VALÈNCIA. El pasado cuatro de mayo, los festivales I Love Reggeaton y Love the 90s anunciaron que no se podrían celebrar en el recinto de la Ciutat de Les Arts i les Ciències por “razones totalmente ajenas al festival” y anunciaban como nueva ubicación el estadio Ciutat de València. Seguía la estela del exilio de otras citas musicales como el concierto de Jean Michel-Jarre o, posteriormente, Bigsound. Todos admitían que la sentencia ganada por los vecinos por el ruido causado por estos eventos no daba margen de actuación.
Paradójicamente, The Music Republic, promotora precisamente de I Love Reggeaton y Love the 90s, no ve el mismo problema con su emblema, el Festival de Les Arts, que sigue en pie a diez días de su celebración. Es el único evento que sigue anunciándose con “normalidad” (la organización utiliza este término) a contracorriente del resto de voces.
La propia CACSA parece ser la única compañera que sigue en el camino. Según ha podido saber este diario, la documentación de la promotora para la celebración del festival “ya ha sido presentada y está siendo analizada”. “El promotor ha de acreditar las condiciones exigidas y CACSA verificar técnicamente la documentación presentada y comprobar que se ajusta a la normativa aplicable”, añaden fuentes oficiales.
La pelota sobre la celebración (o no) del festival, ciertamente, está en CACSA, sobre todo desde ayer. Por una parte, el juzgado que dictó la sentencia negó la petición de la institución de la Generalitat Valenciana de que las promotoras presentaran la promesa de cumplir la normativa acústica en sede judicial para que se les autorizara. Una máxima al que se opuso los denunciantes y a la que vuelve a dar la razón el juzgado: “Es a la administración a la que corresponde comprobar que se respeten en todo momento dichos niveles de inmisión sonora y los demás parámetros necesarios para evitar la vulneración de los derechos fundamentales reconocidos en la Sentencia”.
Una de esas administraciones, por otra parte, tomó cartas en el asunto y dejó claro que iba a cumplir a rajatabla la sentencia. Tal y como avanzó Culturplaza, el Ayuntamiento de València dirigió un requerimiento a CACSA para que les remitieran la documentación que aseguraría el respeto a la ordenanza municipal de ruido antes de que empiece el montaje del festival. Además, avanzó que los servicios municipales encargados del cumplimiento de la sentencia actuarán en consecuencia.
El Ayuntamiento espera una respuesta y el juzgado no abre vía alguna de escape ante el callejón de la sentencia.
El sector no cree que se pueda celebrar
Desde que empezó el goteo de reubicaciones de las citas programadas en la Ciutat de Les Arts i les Ciències, consultas a expertos y conversaciones informales con fuentes del sector opinan unanimemente que la celebración de un festival de música es materialmente incompatible con la actual ordenanza municipal de ruido.
“Los 85 decibelios [el máximo permitido por la normativa municipal] llevados a la práctica y consultados todos los técnicos nos dicen que eso no se va a escuchar absolutamente nada”, confesaba el director del Bigsound, Miguel Torres, en declaraciones a este diario.
Los denunciantes y la justicia tienen claro lo mismo desde el principio del conflicto, y por eso la sentencia instaba a "adoptar las medidas necesarias, inclusive la revocación de autorizaciones o reubicación de eventos y actividades”. Incluso es posible que el Ayuntamiento de València fuera consciente de ello desde hace tiempo y por eso no tomara en ningún momento medición alguna desde los domicilios afectados.
CACSA y el Festival de Les Arts parecen ser los únicos que se mantienen a contracorriente de esta cierta unanimidad. El Ayuntamiento de Torrent activará una excepción de la normativa impulsada hace años por Turismo para hacer compatible el desarrollo del Bigsound, y el sector pide que València lo adopte también para generar seguridad jurídica de las citas musicales.
Los denunciantes, por su parte, insisten en que la sentencia es tajante y solo se han expresado en recordarla para disipar cualquier intención de que la música suene en el recinto.
La solución de seguir hacia adelante en las condiciones actuales está descartada, al menos para todas las promotoras menos para el Festival de Les Arts.