MADRID. (EFE) La temporada estival de festivales de 2026 cierra en unos días con citas como Jardín de las Delicias en Madrid, con eventos que han seguido fuertes, especialmente los ciclos de conciertos, pero también con muchas cancelaciones, "en una clara tendencia a la baja, principalmente por exceso de oferta".
Pascual Egea, presidente de la Asociación de Promotores Musicales (APM), la mayoritaria del sector en España, así lo ve en una primera valoración a EFE tras haber vivido en estos meses el final incluso de marcas que parecían consolidadas como Bigsound de Torrevieja o las siete convocatorias por el país del Reggaeton Beach Festival (RBF).
"Es parte de la evolución del mercado, todo se sigue poniendo en su sitio. Creo que hay demasiados festivales que salen de debajo de las piedras porque se piensa que es fácil montarlo y que da dinero, lo cual no es verdad. Se repiten programaciones y la gente selecciona", advierte, al destacar la importancia de los cabezas de cartel.
Con una oferta fuerte con Foo Fighters, Nick Cave, Jennie, Florence + The Machine, Lorde o Zara Larsson, es lo que ha sucedido con Mad Cool, que ha recibido a unas 215.000 personas en cuatro jornadas, una más que en 2025 y un dato mucho mejor que sus 150.000 asistentes.
Egea añade también un cambio de tendencia que se ha visto desde la pandemia: el público prefiere ver la propuesta integral de un artista, como es el caso de Bad Bunny o Shakira, que una versión reducida en un festival.
Icónica se dispara
Otro cambio es que, frente al propósito abstracto al inicio del verano de "ir a algún festival", la gente tiene en su mente y en su corazón uno específico. "Por eso, pese a las múltiples cancelaciones, en general los que están consolidados han ido bien", señala.
El ejemplo paradigmático de fidelidad es Primavera Sound. Su 24ª edición cerró con 287.000 asistentes, apenas 6.000 menos que en 2025, en un año en el que vivieron en una de sus jornadas "un imponderable" como la lluvia (sus organizadores estimaron que tendrían que devolver unas 15.000 entradas de día por esta razón).
También han sido ejemplos de esta circunstancia los ciclos de conciertos, como Noches del Botánico en Madrid (190.000 asistentes en 52 conciertos, cifra ligeramente superior a la previa) y, sobre todo, el Icónica de Sevilla, que superó su "récord" con casi 370.000 asistentes en unos 30 conciertos, siete de ellos con todo agotado, como fue el caso de Sting, Aitana o Juan Luis Guerra.

- Primavera Sound, 2026. -
- Foto: David Zorrakino / Europa Press
"Los ciclos están funcionando mucho mejor, en parte porque están más de moda, en parte porque ofrecen un espacio maravilloso en el que puedes comer, pasar la tarde, ver un show y volverte a casa a dormir, con un buen sonido y una calidad que el público ha ido comprobando edición tras edición", apunta el presidente de APM.
Arenal Sound, un buen termómetro
Un buen termómetro de cómo ha sido la temporada lo representa Arenal Sound, la habitual locomotora del verano entre los festivales, en buena medida por el público más joven. Con una jornada menos que en 2025, su balance final pasó de sus habituales 300.000 asistentes a 240.000 personas en este año.
"Ese dato te demuestra que la base sigue estando ahí y que las ganas de festival continúan intactas. Lo que pasa es que el sector madura muy rápido y el público te exige otra cosa: más comodidad, mejores accesos y servicios más concretos. Esa 'recalibración' no es un paso atrás, sino una evolución lógica hacia donde tenemos que ir todos los organizadores", apuntan a EFE desde esta cita.
Para ellos, "cuando las cosas se hacen con cabeza y el evento rueda bien, la respuesta de la gente te confirma que el modelo no solo aguanta, sino que tiene muchísimo recorrido por delante.
En ese sentido, la mayoría de las citas asentadas del país mantienen su base. Medusa arrasó en Cullera con 185.000 asistentes en cuatro noches de electrónica, mientras que Bilbao BBK Live acogió a unas 112.500 personas (en su media) y Sonorama Ribera, en Aranda de Duero (Burgos), cerró con 150.000 asistentes, cifra más acorde con 2024 y no con el pico histórico de 2025 (200.000 personas).
Viña Rock, la cruz de la temporada
Otro cantar es lo que ha sucedido con los festivales asociados al fondo de inversión KKR. La mayoría salieron indemnes (O Son do Camiño tuvo 126.000 asistentes en el Monte do Gozo y el Festival Internacional de Benicàssim a unos 135.000, casi como el año anterior) o victoriosos como Resurrection Fest, en Viveiro (Lugo), que cerró la edición más grande con más de 140.000 asistentes.
No fue lo que pasó en Viña Rock. Unas 100.000 personas pasaron por el festival en Villarrobledo (Albacete), un varapalo inmenso respecto de las 240.000 que fueron en 2025. La organización, que había intentado pocos meses antes mostrar su desvinculación del fondo KKR, no convenció al público, pero aún así dieron por superada "la cuarta crisis de su historia". "Se ha conseguido que el festival abra sus puertas y que funcionase en un tiempo récord", subrayó su director, Carlos Gutiérrez.