Baloncesto se lanza a la pista de la 16 Toneladas con 'Un mundo para Glub'

Música y ópera

NUEVO DISCO
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VALÈNCIA. La banda Baloncesto publica Un Mundo para Glub, su segundo álbum, dos años después de Primavera tardía (2024). El disco llega tras cuatro adelantos – 'La gira tardía', 'EVA-03', 'Iridiscente' y 'desespero'– que durante 2026 han ido anticipando una etapa más ambiciosa y cinematográfica para la banda madrileña, con Jorge Antequera al frente de la producción. Baloncesto llevará la exploración artística, emocional y conceptual de su nuevo álbum al directo. La banda presentará su disco el 1 de noviembre en la sala 16 Toneladas. Un Mundo para Glub gira en torno a Glub, una pequeña figura de cerámica (protagonista de la portada) que recibe, de manos de sus creadores, la cantidad abrumadora de vivencias que dan forma a las 11 canciones que lo conforman.

La cerámica funciona como metáfora central de un álbum que habla de fragilidad, contradicción y humanidad en un mundo cada vez más rápido. El disco se divide en dos mitades: una primera cara optimista y naturalista y una segunda pesimista y ecologista — el jarrón medio lleno frente al jarrón medio vacío. "Este disco nace de aceptar que somos frágiles, como una pieza de cerámica hecha a mano: única, imperfecta, y aun así capaz de sostenerse en pie. Glub es quien recibe todo eso por nosotros y nosotros, quienes le ponemos sonido", afirma la banda.

El lanzamiento llega acompañado de un fotográfico videoclip dirigido por Lucía Toral para uno de los temas inéditos del disco, 'y que suba el mar'. Una canción sobre la pérdida de la fe en la humanidad y el cansancio de seguir luchando por salvar aquello que parece condenado a desaparecer. Oscura e hipnótica, avanza como una corriente que tira de ti poco a poco, hasta dejarte llevar mar adentro.

Completan el listado de inéditas Lento, un tema onírico y esperanzador que obliga a pararse; 'Una casa', que tras un riff pegadizo y un tono aparentemente amable, habla de la ausencia de un hogar y de las dificultades que pueden surgir en una relación; 'Isla Basura' da un salto hacia un futuro distópico, planteando un baile en el fin del mundo; 'El Aviador', que se aleja un poco de la narrativa del disco y se cuenta como una epopeya; y se cierra con "gurú", un mantra final que despoja de solemnidad y le quita peso a todo el viaje emocional de Glub. 

 

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