CASTELLÓ. Carlos Goñi llega este sábado al Castell de Onda con la misma inquietud creativa que ha marcado toda su trayectoria al frente de Revólver. El músico valenciano será uno de los protagonistas del ciclo Íntims al Castell, una cita que invita a disfrutar de la música en un formato cercano y en un entorno privilegiado. En plena gira de presentación de ‘LA 03010’, un ambicioso trabajo conceptual que el propio Goñi considera uno de los más complejos de su carrera, el artista afronta una nueva temporada de conciertos con el respaldo de un público que sigue llenando teatros y auditorios más de tres décadas después de la publicación de ‘Básico’.
-El concierto de Onda tiene la particularidad del entorno en el que se celebra. ¿Qué cambia para ti cuando tienes al público tan cerca?
-Lo que pasa cuando tengo al público tan cerca es que me dejo más abierta la parte en la que me quedo solo en el escenario, porque se pueden contar más cosas. Sí que es cierto que, como tocamos en muchísimos teatros, sabemos que lo que te funciona en un show te funcionará en cualquier sitio. Y si el sitio todavía es un poco más pequeño, pues con más certeza todavía. Yo lo paso muy bien cuando tengo a la gente tan recogida, y además, puedo echar mano de más recursos que cuando están lejos.
-¿El repertorio estará condicionado por esa puesta en escena que te espera en Onda?
-No, no necesariamente. Lo que me suele condicionar el repertorio es el tiempo de duración del concierto. El hecho de que sea más o menos íntimo, no. Al final, esta gira pertenece a un momento concreto donde hay un discurso concreto y es el que se mantiene. Lo que pasa es que, al ser el sitio un poco más especial, cuando me quedo solo es más abierta, como te decía antes, y por eso mismo puede que en Onda haga más o menos canciones o algún otro tipo de cosa distinta. Pero bueno, hay ahora mismo más de 30 canciones en el repertorio y, aunque sea poco habitual, yo cambio de temas entre un concierto y otro.

-¿Cómo conviven en los directos las canciones de ‘LA 03010’ con los clásicos de Revólver?
-Pues conviven muy bien; tienen mucho sentido. Esa es una cosa que al principio, cuando te pones a preparar el repertorio y comienzas los ensayos, me preocupa y me ocupa siempre. Hay que encontrarles el lugar. En esta gira con la que vamos a Onda, además, estamos tocando cinco temas del disco nuevo, lo cual es muchísimo cuando ya se tienen 22 álbumes de historia. No es nada fácil que del último trabajo consigas colocar cinco temas y que el público se lo pase bien con ellos. A mí hace años que no me ocurría, desde luego. No puedo más que estar encantadísimo y contento.
-Has dicho que este es, junto con ‘Argán’, uno de los trabajos más complejos de tu carrera. ¿Qué lo ha hecho tan duro, Carlos?
-Principalmente, lo que lo ha hecho más duro es que se trata de una historia que, por decirlo de alguna manera, se ha repartido en 12 capítulos. Y encima es cronológico. Es la vida de un tipo, vamos a llamarle alter ego, heterónimo o incluso avatar, desde que nace hasta los 18 años, que es cuando se va de casa. Podría ser algo parecido a una cosa que se hacía mucho en los 70, una ópera rock, porque hay una historia y un hilo conductor absoluto desde que empieza el primer tema hasta que acaba. Hacer eso partiendo de lo que iba a ser una novela, pues la verdad es que tiene una complejidad enorme.
No es nada fácil que del último trabajo consigas colocar cinco temas y que el público se lo pase bien con ellos
-Tengo entendido que te ocupó más tiempo y energía de lo habitual. ¿Qué sucedió para que fuera así de complicado?
-Sí. Me ocupó muchísimo espacio. Primero me costó entender cómo era musicalmente el disco y qué música iba a acompañar lo que quería contar. Son 12 temas, pero no hay canciones que estén basadas en reflexiones o cosas así, sino que son historias, casi diría guiones. Tengo un amigo que me comenta siempre que el álbum es una obra de teatro con música más que otra cosa, y puede que tenga razón. Aparte de lo dicho, he de reconocer que tampoco fue sencillo trasladar a los músicos lo que tenía en mi cabeza. Y claro, duro y complejo también fue el proceso de grabación. En definitiva, este ha sido un álbum muy difícil. No diré que me ha costado salud, pero sí que me ha absorbido de tal manera que no podía hacer deporte ni nada por el estilo. Me metía sesiones de 14 y 15 horas con la guitarra colgando durante días y días. Ha sido muy absorbente, muchísimo.
-Tienes por delante un calendario de conciertos de vértigo, y vienes del exitazo que ha sido la gira Eldorado. ¿Qué significa para ti que el público te responda siempre con tanta fidelidad?
-Vamos a ir por partes. Lo de que siempre he tenido la fidelidad del público es algo que es cierto que me sucede, por suerte. Pero no por ello dejo de desearlo, y es que nunca tengo claro qué va a ocurrir, porque esto no es un terreno que compras y ya es tuyo. Siempre me sorprende que los teatros o los recintos donde actuamos estén llenos. Para mí es un regalo de la vida y lo sigo recibiendo exactamente igual que la primera vez. Es algo a lo que no me acostumbro. Y el significado que tiene es el absoluto, el más absoluto. Es un regocijo total y me siento querido y respetado. Y eso es a lo que cualquier persona aspira, y es lo que el público me da. Y, por otra parte, efectivamente, el calendario que tenemos por delante es una maravilla. No hay manera de bajar de 50 conciertos, y me llena de orgullo. No puedo estar más que agradecido. Lo pasó tremendo, y encima en esta gira la banda ha dado un subidón de nivel tremendo.

-¿Hasta qué punto tu disco ‘Básico’ fue clave en tu carrera, Carlos? Si no hubiera existido, ¿habría sido diferente la historia de Revólver?
-‘Básico’ fue absolutamente clave. Tendría que ser un necio absurdo y poco profesional no reconocerlo. Como he contado en muchas ocasiones, ‘Básico’ sacó a Revólver de los cajones de las tiendas de discos que nadie escuchaba y lo colocó en el cajón de los discos a los que prestar atención. Fue, por supuestísimo, imprescindible para llegar al gran público de manera rápida. Esto es así. Si no hubiese existido, todo hubiera sido diferente. Pero es que la vida de cualquier persona cambia a poco que le pongas una piedrecita en el camino o un trozo de cable. Porque lo pisa, cae, alguien le ayuda y va y se enamoran. Vete tú a saber. Las posibilidades son absolutas e infinitas. La historia de cualquiera es impredecible, y la de Revólver sería distinta sin aquel disco. Pero voy a ir más lejos, porque la suerte que tuve es que Dios, o quien fuera, me vino a ver y, después de grabar ‘Básico', escribí un disco como ‘El Dorado’ y luego ‘Calle Mayor’. Y con esos dos álbumes conseguí que quedase apuntalada la carrera de Revólver. Demostré que ‘Básico’ no era flor de un día.
-¿Qué es lo que más te desconcierta de la nueva manera de consumir música?
-Lo que más me desconcierta es que el público se ha olvidado de un personaje clave en la historia de la música, el del compositor de canciones. Es un oficio que se ha llevado por delante el tormentón que ha ocurrido con la industria discográfica, y para mí era una figura imprescindible. La gente parece no recordar que la mayoría de las grandes canciones de la historia están escritas por personas que eran compositores. El hecho de que haya unos cuantos, no muchos, que hagamos nuestras canciones y luego salgamos al escenario a tocarlas y cantarlas no significa que siempre haya sido así. Elvis no compuso jamás ni una coma. Se lo escribían todo. Al igual que a Joe Cocker o Tom Jones. La lista es interminable. Pero es que hoy en día, si un compositor que se dedica solamente a componer y tiene que vivir de los derechos de autor lo tiene fatal, fatal, fatal, fatal. Spotify, YouTube, TikTok, Instagram y todo este tipo de cosas no le generan absolutamente nada. Ya no se venden discos, con lo cual los ingresos por derechos de autor están fundidos. Y en la radio solamente suena lo que suena. Así que la figura del autor como tal, en exclusiva, ha desaparecido. Y eso me desconcierta muchísimo.
La gente parece no recordar que la mayoría de las grandes canciones de la historia están escritas por personas que eran compositores
-¿En qué se ha ganado, Carlos?
-En esta nueva manera de consumir música, hay que agradecer que a un golpe de clic y por una suscripción absurda de 10 euros al mes tienes acceso a la mayor parte de la música que se ha grabado en la historia, y eso me parece la leche. Yo consumo muchísimo Spotify, y evidentemente tengo el premium. Me parece de lo más cutre tenerlo gratuito. Es curioso que haya muchísima gente que afirma que 10 euros es muy caro, pero llevan un móvil de mil euros. Esto, por seguir utilizando la expresión de la pregunta anterior, es algo que también me desconcierta bastante.
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