Música y ópera

El Record Store Day pierde fuelle entre las tiendas de discos independientes valencianas

Este evento global, surgido en Estados Unidos hace casi dos décadas, logra el objetivo de incrementar de forma puntual la venta de discos de vinilo. Sin embargo, se extienden las dudas sobre su eficacia como herramienta de fidelización de clientes o el fomento del hábito del coleccionismo

  • Discos Amsterdam.
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VALÈNCIA. El tercer sábado de cada mes de abril, tiendas de discos repartidas por toda España ofrecen una estampa poco habitual a primera hora de la mañana: largas colas de personas aguardando su turno con la ansiedad autoinfligida del fan. No van en busca de la nueva versión del iPhone ni una consola. Están ahí para hacerse con algunas de las ediciones especiales y lanzamientos exclusivos que la industria discográfica hace coincidir con el Record Store Day (RSD), una efeméride surgida en Estados Unidos hace casi dos décadas para apoyar la supervivencia de las tiendas de discos independientes frente a las grandes superficies y la venta online.

El primer RSD se celebró en 2008, coincidiendo con la crisis financiera y la constatación del cierre masivo de tiendas de vinilos. El evento, que se extendió en los siguientes años al resto del mundo, parte de una premisa muy clara: reivindicar el papel prescriptor de este tipo de tiendas, que suelen contar con personal experto y contribuyen a generar comunidad y a estimular las escenas musicales locales de las ciudades o pequeñas poblaciones donde se establecen. 

El “gancho” comercial del RSD no está tanto en la alegría de celebrar juntos la cultura del vinilo como en los lanzamientos exclusivos de tiradas limitadas (reediciones, grabaciones en vivo, ediciones especiales con el vinilo de color diferente o con portadas alternativas, material adicional, etc) que los sellos discográficos preparan y anuncian con meses de antelación con el objetivo de incrementar las ventas de forma transitoria, pero drástica.

España se sumó en 2011 a esta celebración, que en realidad tiene diversas “patas”: existe un Record Store Day en Estados Unidos, otro en Europa, otro en Japón, otro en Inglaterra, etc. El grueso de los lanzamientos exclusivos coinciden en todos ellos, pero hay un pequeño porcentaje que solo sale a la venta en las tiendas de cada región. 

No cualquier establecimiento puede aspirar a formar parte del Record Store Day; han de ser minoristas independientes y también tienen que aceptar unas condiciones bastante restrictivas que son las que explican por qué muchos de estos comercios se han desvinculado del RSD en los últimos años. 

  • Discos Oldies. -

Política de no reservas y no devolución

En la ciudad de Valencia es muy difícil encontrar este año tiendas adheridas oficialmente al Record Store Day. Discos Harmony, Digital Records o Devil Records son algunas de las que formaron parte de esta comunidad en el pasado y dejaron de hacerlo en las últimas ediciones. Existen varias razones de fondo, pero quizás la más evidente tiene que ver con que el RSD no parece ser una herramienta eficaz de fidelización de público o de creación de nuevos perfiles de coleccionistas. El público que atrae este evento no suele ser el mismo que mantiene vivas a las tiendas a lo largo del año; son compradores puntuales y con intereses musicales poco alineados con las referencias que vemos en las cubetas. Acuden en busca del lanzamiento limitado y desaparecen hasta el año siguiente.

Discos Ámsterdam es una de las tiendas que sí mantiene su adhesión al RSD. Su ubicación en el centro comercial de Nuevo Centro es idónea para este tipo de eventos; su facturación se triplica con respecto a la de un sábado normal. “Nosotros fuimos la primera tienda en Valencia en adherirse, hace ya más de quince años, y una de las cuatro primeras en España. También somos la que más cantidad de discos del RSD pide cada año en la ciudad, lo que nos ha posicionado como la tienda de referencia -nos explica Juan Vitoria, propietario de este veterano establecimiento, al que acaban de llegar precisamente las primeras cajas de vinilos que ha encargado este año-. Voy a seguir asociado al RSD porque económicamente sale muy bien. Eso sí, las condiciones que nos exigen para estar dentro son, en mi opinión, muy injustas”.  

Las grandes discográficas son las que más partido extraen del RSD. Desde Sony, a Discos Ámsterdam han llegado ediciones especiales de Arcade Fire, Judas Priest, Bruce Springsteen o Jeff Buckey que no estarán disponibles hasta este sábado 17 de abril. Vitoria destaca la edición exclusiva de No Dice, segundo álbum de estudio de la banda británica de rock Badfinger, que llevaba años descatalogado. “Es uno de los grandes discos de los 70, editado por el sello Apple. Uno de los trabajos de power-pop más relevantes de la historia”. También llama la atención sobre la edición del 40 aniversario de The Blind Leading The Naked, tercer álbum de la banda de folk punk norteamericana Violent Femmes, así como los dos primeros trabajos de Phoenix, también descatalogados hace años.

“Estos son ejemplos de discos que sé que voy a vender muy bien entre mis clientes habituales. Pido veinte copias de cada uno tranquilamente porque sé que les voy a dar salida sin problema. Lo que ocurre es que esto no es lo habitual”. Vitoria explica que la mayor parte de los lanzamientos del RSD son de artistas que no tienen nada que ver con la línea de las tiendas independientes. Los mayores reclamos del RSD, de hecho, corresponden siempre a divas como Taylor Swift, Ariadna Grande, Hillary Duff, cuyos fans, por lo general, son coleccionistas habituales. 

Esta circunstancia no supondría ningún problema si a las tiendas se les permitiese realizar reservas previamente con los clientes interesados y pedir a las discográficas el número de copias que saben que van a poder vender. O, en su lugar, si pudiesen tener la opción a devolver los ejemplares que no han podido vender y que saben que difícilmente podrán hacerlo en los siguientes meses. “Eso de que el Record Store Day nace como un apoyo a las tiendas especializadas es mentira. Porque si fuera real, si fuera de verdad se permitirían las devoluciones. Y esto no es solo un problema de las multinacionales. También las independientes como Popstock o Altafonte tienen la misma política -critica Vitoria-. Las tiendas de discos siempre hemos tenido un agravio comparativo con respecto a las librerías, que sí que pueden devolver los libros y que soportan solo el 4% de IVA, no el 21% como nosotros”. 

“El público de ese tipo de discos nunca compra en tiendas como las nuestras -continúa-. Sin embargo, se pasan dos meses antes del RSD llamando sin parar “¿Vais a tener esto?, ¿Vais a tener lo otro?” “¿Y no me lo puedes guardar?”... Les tenemos que decir que no; el RSD nos impide reservar discos, y yo lo acato, aunque eso suponga que tengo que hacer un pedido por ejemplo de Taylor Swift a ojo, sabiendo que me voy a comer todas las copias que no venda. Durante dos meses aproximadamente esos discos sólo los podemos vender en las tiendas oficialmente vinculadas al RSD, pero transcurrido ese tiempo, cualquier tienda puede tenerlo”.

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Precios hinchados

“Este es el cuarto año que estamos en el RSD, pero tengo que reconocer que estamos cada vez más desencantados”, comenta Mario Ballester, uno de los socios de Discos Oldies. “Para nosotros supone mucho trabajo hacer los encargos, gestionar los pedidos, contestar las insistentes llamadas de la gente durante las semanas previas… Todo esto para un tipo de público que viene a primera hora a hacer cola y luego ya por lo general no se la vuelve a ver el resto del año a menos que haya otra ocasión especial. Nosotros vivimos de los coleccionistas que nos apoyan durante todo el año, que tienen un perfil muy diferente. En resumidas cuentas, creo que es un concepto interesante, pero que se ha degradado e ilustra muy bien lo efímero que es el consumismo actual”.

A pesar de ello, Oldies sí tendrá referencias del RSD este sábado. No todo son discos de estrellas del pop. Ballester destaca de hecho dos referencias muy interesantes: la primera reedición del álbum de debut de Demonios Tus Ojos, y The Diamond Sea de Sonic Youth, “una frikada con 32 interpretaciones en directo de la canción homónima". 

Según Ballester, el RSD también está perdiendo fuelle entre el público. “Creo que la gente se está cansando un poquito de las subidas constantes de precio y también de venir a hacer cola y que quizás ya no quedan copias del disco que quieren. La culpa no es nuestra muchas veces, sino de la discográfica que no nos ha mandado el número de ejemplares que hemos pedido. Y, por otra parte, salen tantas referencias cada año que se pierde ese valor de exclusividad”. 

Los sellos están hinchando los precios de los lanzamientos especiales hasta un punto un tanto desagradable - coincide Juan Vitoria-. A mí me parece que poner un doble disco de Madonna a 66 euros es una pequeña estafa. Muchas veces lo único que ofrecen de nuevo es el vinilo de otro color. Y lo peor es que los clientes se nos quejan a nosotros, cuando el precio nos viene dado, no podemos hacer nada”.

En conclusión, el Record Store Day nació con una intención loable y ciertamente consigue incrementar las ventas de discos en tiendas especializadas, aunque sea de forma puntual y obligando a las tiendas a asumir riesgos que serían fácilmente subsanables. Sin embargo, como herramienta de fidelización de público y fomento del hábito del coleccionismo musical, el RSD genera más dudas que certezas.

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