Jazztone, el estudio de jazz valenciano que batalla contra la IA a cada nota: “Seguimos peleando por el factor humano”

Música y ópera

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VALÈNCIA. Al lado del barrio de la Petxina, y cerca de una agradable placita, se fundó hace siete años el estudio de grabación Jazztone Studios, un espacio ideado para convertirse en la cuna del jazz en València y que está especializado también en “música acústica, clásica e instrumental”. Con un sonido muy cuidado y una sala de grabación atenuada con luces cálidas que hacen que quien llegue se sienta “como en casa”. Tras sus muros se encuentran los músicos e ingenieros de sonido Sebastián Laverde y Sergio del Castillo, dos creativos que han conseguido poner en pie este estudio que se escribe desde la perspectiva del músico y que no para de crecer.

Tanto es así que en estos siete años pueden presumir de haber trabajado con artistas de la talla de Paquito D’Rivera y Pepe Rivero y que se han convertido en estudio de referencia para los valencianos Perico Sambeat y Spanish Brass. Además, se han abierto al mundo colaborando también con Rauw Alejandro y Will.i.am entre otros. Todos estos artistas les han llegado, a su vez, en un momento en el que el estudio no tenía trabajada su imagen en redes sociales y ni siquiera contaban con página web. “Somos ingenieros que hacen música, y que queremos trabajar en un espacio que se sienta como un hogar. Queríamos que nuestro estudio se especializara en el jazz y en la música instrumental, visto el fenómeno que está surgiendo con la Inteligencia Artificial (IA)”.

 

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“Nos enfocamos en un mercado y en ofrecer servicios que no pueden ser reemplazados por la IA porque necesitan de carácter humano. Somos un estudio pequeño que cumple con todas las fases de la creación humana y que aboga por la interacción entre individuos”, señala Laverde, quien a su vez pone el foco en que, cuando se entra al espacio, se puede ver que Jazztone Studios está creado desde la perspectiva de “un ingeniero que también es músico”. Creando un espacio en el que uno puede perderse y pasear, además de trabajar, el estudio es un lugar en el que uno “no siente la presión de que está la luz roja que indica que hay que grabar”, ni siquiera siente las prisas del tiempo. Buscan crear un lugar en el que los equipos estén conectados y que colaboren para generar un trabajo más humano. 

 

Conforme han ido expandiéndose, ha crecido también la reputación del estudio, aunque Laverde señala que todo les vino dado como un efecto dominó tras su trabajo con Perico Sambeat. “Al final se corre la voz y eso genera que haya buena reputación; para nosotros eso fue un bombazo en un momento en el que no teníamos ni web ni posicionamiento en Google. Lo que queremos tras ese momento de suerte es cuidarnos en mantener la calidad de nuestro trabajo, porque la reputación sube y baja a la misma velocidad”, destaca Laverde. Es por ello que en Jazztone Studios invitan a que los artistas se traigan sus propios equipos si lo consideran necesario, para poder cuidar la imagen con sus propios videógrafos e ingenieros, que estarán acogidos en el estudio como en casa.

 

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A su vez, abogan por dar mucho cariño al factor humano de las grabaciones. Cuando trabajan con los músicos, lo que les interesa es que se note que trabajan sobre la voz y el producto que traen, aunque no abogan por “mejorar” estos detalles con la IA, algo que cada vez más le piden los clientes. “El cliente viene ya diciendo que sabe que desafina en ciertos puntos y nos piden que lo afinemos con la IA. Aquí consideramos que eso no se debe hacer, lo que hacemos es enfocarnos en el trabajo que se trae y trabajar también con las imperfecciones que hacen que nuestra música sea única y que la gente conecte con esto”.

 

“Cuando escuchamos a The Beatles y muchos otros trabajos de artistas reconocidos por todo el mundo, oímos en sus grabaciones también los chillidos que se les cuelan, y hasta las conversaciones, y en este estudio de la misma forma nos interesa capturar las partes más honestas de un mismo trabajo. En el factor humano también incluye el fallo, y esos ruidos en jazz y en instrumental aportan una energía diferente al producto”. Eso sí, si algún cliente insiste en trabajar con herramientas de IA, lo que hacen es aconsejarles estudios vecinos en los que tal vez sí que puedan llevar ese camino. “No queremos boicotear a la IA, pero queremos aportar esa parte de calidad humana, que es la parte que nos interesa y que nos apasiona”.

 

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Con todo esto buscan también abrir las puertas de un estudio de completa calidad humana. En las zonas de espera y grabación, en vez de estar rodeados de cables destartalados en el estudio, lo que pretenden es que se genere un lugar en el que la espera se sienta agradable. Tenemos poca luz y la que hay es muy cálida; mientras el cliente espera, lo que hacemos es ofrecerle un café y hacer que se sienta como en casa, que es lo más importante para que todo funcione. Para nosotros, el funcionamiento del estudio no se distingue mucho; así acogieras a alguien en una villa, nos gusta la idea de que se sientan como en casa y que estén cómodos y tranquilos a la hora de grabar”. 

 

Esta forma de trabajar, la de tratar el estudio como un hogar, es la que favorece que quienes componen y crean en Jazztone Studios encuentren en València un oasis de paz en el que poder permitirse crear sin pretensiones y obtener resultados de calidad y naturales. Generando melodías que solo un ser humano podría crear, y que conseguirían emocionar a cualquiera. 

 

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