas, cosa que no sucederá cuando todo vuelva a su estado previsto. 

Foto: EVA MÁÑEZ

Además, en este mismo sentido, los vendedores también han pedido que no se cambie el sentido de la calle Calabazas, ya que en las actuales circunstancias es la única que garantiza la buena labor de carga y descargada para los proveedores. De este modo, han lamentado que el cambio de sentido desvía a los camiones hacia zonas peatonales o "les obliga a dar una vuelta por toda la ciudad". Por ello, piden "respeto y empatía" para los profesionales del sector. 

Finamente, la Federación de Hostelería ha pedido que la campaña informativa se alargue más allá del 1 de diciembre: "Sería conveniente dejar pasar más tiempo para habituarse al procedimiento, y también para dar de alta a los vehículos que todavía no están registrados", han considerado. "La campaña de Navidad podría ser como un periodo para tesar mejor el sistema sin sancionar", proponen al respecto. 

Cabe recordar que la sanción por acceder a Ciutat Vella sin permiso ascenderá a los 200 euros. Una medida que se ha puesto en marcha desde el área de Movilidad Sostenible que dirige Giuseppe Grezzi y que tiene como objetivo bajar la intensidad del tráfico y reducir la contaminación tanto acústica como ambiental. Asimismo, la declaración de la APR también busca el ahorro en el consumo de energía y la pacificación del entorno. 

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