VALÈNCIA. El Institut Valencià de Cultura no encuentra la manera en la que se sienta cómoda con las galas de premios a los sectores que celebró durante un lustro hasta 2023. Con llegada de Vox a la Conselleria de Cultura y el consecuente cambio de rumbo, algo se rompió. La primera idea del nuevo equipo fue el de unificar los galardones de audiovisuales, artes escénicas y música en una única “Gran Gala de las Artes Valencianas”. Lo plantearon directamente en los presupuestos de la Generalitat de 2024, pero nunca llegaron a aterrizarlo.
Desde entonces, en el caso de los Premis Carles Santos, ni se han retomado ni se han enterrado definitivamente. El Institut Valencià de Cultura y diferentes cargos de la Conselleria de Cultura lo mantienen ‘repensándose’ desde ya hace más de dos años.
La revolución de todos los cargos del Institut Valencià de Cultura colocó al frente de la dirección adjunta de Música y Cultura Popular a Joan Cerveró, que no escondió en ningún momento sus críticas a la iniciativa: “No sabemos lo que va a pasar con los premios Carles Santos. Yo era amigo y fui ayudante de dirección suyo. (…) Cuando se le puso el nombre de Carles Santos a los premios de la música y lo que se estaba mostrando eran grupos de pop y rock… Él se hubiese levantado de su ataúd. (…) Y se hizo así porque, cuando se fundaron estos premios, acababa de morir. Yo te aseguro que el 90% de los que se presentaban a los Carles Santos no sabían ni quién era”, aseguró en mayo de 2024.
Aunque en septiembre el IVC avanzó estar ultimando su nueva propuesta, que presentaría (según contaba Culturplaza) “algunos cambios con respecto al desarrollado en los últimos años, aunque manteniendo un espíritu similar, el de celebrar y premiar en un evento específico a los profesionales de la música valenciana”, Cerveró no tuvo tiempo para hacer pública su propuesta al ser cesado apenas unos días después.
El Institut Valencià de Cultura volvió a la casilla de salida. Pilar Tébar, entonces Secretaria Autonómica de Cultura, dejó en la nevera cualquier idea que hubiera porque “hay que esperar un poquito, no tenemos directores adjuntos, y queremos que formen parte del formato de las galas”.
Beatriu Traver tomaría el relevo de Joan Cerveró en abril de 2025; 17 meses en los que no ha dado noticia alguna sobre el futuro de los Premios Carles Santos. Preguntado el IVC por este, aseguran aún que “estamos trabajando en ver un formato que represente a todo el sector musical valenciano así como a todo tipo de músicos y repertorios que forman parte de la riqueza de la músical valenciana”.
La apertura a nuevos formatos y repertorios ha sido el pilar sobre el que se ha excusado el cambio de formato de estos premios, pero cabe recordar que el jazz, la música clásica, la música antigua y barroca, y la contemporánea y experimental tenían, cada una, una categoría propia. Otra cosa son las críticas de los músicos ganadores porque el IVC no les programaba en el ciclo Sonora, en el que solo parecía haber hueco para los grupos de pop y rock.
Tres años después de la celebración de su última edición, de los Premis Carles Santos se sabe lo que no le encaja a la actual dirección del IVC y de la Conselleria de Cultura; y lo que no se sabe es qué se quiere hacer y hasta dónde hay intención de volver a celebrarlos, sea en el formato que sea.
Mientras, el sector profesional va pulsando lo mejor de la creación musical valenciana en otros galardones que no están impulsados por las administraciones públicas. Por ejemplo, los Premis Ovidi Montllor de música en valenciano, los Tiim Awards de la música en directo, o los premios de Amics de l'Òpera y de les Arts.

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- Foto: EVA MÁÑEZ
Los ‘otros’ premios, también minimizados
Los Carles Santos no han sido los únicos que han padecido el presumible desinterés por parte del Institut Valencià de Cultura. Los Premios de les Artes Escénicas sí se celebraron en 2024, aunque estuvieron totalmente marcados por las críticas a la gestión política de la Dana, que había tenido lugar apenas unas semanas antes. La opción del IVC fue la de no hacer una gala al uso sino una entrega de formato ‘íntimo’ (producto de la censura, según el propio sector).
Desde entonces, tampoco el IVC ha encontrado el momento de celebrar una nueva edición. A lo largo de estos meses, María José Mora (que a diferencia de Cerveró, no fue cesada, y por tanto, lleva a cargo de la dirección adjunta desde 2024) ha asegurado que se está “reflexionando” y “valorando” cuál es la mejor forma dar proyección al sector. La última actualización sobre el punto en el que está este proceso fue el pasado mes de septiembre: “De momento, no tenemos premios”.
Otra vez, el sector celebra, desde el ámbito privado, otros premios. Por ejemplo, los Premis AAPV (Associació d'Actors i Actrius Professionals Valencians); que desde 2024, tras la dana, À Punt también decidió dejar de transmitir. O los Premios AVETID, otorgados por las empresas de artes escénicas.
Y en lo relativo al audiovisual, el IVC retiró toda la ayuda que daba a l’Acadèmia Valenciana de l’Audiovisual, organizadora de los entonces conocidos como Premios Berlanga (ahora Lola Gaos). De esta manera, los galardones, que eran los únicos que gozaban de autonomía de organización, tuvieron que reestructurarse para sobrevivir sin el apoyo público. En un primer momento, la Conselleria de Cultura planteó crear unos galardones propios, pero nunca se ha empezado ni a materializar esa idea.
Los vaivenes de la Generalitat Valenciana con la Acadèmia sumaron, precisamente, un nuevo episodio esta semana. Después de la retirada total del apoyo del IVC, los renovados Premios Lola Gaos encontraron en 2025 otro apoyo público, el del Consell de l’Audiovisual de la Comunitat Valenciana (CACV).
Este año, la tramitación de Presupuestos de la Generalitat Valenciana, escondían un penúltimo giro: el CACV recortaba en 50% de su línea nominativa, cuando la organización de la gala ya estaba avanzada, tal y como adelantó este diario. El pasado martes, en la lectura de nominaciones, la Acadèmia anunciaba que el IVC volvía a colaborar con los premios. Lo hará con una ayuda de 50.000 euros, que compensa prácticamente el recorte del CACV.