Arde Bogotá: "El lugar donde he nacido no tiene por qué ser tan limitante"

Entrevista

Cartagena

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La banda cartagenera presenta su tercer disco, Manufacturas del Club de la Gente Sola (MCGS), grabado en Los Ángeles con Joe Chiccarelli consagrados como una de las bandas más importantes de su generación en España. Prueba de ello es que, antes de lanzar el disco al mercado, las entradas de los primeros conciertos de presentación volaron. Los cartageneros giraran en este final de año por Vigo, Gijón, Madrid,La Zubia, Málaga Valencia, Alicante y Murcia En esta charla Antonio, Dani, Jota y Pepe hablan de la búsqueda de nuevos sonidos, del miedo a decepcionar y de las inseguridades que el éxito no ha borrado, además de su deseo de que otros jóvenes de Cartagena encuentren en su trayectoria una razón para intentarlo. 

Pregunta. Llegáis al tercer disco consolidados como una de las bandas del momento en España. El éxito del primero os generó ciertos miedos ante el segundo. ¿Con qué temores habéis afrontado ahora la composición de este nuevo trabajo?

Antonio. Sí, creo que cuanto más atesoras algo, más miedo creas respecto a ello. El proyecto ha llegado a un punto muy superior al que imaginábamos la primera vez que nos vimos. Eso te genera la sensación de: «Hostia, ¿y si no le gusta a la gente?».

Es una sensación que después termina por desaparecer y, afortunadamente, imperan la implicación creativa y el gusto por hacer lo que te pide el cuerpo. Pero había un miedo grande, sobre todo cuando ya estás fuera del espacio creativo y dices: «Hostia, ¿qué es esto que hemos hecho? Vamos a ver…». Ese miedo no desaparece. Creo que solo lo mitiga confiar en que estamos haciendo lo que nos gusta a nosotros.

P. Hablas de hacer lo que os nace. ¿Cómo encontráis el equilibrio entre seguir haciendo lo que ya gusta a vuestros seguidores y arriesgaros con algo que quizá no guste tanto como lo anterior?

Dani. Tenemos la suerte de que nunca hemos pensado en si le gustaba a la gente, sino en si nos gustaba a nosotros. Como también somos gente que consume música, quizá eso se cuele un poco. Pero no creo que hayamos estado pensando en si iba a gustar. Corregidme si me equivoco. Hemos hecho el disco que queríamos hacer y, sobre todo, el que sentíamos que tocaba al mirar nuestra propia discografía, corta hasta el momento: por el momento en el que estábamos, por las bandas que escuchábamos o por lo que sentíamos dentro. También tenemos la suerte de que parece que a la gente le está gustando.

Al final, el local de ensayo y el estudio siguen siendo espacios donde, cuando nos juntamos, aparece la magia del primer día, la conexión entre nosotros. Cuando estamos discutiendo, debatiendo y tirándonos de los pelos para armar una canción, no estamos pensando en si le va a gustar a la primera fila.

A veces se cuelan comentarios. Pero muchas veces no tienen que ver con si va a gustar o no, sino con: "Con esta canción, que nos encanta, se acabó nuestra carrera" (risas). Pensamos que algo que nos encanta a nosotros es imposible que guste fuera. Así que creo que sucede incluso lo contrario.

  • Concierto de Radio3 en el CIM. -

P. El concepto del disco habla de construir un corazón que no sienta. Una de las frases que más me ha llamado la atención es "ese dolor que aparece cuando te quieren mal". ¿Qué habéis vivido o sentido para llegar a esa idea, alrededor de la que gira todo el álbum?

Antonio. El álbum vuelve a estar compuesto por canciones sobre cosas que nos han pasado, fotografías de momentos que hemos vivido y reflexiones que nacen de ellos. A partir de ahí fuimos armando el concepto. Creo que, en general, es una sensación que he visto en más amigos: encontrarte con emociones que no sabes digerir, que no sabes catalizar, que no sabes de dónde han venido. Nosotros hemos tratado de explicarlas así. Es un álbum lleno de vivencias y de cosas que nos han pasado.

P. Uno de los saltos de este disco está en la producción, con Joe Chiccarelli, una referencia en el mundo de la música. ¿Por qué cambiar de productor y buscar otros sonidos? ¿Por qué contar con él?

Jota. La figura de Joe aparece en un momento en el que estábamos experimentando con salir de nuestra manera de entender el rock. Desde que empezamos a componer este disco, y cuando hacemos canciones como Señor Herrero, empieza a vertebrarse el mapa sonoro que queremos transitar.

Eso incluye cosas nuevas, como cadencias del flamenco, el pasodoble… Si hubiera dependido de nosotros, habríamos adornado más el disco con esas influencias. Pero buscábamos, sobre todo, un productor que no fuera de aquí. Aquí ya saben cómo funcionamos y en qué circuito estamos. Queríamos contar con alguien que partiera de cero y no supiera casi nada de esta banda.

La búsqueda pasó por distintos productores extranjeros con los que intentamos encontrar esa conexión. Nos quedamos con Joe porque está enamorado del proyecto y de la banda. Cree ciegamente en la música que hacemos, sobre todo a raíz de escuchar La Torre Picasso y otras canciones. Cuando nos reunimos con él, dijo: "Hago lo que haga falta". Y lo que hacía falta era que viniese a Cartagena.

Joe vino a Cartagena. Si alguien que vive literalmente en la otra punta del planeta estaba dispuesto a hacer ese esfuerzo, valía la pena. Estuvimos trabajando las canciones en nuestro local y pudimos ver hacia dónde iba su entendimiento del álbum, de las letras y del concepto. También nos hizo intentar huir de nuestra manera de hacer las canciones.

Tenemos una forma de hacerlas que es efusiva, que sigue un patrón, y somos conscientes de ello. Pero lo fuimos más cuando él nos dijo: "Vosotros ya sabéis hacer las canciones así. Vamos a probar de otra manera". Al final nos quedamos con él y estuvimos contentos con la experimentación.

No nos quedó otra que irnos a Los Ángeles. Nosotros nos habríamos quedado aquí, o en La Aparecida, no más lejos. Pero, entre el estudio que barajábamos en el sur de Francia, que era demasiado costoso, y Los Ángeles, lo más lógico era irse a Los Ángeles. También nos vino muy bien porque era un entorno que no conocíamos. Todo eso afectó al sonido del disco, a nuestra manera de interpretarlo y a cómo nos conocemos como personas.

  • Concierto de Radio3 en el CIM. -

P. ¿Qué os ha aportado Joe y qué ha supuesto grabar fuera de Cartagena, algo nuevo para vosotros?

Jota. Joe tiene una vastísima experiencia con distintos tipos de bandas de rock e incluso de otros géneros: desde Frank Zappa hasta The White Stripes, The Raconteurs, The Strokes… Gente muy distinta. Creo que es una enciclopedia de cómo trabajar la música rock en ese ambiente.

Mientras nosotros habríamos metido todo tipo de influencias en este álbum, él tiraba hacia lo que conocía. Nos decía: «Vamos a cambiar las estructuras de las canciones, a trabajarlas de manera distinta. A mi juicio, no debería haber tanto de esto. Vamos a meter lo que yo considero». Al final, además de productor, es artista, y como artista tiene su propia identidad. La virtud de este disco es que está justo en ese punto medio: nosotros intentando tirar hacia un lado y él hacia el otro. Nos hizo grabar en directo. Gran parte del disco está grabado así, los cuatro en círculo, mirándonos, sufriendo veinte tomas, hartos de todos y de todo. Pero creo que ahí estaba la esencia.

Le preguntábamos: "¿Por qué estamos haciendo quince tomas?". Y nos decía que quizá en la quince no estaba, pero en la dieciséis, de repente, aparecía todo. Te despojas de cualquier coraza y solo queda lo humano, lo visceral, lo chungo. Él lo llamaba el ‘mojo’: "En esta está el mojo". Y no sabemos explicar por qué. Todo esto contribuye mucho al sonido que hemos acabado teniendo en este álbum.

P. Para preparar la entrevista he escuchado el disco varias veces, para interiorizarlo y poder pensar mejores preguntas. ¿Es necesario escucharlo y volver a escucharlo para captar su esencia?

Jota. Si queréis, os paso el micrófono, aunque es verdad que no quiero pasarlo. ¿Te imaginas? Estoy acaparando aquí [ríe]. La respuesta es sí. Para nosotros hubiera sido fácil repetir la fórmula que fue bien y hacer canciones de lo que se llaman hits. Sacar un hit hubiera sido lo sencillo, lo de asegurarnos que tenemos comida en la nevera. Pero fuimos a hacer las canciones que queríamos. Eso hace que primen el concepto y la narrativa, y que no prime ser una máquina de hits. Como decimos muchas veces en el local, entonces fabricaríamos tornillos, y no fabricamos tornillos.

Es un álbum que, de primeras, no entra tan fácilmente como quizá los hits de ‘Cowboys’. Tiene tanta complejidad en sus capas que es necesario escucharlo dos, tres o cuatro veces. Mucha gente no lo va a entender a la primera. Por lo que he ido viendo y por lo que me ha dicho la gente, tienes que escucharlo varias veces para entender toda esa complejidad, todo lo que se sufrió en este disco y, sobre todo, conectar con la narrativa de la canción. Busca que se escuche como se escucha un álbum: de principio a fin, varias veces, con quietud, tiempo y paciencia.

P. El orden de las canciones también está muy bien elegido. Creo que merece la pena escucharlo de principio a fin, sin ponerlo en modo aleatorio.

Jota. Se lo voy a pasar a los risitas [ríe].

Antonio. Al final, también creo que el álbum tiene que ser lo que cada uno quiera. Nosotros hemos hecho una propuesta artística: este es el álbum, en este orden, y cuenta esta historia. Desde luego, en nuestra opinión, cuantas más veces lo escuches, mejor. Pero desde el viernes pasado escapa a nuestro control. Habrá gente que lo escuche aleatoriamente y gente que nunca escuche la canción seis. Eso escapa a tu control y también provoca un poco la risa: bueno, ya se fue.

Dani. A mí sí me parece que está lleno de hits. Es verdad que quizá no es tan intuitivo musicalmente. No son canciones ligeras, como las que sí hemos llegado a hacer en otro momento. Pero creo que son todos hits. Todas las canciones sobreviven por separado y podrían haber sido singles.

Lo que pasa es que, en este punto de nuestra carrera, nuestro nivel de exigencia con la música y con las canciones es muy grande. Seguramente, si este fuera el primer disco que nos tocara hacer, lo veríamos como muy arriesgado. Pero era el momento de hacer esto. Todas las canciones podrían haber sido singles y no sería un drama.

  • Concierto de Radio3 en el CIM. -

P. Lleváis tres discos y un éxito arrollador. Creo que Cartagena se siente orgullosa de vosotros, más allá de que a cada uno le guste o no vuestra música. ¿Ese éxito os ha ayudado a superar inseguridades o miedos, algunos de los que hablasteis en el reportaje de ‘El País Semanal’? ¿Creéis que sois mejores personas que cuando empezasteis?

Pepe. No creo que sea mejor persona que antes, en absoluto. Creo que mis inseguridades, mis cosas y mis taras las agrava. La exposición a mucha gente, que cualquiera pueda opinar… Cualquiera puede opinar de una persona por la calle, pero si esa persona tiene cierta publicidad, van a opinar mal. Estás más expuesto; no hay nada ahí que te haga sentir más seguro. Luego hay espacios en los que sí te sientes más seguro. Por ejemplo, en el escenario, a partir de la tercera canción. Hasta que entro en calor no despierto, pero me siento más seguro que andando por la calle. No es porque me vayan a matar ni a hacer nada de eso, sino porque entro en el artista, en el bajista.

Me gusta mucho el símil que hace Antonio con el cantante: puede hacer volteretas y se siente muy seguro. Yo siento algo muy sólido que no consigo despertar en mi día a día fuera del escenario. Creo que uno tiene que seguir como es. No creo que estar más expuesto o tener muchas reproducciones me haya hecho mejor persona. Eso es un trabajo de mis padres y de las decisiones que he tomado en mi vida.

P. En aquel reportaje algunos contáis que habíais sufrido acoso escolar en la adolescencia. ¿Sentís este éxito como una revancha personal, como un "me lo merezco"? Por poner un símil, como Míchel cuando lo gritó después de marcar un gol, o como Ferran, que había recibido muchas críticas en el Mundial.

Pepe. Les dejaré el micrófono a mis colegas, que han podido sufrir más bullying que yo en el instituto. Pero sí quiero responder a lo que has dicho. He pensado en muchas figuras de mi vida: "Mira ahora lo que he conseguido, cuando no dabas un duro por mí". Eso me ha pasado con muchas personas, tanto en la educación como en lo personal. Y ahora les paso el teléfono… El teléfono [ríe].

Dani. Al menos en mi caso, que sí tuve una mala etapa en el instituto por eso, nunca lo he pensado como algo revanchista. Es verdad que después me he encontrado con algunas de esas personas, gente que estaba en aquella época y que ahora escucha a la banda o que ha llegado a felicitarte. Incluso te adulan un poco. No le doy más importancia de la que tiene. Creo que la virtud, en ese sentido, es saber perdonar, olvidar o dejar atrás, independientemente de si después ha habido éxito o no. Hay que saber perdonar, creo.

Jota. Yo perdono, pero no olvido. Esa gente fue una desgracia en su momento. La gente madura y cambia, y espero que así sea. Tampoco lo siento como algo revanchista, pero me alegra pensar en esa gente que tiene otros intereses y que muchas veces sufre por ser distinta o por salirse de lo típico: "Ah, no juega al fútbol. Vamos a por él".

A día de hoy, lo que hay que hacer es apoyar a ese tipo de personas para que no se frustren y acaben sin ganas de salir, o con sus padres cagados de miedo porque no saben cómo actuar en esas situaciones. Sigue pasando, incluso más que antes. Entonces, para toda esa gente… Me voy a callar, ¿vale? Porque he dicho que perdono, pero no olvido. Que vengan a pedir algo, ¿sabes?.

 

 

P. Lleváis Cartagena por bandera. ¿Puede vuestro éxito, como el de deportistas, actores u otros artistas de la ciudad, ayudar a que crezca, gane importancia y lleguen mejoras en distintos ámbitos al estar en el foco?

Antonio. No lo sé. Ese tipo de circunstancias depende, imagino, de multitud de aspectos que escapan a lo que una banda de músicos puede hacer. Lo que sí pienso a veces, y tengo para honra nuestra, es que el proyecto puede ser inspirador para otros chavales, como nosotros lo fuimos.

Me imagino en el Jiménez: si cuando yo estaba en el instituto hubiera habido una banda o un proyecto cultural, de la índole que fuera, con la repercusión que ha conseguido el nuestro, me habría hecho pensar: "Se puede". Unos chavales de aquí, con sus cosas, que no tienen más relevancia que ningún otro chaval del Jiménez, han llegado a girar por España y por el mundo. Como chaval del Jiménez, habría pensado: "Quizá, si a mí lo que me apetece es ser actor, dibujante o ingeniero, también puedo". El lugar donde he nacido no tiene por qué ser tan limitante. Creo que ese es el impacto que realmente puede tener el proyecto, o el que deseo que tenga.

P. Y, por último, ¿habrá una residencia de Arde Bogotá en Cartagena? Lo habéis comentado en alguna entrevista.

Antonio. Sí que lo dijimos. No sé si una residencia en plan Shakira (risas), pero queremos venir a tocar. Tenemos que venir. La otra vez hicimos dos conciertos y estuvieron súper bien. Así que sí, vendremos a tocar.

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