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crónicas por los otros / OPINIÓN

Mi maternidad

Foto: ANDREA SAVALL Y MARTA LLORENS

En una semana tan feminista y femenina como esta, la maternidad es uno de los ejes que va unido a la condición de mujer. La maternidad y el derecho a elegir no ser madre

9/03/2019 - 

Esta semana he vuelto a la tele. Y me ha venido toda la nostalgia del mundo. Por volver a la tele de nuevo y recordar cuando trabajaba en ella; y por el motivo de mi visita. La maternidad y la conciliación.

Me resultó muy interesante compartir espacio televisivo de À Punt Directe con otras mujeres para hablar de la maternidad. Cada una con su enfoque y sus puntos de vista. Yo era la única mujer que había decidido ser madre (al margen de la presentadora Carolina Ferre, valiente con tres hijos en casa).

Hablé de mi maternidad, de cómo lo había vivido, de cómo había conciliado y de los juicios a los que nos exponemos las madres cuando criamos fuera de los cánones establecidos. Conté que he elegido una crianza muy cuestionada por el sistema en el que vivimos.

Una crianza que no siempre se apoya y una crianza que va contra los pilares de este sistema productivo. Una crianza que prioriza la vida familiar y la vida de mi bebé.

Conté que durante la lactancia nunca me sentí cuestionada hasta que mi hija se iba haciendo mayor, entonces ya no estaba tan bien visto que le diera pecho en lugares públicos. Mientras son bebés no es problema pero cuando ya tienen dientes y andan, la mirada de parte de la sociedad cambia.

Dormir con mi hija es otra de las realidades bastante cuestionada que yo no cambiaría por nada del mundo. Y otros tantos hábitos más que elegimos quienes decidimos apostar por la crianza de apego en solitario. Una crianza que supone más sacrifico en algunas cosas sobre todo cuando crías sola, sin pareja y sin tribu pero que tiene multitud de recompensas. Una crianza elegida y que puedo llevar a cabo gracias al apoyo familiar con que cuento.

Salí de la tele pensando en que el encanto y el desencanto de la maternidad y esta relación de amor /odio que algunas mujeres hemos sentido alguna vez con ser madre o no serlo viene muy marcado con la libertad a la hora de decidir y el sistema en el que vivimos. Ser madre no es una decisión que nos lo pongan fácil.

El derecho a no ser madre

Mi compañera Marta López, activista feminista), en diferentes colectivos feministas de la ciudad de Valencia, reivindicaba el respeto a cualquier decisión. Y no puedo estar más de acuerdo con ella. A ser madre o a decidir no serlo y no sentirse juzgada o cuestionada. Creo que no me equivoco si hablo en nombre de muchas mujeres en que lo importante es poder decidir.

Foto: YAHYA ERFAN /EFE

En este punto entran las políticas sociales y políticas de un país que reivindicamos para que la mujer tengan apoyos desde el sistema público si quieren ser madres y no pueden y poder no serlo si deciden que no.

El aborto es un tema muy delicado y es ya bastante duro como para no tener un sistema sanitario público que lo haga más fácil y menos doloroso. Y aprovecho para recordar el derecho a tener unos partos más humanizados con un sistema público preparado para ello.

Yo estoy encantada con mi maternidad pero reivindico el respeto a quienes deciden no ser madres. Porque creo que tan frustrante debe ser para una mujer que quiere ser madre, no poder serlo; como haber sido madre sin quererlo, sin elegirlo. Aquí me gustaría recomendar el documental M-otherhood, es un proyecto documental de Laura García y Inés Peris, co-directoras, que tiene como objetivo principal contribuir a normalizar la elección de no tener hijos.

Me resulta curioso cuando hablamos en la mesa de las tareas que hay que hacer cuando tienes hijos o hijas como llevarlos al médico, recogerlos y llevarlos a los colegios, organizar las tareas de las casas por y para ellos, etc. En esa carga que supone parta algunas madres. Y desde mi posición de haber podido elegir no me resulta una obligación. Al contrario. Me resulta un regalo de la vida. Un regalo el poder haber hecho todas estas tareas desde que nació mi hija. Y mi búsqueda de una conciliación familiar y laboral real ha sido siempre por poder seguir ejerciendo estas tareas. Pero soy consciente que yo he podido elegir. Y pienso en las mujeres que no pueden elegir.

Y pienso en esas mujeres que conozco cuando voy allí. Esas mujeres que no han podido elegir desde una posición poderosa y consciente como la mía.

Esa mujer afgana

Y pienso en esas mujeres que conozco en países desarrollados. Y me viene a la cabeza y al recuerdo esa mujer afgana que conocí este año bella por dentro y bella por fuera. Esa mujer valiente que la vida me ha puesto delante para aprender, valorar y admirar. Esa mujer casada tres veces, con 5 hijos y dos nietos de 20 años. Ella tiene 50 años ahora y sigue siendo joven por dentro y por fuera.

La casaron con 15 años con el hijo de otra familia vecina de la suya. Todos vivían ya en Inglaterra a donde huyeron desde Afganistán. Su primer hijo lo tuvo a los 16 años y a los 22 años ya tenía 4 hijos. Rompió con su familia y se divorció. Entonces se casó por conveniencia con otro hombre afgano también. Entonces tuvo su quinto hijo. Se volvió a divorciar y con los años se casó por amor con un americano. La historia no duró mucho pero, ella dice, que al menos se casó por amor.

Hoy es una mujer fuerte, valiente y luchadora. Una mujer que rompió con su familia, su cultura y sus costumbres. Una mujer que rompió con el machismo y el patriarcado de su familia. Una mujer de la que tengo mucho que aprender y que hace que otras mujeres vivamos mejor gracias a luchadoras como ella.

La semana que viene… ¡más!

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