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grand place / OPINIÓN

#MeToo (yo también tengo un Máster)

10/04/2018 - 

VALÈNCIA. No, no se asusten. No voy a contarles las mil y una vicisitudes que rodearon mi Máster en Estudios Internacionales y de la Unión Europea, por lo exigente; ni las de la presidenta de la Comunidad de Madrid, por lo indecente. Voy a hablar del #MeToo que también se prepara allende los mares. Y es que tenía que ser Hollywood quien diera la voz de alarma para que el resto del mundo eche a andar en pos de la igualdad de género y del rechazo a todo tipo de violencia contra la mujer. Lo digo de vuelta y aún con el doble jet lag de ida y vuelta de mi viaje relámpago de tres días a Santo Domingo, República Dominicana, el Caribe.

Que no es para dar envidia -bueno, también-, sino para contar mi periplo por los mares del sur, con motivo de la campaña contra la violencia de género del gobierno dominicano. “Ni una sola” se llama la campaña mediática del Plan Nacional contra la Violencia de Género, lanzada por la Procuraduría General de la República Dominicana, que lidera Jean Alain Rodríguez. Con motivo de la celebración del Día Nacional del Periodista, que allí se celebra el 5 de abril, fui invitada a explicar el papel de los medios en la sensibilización de la sociedad ante la violencia machista, por la Directora de Comunicación del Ministerio Público, Julieta Tejada.

Con un equipo de profesionales de 60 personas a lo largo y ancho del país, Julieta Tejada tiene que lidiar con una prensa local que sigue titulando: “Mata a su mujer por celos”. La excusa de la inmediatez de los medios digitales o de la invasión en el espacio público de la comunicación de las redes sociales no justifica la falta de profesionalidad de los periodistas ni les exime de su obligación para difundir una información veraz, como exigen las leyes y los códigos éticos. Este problema, que tampoco en España se ha superado totalmente, fue objeto de estudio y debate hace diez años en la Universitat de València, bajo la dirección de tres profesores: José María Bernardo Paniagua, Elena Martínez y Gonzalo Montiel.

 

Durante un año, se desarrolló en un ciclo de conferencias que reunió a otros 17 profesionales del derecho y de los medios de comunicación, y culminó un año después con un libro editado en 2009 por Tirant, “Retos de la Comunicación ante la Violencia de género”. Los análisis, tanto jurídicos como periodísticos, sirvieron para llevar a concluir la importante labor de los periodistas de tribunales en la denuncia, sensibilización y visibilización de esta violencia, y de los medios disuasorios con que responde la ley. 

No hay excusa para decir, “es que somos un país latino y machista…”. No. “Feminicidios” -como allí se llaman las muertes de las mujeres a manos de un hombre con quien ha mediado una relación afectiva- hay también en Dinamarca. Ningún país del mundo escapa de la violencia machista que acaba con la vida de las mujeres como la manifestación más extrema de la desigualdad entre el hombre y la mujer. Hasta el país que presume de tener los mejores índices de educación escolar y el nivel más alto de excelencia en su sistema de enseñanza, Finlandia, no escapa a esa lacra figurando entre los primeros puestos del ranking mundial de violencia contra la mujer, junto a Suecia y Dinamarca. 

¿Significa eso que las sociedades nórdicas son más desiguales que las musulmanas?, por poner un ejemplo. No. Significa que en estos países la violencia de genero se califica, se cuantifica y se tipifica; es decir, tiene nombre, tiene cifras y tiene castigo. En los países musulmanes la norma es la desigualdad y la discriminación de la mujer. Y la violencia de género ni siquiera tiene ese plus de reproche penal ni de reproche social con el que cuenta Finlandia. Pero también en Finlandia existe.

 

Por eso, los medios coadyuvan a la reeducación de una sociedad que no se muestra suficientemente resilente, cumpliendo con la función de responsables sociales que les otorga el artículo 20 de la Constitución Española como difusores de una información veraz. El rigor debe acompañar este oficio, al tiempo que se les exige un plus que viene dado por la propia sensibilidad, especialización y autoformación. La campaña que implica a los medios de comunicación es una de las 22 acciones del Plan Nacional de la República Dominicana contra la violencia de género.

Difícil de acometer si, además, implica los sucesivos cambios legislativos que fueron acometiendo, por ejemplo, los gobiernos españoles en los últimos 20 años. En el Parlamento español se consensúa en estos momentos la principal reforma de la Ley Orgánica 1/2004 de Medidas Integrales de Protección contra los Actos de Violencia de Género, considerada la joya de la corona. Pero no hay excusa. #Time’sUp. Lo ha dicho el mundo. Y lo dice la República Dominicana, dando un paso al frente. 

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